La vergüenza de mostrar el proceso cuando todavía no tienes resultado
Es más fácil compartir cuando ya sabes cómo terminó. Mostrar lo que está pasando sin saber si va a funcionar activa una vergüenza específica que la.
Hay un post que no publicas.
Lo has empezado varias veces. Sabes de qué va. Tienes algo que contar sobre lo que estás construyendo o intentando o aprendiendo. Pero hay algo que lo detiene antes de que llegue al botón de publicar.
No es que sea malo. No es que no esté listo. Es que muestra donde estás ahora mismo, que no es el lugar en el que quieres que te vean.
Eso es vergüenza del proceso. Y es una de las barreras más comunes y menos nombradas del emprendedor que quiere construir en público.
¿Qué activa exactamente esa vergüenza?
La vergüenza del proceso tiene una lógica interna muy concreta. Funciona así: tienes en la cabeza una imagen de cómo deberías estar cuando compartes algo, y lo que estás viviendo ahora no coincide con esa imagen.
Deberías tener más claridad. Deberías haber llegado a alguna conclusión. Deberías poder presentar esto como aprendizaje limpio y no como confusión activa. Deberías tener el resultado que justifique mostrar el camino.
La comparación entre donde estás y donde deberías estar para compartir es lo que genera la vergüenza. No el proceso en sí. El proceso es neutral. Lo que lo hace vergonzoso es medirlo contra un estándar de presentación que implica que solo tienes valor cuando ya sabes cómo terminó.
El mejor contenido que da vergüenza publicar opera con la misma lógica. La incomodidad es una señal de que estás cerca de algo real.
¿De dónde viene ese estándar?
De lo que consumes más que de lo que produces.
El contenido que más circula de emprendedores es el del resultado: el lanzamiento que fue bien, los números que subieron, la decisión que resultó correcta. Eso es lo que da más engagement, lo que es más fácil de producir en un formato satisfactorio, y lo que el algoritmo tiende a distribuir más.
El resultado es que si solo consumes eso - que es lo que pasa si no tienes cuidado con lo que sigues - construyes una imagen del emprendimiento donde la gente está siempre más avanzada que tú, siempre más resuelta, siempre con más claridad sobre lo que está haciendo.
Y eso distorsiona completamente lo que te parece normal compartir. Si todos los demás parecen tener la respuesta, compartir la pregunta se siente como una confesión de incompetencia.
La realidad es que nadie comparte el proceso de forma proporcional al tiempo que pasa en él. La mayoría del tiempo emprendiendo es proceso. Una fracción pequeña es resultado. Y la distribución de contenido es exactamente la inversa.
¿Qué pasa cuando decides mostrar el proceso de todas formas?
Dos cosas, casi siempre.
La primera es que la vergüenza anticipada es mucho peor que la vergüenza real. El miedo a lo que va a pasar cuando publiques ese post donde no tienes respuesta, donde estás en medio de algo sin saber cómo termina, es invariablemente peor que lo que ocurre cuando lo publicas.
La gente no te juzga por estar en proceso. Te juzga - si es que te juzga, que suele ser mucho menos de lo que imaginas - por cómo te presentas en ese proceso. Y si te presentas con honestidad, sin fingir que sabes más de lo que sabes, la respuesta mayoritaria no es el rechazo que el sistema nervioso anticipa.
La segunda es que encontrarás a personas en el mismo proceso que tú. No en el resultado que estás persiguiendo. En el proceso incierto que estás viviendo ahora. Y esa conexión, que no habrías encontrado compartiendo solo los resultados, es la que construye la comunidad más duradera.
Puedes esperar a tener el resultado para compartir. Es más cómodo y menos arriesgado. Pero si emprendes con TDAH y has llegado hasta aquí, probablemente ya sabes que cómodo y menos arriesgado no suelen ser los caminos que llevan más lejos.
La vergüenza del proceso es el precio de entrada. Lo que está al otro lado de ese precio no se consigue de otra forma.
¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
Sigue leyendo
Crear bajo presión con TDAH no es lo que crees
La presión del deadline activa el cerebro con TDAH de una forma que no entiende quien no lo tiene. Ni siempre funciona ni siempre destruye. Depende de.
La checklist que realmente funciona para un cerebro con TDAH
Las checklists no funcionan con TDAH porque están diseñadas para memorias lineales. Cómo diseñar checklists que sí funcionen cuando tu cerebro salta.
El momento en que me di cuenta de que había cambiado
No fue un despertar cinematográfico. Fue una conversación normal en la que reaccioné distinto y pensé: espera, yo antes no hacía esto.
El marketing que te da vergüenza hacer es el que más vende
Si tu estrategia de marketing no te incomoda un poco, probablemente no está conectando con nadie. La autenticidad no es una tendencia, es lo único que.