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¿Tenía Tiger Woods TDAH? La concentración extrema que nadie podía explicar

Tiger Woods bloqueaba a 50.000 personas gritando y metía putts imposibles. Esa concentración tiene una explicación neurológica.

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Tiger Woods podía bloquear a 50.000 espectadores gritando y meter un putt imposible. Esa concentración no es normal. Los rivales la describían como sobrenatural. Y tiene una explicación neurológica.

Porque cuando alguien es capaz de aislarse del mundo entero durante tres segundos para ejecutar un movimiento que vale millones de dólares, no estamos hablando de disciplina. Estamos hablando de un cerebro que funciona de una manera que la mayoría de la gente no entiende.

¿Cómo podía Tiger Woods bloquear el mundo entero durante un putt?

Hay una anécdota que lo resume todo.

En el Masters de 2005, Tiger estaba en el hoyo 16. Un par 3. Su bola quedó en un sitio imposible, lejos del hoyo, con una caída que haría llorar a cualquier golfista profesional. Lo que hizo después se convirtió en uno de los golpes más famosos de la historia del deporte.

Calculó la pendiente. Eligió el punto exacto donde la bola tenía que pasar. Y ejecutó un chip que subió por la ladera, giró a la izquierda, se detuvo un segundo en el borde del hoyo (un segundo que duró una eternidad para millones de espectadores) y cayó dentro.

Perfecto. Milimétrico. Como si el resto del universo hubiera dejado de existir durante esos cuatro segundos.

Eso no es práctica. Bueno, sí, es práctica. Pero no solo práctica. Es un cerebro capaz de entrar en un estado de concentración tan absoluta que el ruido, la presión, los millones de ojos, las cámaras, todo desaparece. Y solo queda la bola, el green y el hoyo.

Los neurocientíficos tienen un nombre para eso. Se llama hiperfoco.

¿Qué tiene que ver el hiperfoco con el TDAH?

El hiperfoco es uno de los rasgos menos entendidos del TDAH. La mayoría de la gente piensa que el TDAH es solo distracción. Que si tienes TDAH no puedes concentrarte en nada. Y es exactamente al revés.

Un cerebro con TDAH no tiene un déficit de atención. Tiene un problema de regulación de la atención. Eso significa que a veces no puede concentrarse en nada. Y otras veces se concentra tanto en algo que el resto del mundo deja de existir literalmente.

Michael Phelps experimentaba exactamente lo mismo en el agua

Tiger Woods encontró ese estímulo en el golf a los dos años. Literalmente. Su padre le puso un palo de golf en las manos y el niño no lo soltó. No porque fuera disciplinado. Tenía dos años. No saben ni atarse los zapatos. Lo hizo porque su cerebro encontró algo que encendía todas las luces a la vez.

El lado oscuro de esa concentración extrema

Aquí es donde la historia se complica. Porque el mismo cerebro que te permite bloquear a 50.000 personas para meter un putt también te puede hacer perder la noción del tiempo, de los límites y de las consecuencias.

Tiger Woods tuvo problemas públicos que todo el mundo conoce. Su vida personal se desmoronó de una manera espectacular. Adicciones, relaciones destructivas, decisiones impulsivas que le costaron su matrimonio y su reputación.

Y no estoy diciendo que el TDAH justifique nada. No funciona así.

Pero sí que explica un patrón.

La impulsividad. La búsqueda constante de estimulación. La dificultad para medir consecuencias a largo plazo cuando tu cerebro está programado para vivir en el presente inmediato. La necesidad de intensidad, que cuando no la encuentras en el golf, la buscas en otros sitios.

Es el mismo mecanismo. La misma moneda. Dos caras.

Ayrton Senna tenía un patrón parecido

¿Tiger Woods tiene TDAH diagnosticado?

No. Y eso hay que decirlo claro.

Tiger Woods no ha hablado públicamente de tener TDAH. No hay un diagnóstico confirmado. Lo que hay es un patrón de comportamiento y de funcionamiento cognitivo que encaja con lo que sabemos sobre cómo funciona un cerebro con TDAH.

La concentración extrema e involuntaria. La impulsividad. La búsqueda de estimulación constante. La capacidad de rendir a un nivel sobrehumano en actividades que enganchan su atención y la incapacidad de mantener ese mismo nivel en contextos que no le estimulan.

Eso no es un diagnóstico. Pero es un patrón que cualquier persona con TDAH reconoce al instante.

Porque lo viven cada día. No con un palo de golf. Pero sí con lo que sea que encienda su cerebro a las once de la noche cuando deberían estar durmiendo.

Lo que Tiger Woods nos enseña sobre el cerebro que no para

Que la concentración extrema y la dispersión no son opuestos. Son síntomas del mismo cerebro. Un cerebro que no regula la atención como se supone que debería, pero que cuando conecta con algo, alcanza niveles que parecen imposibles.

Que los deportistas con cerebros hiperactivos no triunfan a pesar de su cerebro. Triunfan porque encuentran un contexto donde su forma de funcionar es exactamente lo que se necesita. Presión, estimulación, resultado inmediato, retroalimentación constante. El deporte de élite es el entorno perfecto para un cerebro con TDAH.

Y que la diferencia entre ser Tiger Woods y ser alguien que no puede terminar un informe en la oficina no es la fuerza de voluntad. Es el contexto. Es encontrar el green donde tu cerebro enciende todas las luces.

Puede que tú no metas putts delante de millones de personas. Pero si alguna vez has sentido esa concentración absurda en algo que te enganchaba mientras eras incapaz de prestar atención a lo que se suponía que era importante, sabes exactamente de qué estoy hablando.

Si alguna vez has sentido que tu concentración funciona con reglas propias, que a veces no puedes enfocarte en nada y otras veces el mundo desaparece, puede que tu cerebro tenga algo que contarte.

Hacer el test de TDAH

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