Síndrome del impostor y TDAH en mujeres: el ascenso trampa

Te ascienden y lo primero que piensas es que te van a descubrir. El síndrome del impostor con TDAH no es inseguridad: es una historia que llevas años construyendo.

Te acaban de ascender.

Y lo primero que haces, antes de celebrarlo, antes de llamar a nadie, es pensar: "Cuando descubran que no valgo para esto, va a ser un desastre."

No es un pensamiento rápido que pasa. Es el pensamiento principal. El que se queda.

¿Por qué las mujeres con TDAH sienten que van a ser "descubiertas"?

A ver, esto tiene una explicación muy concreta y no es que seas dramática ni que tengas baja autoestima por gusto.

Llevas años sobreviviendo a base de compensar. Trabajas el doble que los demás para llegar al mismo sitio. Usas listas, alarmas, trucos mentales, rituales raros antes de las reuniones. Nadie ve el caos que hay detrás de lo que entregas. Solo ven el resultado.

Y claro, cuando alguien te premia por ese resultado, tu cerebro no piensa "bien merecido". Tu cerebro piensa "han visto la fachada, no el interior".

Es como si llevaras años haciendo un truco de magia y de repente te dan un premio al mejor mago. En vez de alegrarte, lo primero que sientes es pánico de que alguien vea que hay un truco.

El síndrome del impostor es muy común. Pero en mujeres con TDAH tiene una capa extra que es la hostia de complicada.

Porque no solo sientes que no mereces estar donde estás. También tienes evidencia acumulada durante años de que eres "la que falla". La que olvidó el informe. La que llegó tarde a la reunión importante. La que tardó tres semanas en responder ese email que tenía que ser urgente.

Tu cerebro guarda esa evidencia. La cataloga. Y en el momento en que debería celebrar algo, la saca entera.

El coste real del impostor con TDAH

Lo que nadie te cuenta del síndrome del impostor cuando tienes TDAH es lo que te cuesta en energía.

Porque no solo sientes que no mereces el ascenso. Además te pones a trabajar el doble para demostrar que sí mereces estar ahí. Lo que ya era agotador se convierte en insostenible.

Hay un ciclo muy claro: consigues algo, sientes que no lo mereces, trabajas más para justificarlo, te agota, cometes errores por el agotamiento, usas esos errores como prueba de que tenías razón al no creerte el logro.

Y vuelta a empezar.

Si te suena, puede que te ayude entender que esto no es solo inseguridad personal. Es parte de un patrón más amplio. Las mujeres con TDAH tienen una trayectoria muy específica de potencial desaprovechado que nadie vio a tiempo y eso deja marca.

No es que no seas capaz. Es que llevas años creyendo que no eres capaz y el cerebro TDAH es muy bueno encontrando pruebas de aquello que ya cree.

Lo que sí puedes hacer con esto

No te voy a decir que "confíes en ti misma" porque es el consejo más inútil que existe para alguien con TDAH.

Lo que sí funciona es empezar a construir evidencia en la otra dirección. Una lista, no de lo que fallaste, sino de lo que has conseguido. No las cosas grandes que "no cuentan porque tuve suerte". Las cosas concretas, pequeñas, que hiciste con tu puñetero cerebro funcionando diferente y sin manual de instrucciones.

Esa lista existe. Solo que llevas años sin mirarla.

El diagnóstico de TDAH, cuando llega, cambia algo en esto. No porque te cure el síndrome del impostor de golpe. Sino porque le da nombre a por qué el impostor se instaló. Puedes leer más sobre todo esto en la guía completa de TDAH en mujeres.

Si sospechas que lo que describes tiene un nombre, construí un test de 43 preguntas basado en escalas clínicas reales. No es un cuestionario de revista. Puedes hacerlo aquí.


Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

Relacionado

Sigue leyendo