TDAH en mujeres racializadas: la doble barrera

Las mujeres racializadas con TDAH enfrentan dos filtros que les niegan el diagnóstico: el sesgo de género y el sesgo racial. Esto no se habla suficiente.

Hay una conversación que se tiene poco en el mundo del TDAH en español.

Y es la de las mujeres racializadas.

Ya hablamos mucho del sesgo de género: cómo el TDAH se estudió principalmente en niños blancos, cómo los criterios diagnósticos se construyeron sobre ese perfil, cómo las mujeres en general llegan al diagnóstico mucho más tarde que los hombres. Todo eso es real y tiene mucha literatura detrás.

Pero hay una capa más que se menciona poco.

Cuando eres mujer Y eres racializada, los filtros se acumulan. No es uno más uno. Es uno multiplicado por otro. Y el resultado es que muchas mujeres racializadas con TDAH no solo llegan tarde al diagnóstico. Es que a veces no llegan.

¿Por qué las mujeres racializadas tienen más dificultades para ser diagnosticadas?

A ver, voy a intentar ser honesto y concreto porque este tema se presta mucho a la generalización vaga.

El primero es el sesgo de presentación. Los síntomas del TDAH en mujeres tienden a ser más internos: el caos mental, la hiperactividad que va hacia dentro en vez de hacia fuera, la compensación excesiva. Eso ya de por sí lo hace menos visible. Pero encima, en contextos donde las niñas racializadas aprenden muy pronto que no pueden "dar el cante", que tienen que ser invisibles o perfectas para no ser señaladas, la compensación se vuelve aún más extrema. El TDAH queda enterrado bajo capas de esfuerzo sobrehumano.

El segundo es el acceso al sistema. Llegar a un psicólogo o psiquiatra privado cuesta dinero. Y cuando hablamos de diagnóstico diferencial de TDAH en adultos, estamos hablando de varias sesiones. La sanidad pública tiene listas de espera que en algunos sitios superan el año. Ese acceso no es igual para todo el mundo.

El tercero es la relación con los profesionales. Hay estudios (sí, en inglés, pero los hay) que documentan que los pacientes racializados reciben menos validación de sus síntomas, más diagnósticos alternativos sin fundamento, y menos derivaciones a especialistas. No todos los profesionales. Pero el patrón existe.

El coste de navegar dos sistemas de sesgo a la vez

Si ya es agotador para cualquier mujer con TDAH demostrar que sus síntomas son reales, imagina hacerlo con la carga adicional de no encajar en el perfil que el sistema espera.

No es exagerar. Es nombrar algo que ocurre.

Y lo que ocurre tiene un nombre: infradiagnóstico. Y el infradiagnóstico tiene consecuencias. Las mismas que para cualquier mujer con TDAH sin diagnóstico, pero amplificadas por las barreras adicionales que hay que sortear para llegar ahí.

La buena noticia, si se puede llamar así, es que la comunidad online de mujeres con TDAH ha creado espacios donde esta doble experiencia se nombra y se valida. No como solución al problema del sistema, sino como alivio mientras el sistema se pone al día.

Que el diagnóstico tardío en mujeres ya de por sí hace daño es algo que documentamos aquí. Que ese daño se multiplica cuando hay más barreras en el camino es algo que merece decirse alto y claro.

Si estás leyendo esto y te reconoces: lo que describes tiene sentido. El sistema ha fallado a muchas mujeres, y a algunas más que a otras. Eso no es excusa para no seguir buscando, pero sí es contexto para entender por qué el camino ha sido tan largo.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional. Si sospechas que tienes TDAH, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado.

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