Síntomas de TDAH en niñas: por qué no los ves
Los síntomas de TDAH en niñas no se parecen a los del niño que no para. Por eso nadie los ve. Esto es lo que tienes que buscar.
El TDAH tiene imagen de marca.
Y esa imagen es un niño de ocho años que no puede quedarse quieto en la silla, que interrumpe a la profesora, que sale corriendo en cuanto suena el timbre. Esa es la imagen. El problema es que esa imagen no es tu hija.
Tu hija se queda quieta. Tu hija no interrumpe. Tu hija puede pasarse una hora mirando por la ventana sin que nadie le diga nada. Y aun así, algo no cuadra.
¿Por qué los síntomas de TDAH en niñas son tan difíciles de ver?
Porque en las niñas el TDAH se presenta de otra manera. No es que no tengan TDAH, es que nadie les enseñó a los profesionales a buscarlo donde aparece en ellas.
Los estudios que definieron los criterios diagnósticos del TDAH se hicieron, durante décadas, casi exclusivamente con niños. Los síntomas que quedaron en el manual son los síntomas de ellos. Los síntomas de ellas quedaron fuera.
O sea, que si tu hija tiene TDAH pero no se parece al niño hiperactivo del que todo el mundo habla, lo más probable es que nadie la evalúe. Que en el colegio digan que es "muy soñadora". Que el pediatra diga que es "muy sensible". Que tú misma te preguntes si estás exagerando.
No estás exagerando.
Cómo se presenta realmente el TDAH en una niña
Lo primero que tienes que entender es que el TDAH tiene tres presentaciones: predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva-impulsiva, y combinada. En las niñas, la presentación inatenta es mucho más frecuente. Y la presentación inatenta no hace ruido.
Esto es lo que sí verás:
Una niña que se pierde a mitad de una explicación y no sabe cómo preguntar sin quedar en ridículo. Que tarda el doble en hacer los deberes, no porque no sepa, sino porque se distrae con cualquier cosa. Que empieza proyectos con un entusiasmo brutal y los abandona a la mitad. Que pierde material escolar con una consistencia que desespera. Que llora por cosas que a otros les parece que no tienen importancia.
También una niña que habla mucho, que salta de tema en tema, que parece que su cabeza va demasiado deprisa para su boca. Que tiene problemas para esperar su turno, pero de una manera más social y sutil que el niño que interrumpe a gritos.
Y una niña que se esfuerza muchísimo para parecer que está bien. Porque ya de pequeña aprende que sus dificultades no encajan con lo que se espera de ella. Que "las niñas no se portan así". Que tiene que disimular.
Ese esfuerzo de disimular tiene un coste enorme. Es agotador. Y se nota después, en casa, cuando ya no puede mantener la fachada: explosiones emocionales, meltdowns, agotamiento que parece desproporcionado.
Lo que confunde a los profesores y al pediatra
El colegio te va a decir que tu hija rinde bien. O que rinde "dentro de lo normal". Y eso es cierto, porque tu hija está compensando con muchísimo esfuerzo.
Pero compensar tiene un límite. Lo que ahora parece funcionar con un esfuerzo enorme, en unos años, cuando el nivel de exigencia suba, puede dejar de funcionar. Y entonces el derrumbe es más duro porque viene después de años de aparente estabilidad.
Si sospechas que algo no cuadra, no esperes a que deje de funcionar. Busca una evaluación específica para TDAH con alguien que conozca cómo se presenta en niñas. No todos los profesionales lo hacen igual.
Si tú también te reconoces en lo que has leído, te recomiendo que leas sobre el TDAH que no se diagnosticó en la infancia y cómo afecta a la mujer adulta. Muchas madres que llegan buscando respuestas para sus hijas acaban descubriendo que también las estaban buscando para ellas mismas.
Y si quieres un punto de partida más concreto, hay más sobre esto en el post sobre por qué no diagnosticaron TDAH a tantas niñas y los sesgos de diagnóstico que todavía existen.
Si reconoces estos síntomas en tu hija y también en ti misma, el test que construí puede ser un primer punto de partida. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Puedes hacerlo aquí.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tu hija tiene TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH infantil.
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