Sobre-preparación: el mecanismo TDAH que parece responsabilidad

Llegas 45 minutos antes a todo. Repasas la reunión tres veces. No es responsabilidad, es miedo a fallar disfrazado de organización.

Llegas 45 minutos antes a todo.

Preparas la reunión tres veces, incluso cuando sabes que no lo necesitas. Repasas la lista de la compra dos veces antes de salir. Tienes un plan B para el plan B. Cuando haces algo importante, lo has ensayado en la cabeza tantas veces que casi parece que ya lo has hecho.

Y la gente te dice: "qué organizada eres."

No. Qué miedo tienes.

¿La sobre-preparación es un síntoma de TDAH?

Sí. Pero no aparece en los libros de texto como síntoma clásico, porque los libros de texto fueron escritos pensando en el niño que no preparaba nada, no en la mujer adulta que se lo prepara todo tres veces por si acaso.

La sobre-preparación es una estrategia de compensación. Y como todas las estrategias de compensación del TDAH en mujeres, funciona tan bien que se convierte invisible y termina pareciendo un rasgo de personalidad en lugar de lo que es: un mecanismo de defensa muy costoso.

El cerebro TDAH tiene un problema real con la memoria de trabajo (la capacidad de retener información mientras la usas), con la distorsión del tiempo (percibir mal cuánto dura algo o cuándo hay que empezar), y con la función ejecutiva (arrancar, planificar, pasar de una cosa a otra). Todo eso, cuando no está gestionado, puede llevar a fallos visibles: llegar tarde, olvidarse de algo importante, no estar preparada para algo.

Y los fallos visibles tienen un coste social que el cerebro TDAH aprende muy pronto a evitar a cualquier precio.

Ese precio es la sobre-preparación.

Si llego con 45 minutos de antelación, no puedo llegar tarde. Si repaso la presentación seis veces, no me pilla desprevenida. Si tengo la lista revisada dos veces, no se me olvida nada en el supermercado. El exceso de preparación es, en realidad, un seguro contra el TDAH. Un seguro muy caro, que se paga en tiempo, en energía y en ansiedad de fondo permanente.

El perfeccionismo que en realidad es miedo

La sobre-preparación va casi siempre acompañada de lo que parece perfeccionismo. Pero en el TDAH no suele ser perfeccionismo en el sentido de "quiero que esto sea perfecto porque tengo estándares muy altos". Es más bien: "si no es perfecto, alguien va a darse cuenta de que algo en mí no funciona bien."

Es perfeccionismo defensivo, no aspiracional.

Y tiene sentido evolutivo, aunque suene a mucho: llevas años con la sensación de que tu cerebro te traiciona en momentos inesperados. Has llegado tarde cuando no querías. Has olvidado algo importante. Has dicho algo fuera de lugar por un momento de inatención. Has empezado algo con mucha energía y no lo has terminado.

Cada uno de esos momentos deja una marca. Y la respuesta del cerebro a esas marcas es: prepárate más. Revísalo más. Llega antes. Asegúrate el doble.

Lo malo es que eso nunca es suficiente. Porque el nivel de preparación que te haría sentir "segura" no existe. Siempre hay algo más que podrías haber revisado, algo más que podrías haber previsto.

El perfeccionismo compensatorio en mujeres con TDAH es uno de los patrones más agotadores y menos reconocidos del trastorno

Lo que la sobre-preparación oculta

El problema de compensar tan bien es que nadie ve lo que hay debajo.

Tus jefes ven que siempre llegas preparada. No ven las dos horas extra que te ha costado esa preparación. Tus amigos ven que siempre estás a tiempo. No ven la ansiedad que tienes antes de cada quedada por si algo falla. Tu pareja ve que nunca se te olvida nada. No ve las listas, las alarmas, los sistemas que tienes montados para que eso sea así.

Y tú llevas toda esa carga sola, porque desde fuera no hay nada que arreglar. Todo funciona. El problema es que funciona a un coste que tú sabes y los demás no.

También hay un coste de identidad. Cuando llevas años sobre-preparándote para compensar el TDAH, esa sobre-preparación se convierte en parte de quien eres. Y cuando algo falla de todas formas, el golpe es doble: el fallo en sí, y la sensación de que ni con todo ese esfuerzo ha sido suficiente.

Eso conecta directamente con el masking que se hace en situaciones sociales

¿Se puede soltar la sobre-preparación?

Con cierta práctica y con el apoyo adecuado, sí. Pero no de golpe y no solo con fuerza de voluntad.

Lo que funciona mejor, según lo que he visto y escuchado, es atacar la causa raíz, no el síntoma. Si la sobre-preparación viene del miedo a los fallos del TDAH, y esos fallos se reducen con tratamiento adecuado (medicación, terapia, estrategias adaptadas), la necesidad de sobre-prepararse también se reduce sola.

Mientras tanto, hay una pregunta útil para cortocircuitar el bucle: ¿cuánta preparación es suficiente para que esto salga bien, no perfecta? Esa distinción, entre suficiente y perfecta, puede marcar la diferencia entre dos horas de preparación y cuatro.

No es magia. No pasa de un día para otro. Pero es un punto de partida.

Esto no sustituye el trabajo con un profesional, especialmente si la sobre-preparación y la ansiedad asociada son intensas. Comparte esto con tu psicólogo o psiquiatra si te reconoces en ello. Llevar palabras concretas para describir lo que te pasa ayuda mucho en consulta.

Si quieres entender mejor cómo se manifiesta tu TDAH, haz el test de TDAH. Son 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero te da un mapa de por dónde empezar la conversación con un profesional.

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