Tomar apuntes con TDAH: por qué los tuyos parecen jeroglíficos y qué hacer

Tus apuntes empiezan genial y en la línea 3 ya hay un dibujo. La mitad están incompletos. Alternativas que funcionan de verdad con TDAH.

Primer día de clase. Cuaderno nuevo. Boli azul. Letra bonita.

Línea uno: perfecta. Fecha subrayada. Título centrado. Hasta has dejado margen.

Línea tres: ya hay un ojo dibujado en la esquina.

Línea cinco: has dejado de escribir porque el profesor ha dicho algo interesante y te has quedado pensando en eso mientras él seguía avanzando. Y ahora vas dos párrafos por detrás. Y en vez de intentar alcanzarle, tu cerebro ha decidido que es mejor momento para preguntarse si los pingüinos tienen rodillas.

Línea siete: ya no hay línea siete. Hay un hueco en blanco donde deberían estar los apuntes de los últimos 20 minutos.

Bienvenido a tomar apuntes con TDAH.

¿Por qué tus apuntes parecen un documento clasificado?

Porque tomar apuntes es, probablemente, una de las tareas que peor se lleva con un cerebro TDAH.

Piénsalo. Para tomar buenos apuntes necesitas tres cosas a la vez: escuchar, procesar y escribir. Las tres. Al mismo tiempo. Sin pausa.

Para un cerebro neurotípico, eso es multitarea básica. Para un cerebro con TDAH, eso es como pedirle a un malabarista que añada una cuarta pelota mientras va en monociclo. Sobre una cuerda floja. Con viento.

Tu atención no funciona como una cámara de vídeo que graba todo de forma continua. Funciona como un flash. Ilumina algo un segundo, se apaga, ilumina otra cosa. Y los apuntes que sacas de ahí son eso: flashes sueltos. Frases que empiezan y no terminan. Ideas a medias. Flechas que apuntan a ningún sitio. Y de vez en cuando, un dibujo sorprendentemente detallado de un dragón que no recuerdas haber hecho.

El resultado es un cuaderno que parece descifrado por Indiana Jones. Tú mismo no lo entiendes una semana después. Y cuando llegan los exámenes y abres los apuntes para estudiar, lo que encuentras es un campo de batalla donde la información fue a morir.

¿Por qué empiezas genial y a los cinco minutos desapareces?

Porque la novedad.

Tu cerebro con TDAH tiene un detector de novedad hipersensible. El principio de una clase es nuevo. El cuaderno está limpio. Hay dopamina. Y mientras hay dopamina, tu atención funciona de lujo.

Pero la novedad se agota rápido. Sobre el minuto cinco, tu cerebro ya ha decidido que esto no es tan interesante como parecía. Y empieza a buscar estímulo en otro sitio. En el dibujo de la esquina. En la conversación del de al lado. En ese pensamiento random sobre si los pulpos sueñan.

No es que no te interese la clase. Es que tu cerebro necesita un nivel de estimulación que una persona hablando en monotono durante 50 minutos no le da. Y cuando el estímulo no viene de fuera, tu cerebro lo fabrica por dentro. Que es una forma elegante de decir que te vas a tu mundo.

Esto es exactamente lo que pasa cuando lees la misma página cuatro veces sin enterarte de nada. No es un problema de inteligencia. Es un problema de un cerebro que necesita más gasolina para mantener el motor encendido.

"Pues toma apuntes mejor"

Gracias. No se me había ocurrido.

Es como decirle a alguien con miopía que mire más fuerte. El problema no es la voluntad. El problema es el hardware.

Llevas años intentando tomar apuntes "como se supone que hay que hacerlos". Lineales, ordenados, de arriba abajo, copiando lo que dice el profesor palabra por palabra. Y llevas años fracasando porque ese sistema está diseñado para un cerebro que no es el tuyo.

La buena noticia es que tomar apuntes a mano, en tiempo real, escuchando a alguien hablar, no es la única forma de capturar información. De hecho, para un cerebro con TDAH, probablemente sea la peor.

¿Qué alternativas funcionan de verdad?

Aquí van las que he visto que funcionan. No todas funcionarán para ti. Prueba, quédate con lo que te sirva, descarta el resto.

Graba las clases. En serio. Si tu profesor lo permite, graba el audio. No para escucharlo entero después, que no lo vas a hacer. Sino para tener un respaldo cuando tus apuntes tengan lagunas. Que las van a tener. Con una grabación puedes volver al minuto exacto donde tu cerebro decidió irse de viaje y recuperar lo que te perdiste. Hay apps que sincronizan la grabación con tus notas, así que puedes tocar una frase de tus apuntes y escuchar qué se estaba diciendo en ese momento.

Haz fotos. Si el profesor proyecta diapositivas, si hay esquemas en la pizarra, si un compañero tiene apuntes decentes. Foto. Sin vergüenza. Una foto tarda un segundo y captura más información que 10 minutos de intentar copiar algo a mano mientras tu cerebro se desconecta.

Apuntes digitales. Escribir en un portátil o tablet es más rápido que a mano. Y para un cerebro con TDAH, la velocidad importa. Porque cuanto menos tiempo pases escribiendo, más tiempo puedes pasar escuchando. Además puedes reorganizar, buscar, y no tienes que descifrar tu propia letra tres semanas después.

El compañero de apuntes. Esto no es hacer trampas. Es supervivencia. Busca a alguien que tome buenos apuntes y llegad a un acuerdo. Tú aportas otra cosa. Quizá explicas bien los conceptos, quizá tienes buenas ideas en los trabajos en grupo. Lo importante es que no dependas solo de tu capacidad de transcribir en tiempo real, porque esa capacidad te falla.

Apuntes de mapa. En vez de escribir de arriba abajo, dibuja un concepto central y saca ramas. Los mapas mentales funcionan mejor para cerebros TDAH porque no son lineales. Tu cerebro no piensa en línea recta, así que no le obligues a tomar apuntes en línea recta. Deja que salte, que conecte ideas, que sea caótico. El mapa lo aguanta.

¿Y si el problema no son los apuntes sino la clase entera?

A veces no es que tomes mal apuntes. Es que tu concentración está fragmentada desde antes de sentarte.

Has dormido mal. O llevas tres horas de clase seguidas sin descanso. O estás pensando en las otras seis cosas que tienes que hacer hoy. Tu cerebro llega a la clase ya agotado, y pretender que va a funcionar durante 50 minutos seguidos es ser muy optimista.

Si es tu caso, los apuntes no son el problema. Son el síntoma. Y la solución pasa por gestionar lo que pasa antes y después de la clase, no solo durante.

Antes: duerme, come algo, llega con margen. Si puedes, echa un vistazo al tema para que tu cerebro ya tenga algo de contexto. La novedad ayuda, pero el contexto previo también.

Después: revisa tus apuntes el mismo día. No mañana. No el fin de semana. Hoy. Porque lo que has captado hoy se evaporará de tu memoria con una velocidad alarmante. 15 minutos de repaso el mismo día valen más que dos horas el domingo antes del examen.

Esto no es solo un consejo de estudio. Es la diferencia entre sobrevivir y hundirte en la universidad con TDAH.

Tus apuntes no están rotos. Tu método sí.

Llevo años escuchando a gente con TDAH decir "es que soy un desastre tomando apuntes" como si fuera un defecto de carácter. No lo es. Es un cerebro que funciona diferente intentando usar un sistema que no fue diseñado para él.

No necesitas más disciplina. No necesitas esforzarte más. Necesitas cambiar el sistema.

Graba. Fotografía. Escribe en digital. Pide ayuda. Haz mapas. Combina lo que te funcione. Y sobre todo, deja de juzgarte por no poder hacer algo que tu cerebro no está equipado para hacer de la forma tradicional.

Porque el objetivo nunca fue tener unos apuntes bonitos. El objetivo era aprender. Y hay muchas formas de llegar ahí que no pasan por escribir a mano en un cuaderno mientras finges que estás prestando atención.

Si tus apuntes siempre han parecido jeroglíficos y creías que era por vago, a lo mejor no es eso. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico, pero es un buen sitio por donde empezar. 10 minutos.

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