Mis 'vacaciones' eran contestar emails desde la playa
Llevas al negocio a todos lados. La playa, la montaña, la casa de tus padres. Piensas que estás de vacaciones pero solo has cambiado el escenario donde.
El primer verano que intenté tomarme vacaciones de verdad, duré dos días.
No porque hubiera una crisis. No porque el negocio se cayera. Simplemente porque mi cerebro no tiene botón de apagado y yo no sabía cómo forzarlo.
Al tercer día ya estaba contestando emails desde la hamaca. Con una mano en el teléfono y la otra sujetando un helado que se derretía. Presente físicamente. Mentalmente a mil kilómetros.
Vacaciones de emprendedor: cuerpo en la playa, cabeza en el negocio.
¿Por qué no puedes desconectar aunque quieras?
Porque el negocio eres tú. O así lo sientes.
Si tienes un trabajo normal y coges vacaciones, el trabajo sigue sin ti. Hay un jefe, hay compañeros, hay procesos. El sistema no depende de que estés presente.
En un negocio pequeño, muchas veces el sistema eres tú. El que atiende a los clientes, el que toma decisiones, el que apaga fuegos. Si no estás, esas cosas no se hacen. Y tu cerebro lo sabe.
Así que aunque pongas el fuera de oficina, una parte de tu cabeza sigue monitorizando. Revisando si entran correos importantes. Comprobando si alguien ha contestado aquella propuesta. No porque seas un adicto al trabajo. Sino porque el negocio ha crecido de forma que depende de ti y no has construido nada que pueda funcionar en tu ausencia.
Eso no se resuelve cogiéndote vacaciones. Se resuelve antes de cogértelas.
¿Qué pasa en tu cabeza cuando intentas parar?
El primer día es de lo peor.
Hay una especie de ansiedad rara que no sabes bien de dónde viene. Te has pasado semanas deseando que lleguen las vacaciones. Y cuando llegan, no sabes qué hacer con ellas.
El cerebro con TDAH está acostumbrado a la urgencia. A tener siempre algo pendiente. A vivir en el modo "hay que hacer" permanente. Cuando de repente no hay nada urgente, el sistema entra en barrena.
Te aburres. Te pones nervioso. Empiezas a pensar en ideas de negocio que llevas meses aparcando. Y antes de que te des cuenta ya tienes el portátil abierto y estás "solo mirando un momento" lo que ha pasado esta semana.
No es fuerza de voluntad. Es que llevas tres años sin vacaciones reales y no sabes cómo funciona el modo descanso.
¿Cuándo las vacaciones se convierten en otra forma de trabajar?
Cuando cambias el sitio pero no el hábito.
He conocido emprendedores que se van a Bali con el portátil. Que hacen "workations" en lugares exóticos. Que tienen una foto preciosa en Instagram con el ordenador en una terraza con vistas.
Y trabajan igual que en casa. El mismo número de horas. El mismo nivel de estrés. Solo que con más humedad y peor wifi.
No es culpa suya. Es que nadie les ha enseñado que descansar también requiere práctica. Que el cuerpo necesita tiempo para salir del modo alerta. Que los primeros días de vacaciones siempre son los peores porque el sistema todavía no ha bajado las revoluciones.
Si te vas de vacaciones cuatro días, básicamente no te has ido de vacaciones. El tiempo que tardas en desconectar es casi el tiempo total que estás fuera.
¿Cómo son las vacaciones cuando el negocio va bien?
Diferentes. Completamente diferentes.
Cuando el negocio tiene sistemas, cuando hay alguien que puede cubrir lo básico, cuando no tienes clientes que esperan respuesta inmediata - las vacaciones son vacaciones de verdad.
No tienes que revisar nada. No tienes que apagar ningún fuego. Te vas cuatro días y cuando vuelves, el negocio está igual que lo dejaste.
Pero eso no ocurre solo. Ocurre porque lo has construido así. Porque has decidido que el negocio tiene que poder funcionar sin ti al menos una semana al año. Porque eso es lo mínimo para no acabar quemado en tres años.
Y mientras tanto, si el único sitio donde te puedo encontrar contestando emails es en la hamaca, al menos que el helado no se derrita.
¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
Sigue leyendo
Cambias de stack cada tres meses y llamas a eso 'optimizar': no te enganes
Cada trimestre hay una nueva herramienta que lo va a cambiar todo. El emprendedor con TDAH y el síndrome de la herramienta nueva que nunca termina.
El mes que más facturé fue el peor mes de mi vida como emprendedor
Detrás del mes récord de facturación puede haber el mayor coste personal de tu trayectoria emprendedora. Por qué el número más alto no siempre es el mejor.
Diferenciarte de verdad no es escribir un eslogan diferente
Todo el mundo dice que hay que diferenciarse. Nadie explica qué significa eso cuando el mercado tiene cien versiones de lo mismo y tú eres una más.
La humildad que te da el fracaso no se parece a nada que hayas leído en un libro
Hay una humildad que eliges y una humildad que te impone el mercado. La segunda duele más. Y enseña más. Y no sale en los posts motivacionales de LinkedIn.