No quiero que mi hija pase lo que yo pasé: madres con TDAH

Madres con TDAH criando hijas con TDAH: el miedo a que repitan tu historia y lo que puedes hacer para que no sea así.

Hay una frase que me llega con una frecuencia que ya no me sorprende pero que cada vez me afecta igual.

"No quiero que mi hija pase lo que yo pasé."

La escriben madres de cuarenta años que se diagnosticaron hace dos, que llevan la vida entera cargando con el peso de no saber por qué les costaba más que a los demás. Que pasaron años creyendo que eran torpes, o vagas, o que no se esforzaban suficiente. Que llegaron a adultas con una mochila de autoestima aplastada que todavía están reconstruyendo.

Y ahora tienen una hija. Y ven en ella las mismas cosas que ven en sí mismas. Y sienten una mezcla de cosas que es difícil de describir: amor, miedo, culpa, una urgencia enorme de que esta vez salga diferente.

La culpa de haberlo heredado

Voy a ir directo al grano porque esto lo necesitas escuchar.

No es culpa tuya.

El TDAH tiene un componente genético muy alto. Si tu hija tiene TDAH, no es porque hayas hecho algo mal. No es porque no te hayas cuidado durante el embarazo. No es porque hayas sido una mala madre. Es neurobiología. Es como heredar el color de ojos.

Lo sé porque la culpa es uno de los temas que más aparece cuando hablo con madres en esta situación. Y es una culpa que no tiene ninguna base lógica pero que se siente real igual. Porque queremos proteger a nuestros hijos de todo, incluyendo de nosotros mismos.

Pero heredar el TDAH de ti no es una condena. Es una oportunidad, si lo sabes a tiempo.

Lo que tú tienes que ninguna otra madre tiene

Esto también necesitas escucharlo: eres exactamente la madre que tu hija necesita.

No porque seas perfecta. No porque lo vayas a hacer todo bien. Sino porque entiendes desde dentro lo que es tener este cerebro. Cuando tu hija dice "es que no puedo empezar", no tienes que hacer un esfuerzo imaginativo para entenderlo. Lo conoces.

Cuando tiene un meltdown porque el día fue demasiado y ya no puede más, puedes ver lo que hay detrás sin que te parezca capricho. Cuando se pierde en sus pensamientos, entiendes que no está siendo maleducada.

Eso es un regalo enorme. No perfecto, porque criar con TDAH propio tiene sus propios retos, pero enorme.

La diferencia que puedes hacer

La diferencia no es protegerla de todas las dificultades. No puedes hacerlo, y además no sería bueno intentarlo.

La diferencia es que ella sepa desde pequeña que su cerebro funciona diferente y que eso tiene nombre. Que no sea "torpe" ni "despistada" ni "difícil". Que sea una niña con TDAH que necesita estrategias diferentes, que las estrategias existen, y que hay personas que la entienden.

Tú no puedes darle la infancia que no tuviste. Pero sí puedes darle algo que tú no tuviste: una explicación. Un contexto. Un lenguaje para entender lo que le pasa.

Y eso, créeme, cambia muchísimo.

Puedes leer más sobre cómo navegar la crianza cuando tanto la madre como la hija tienen TDAH en el post sobre ser madre o padre con TDAH y sobre la culpa específica de madres con TDAH que sienten que lo heredaron sus hijos.

Y si quieres entender mejor tu propio diagnóstico o el de tu hija, aquí está la guía completa de TDAH en mujeres.

Si sospechas que lo que te pasa a ti (o a tu hija) tiene nombre, el test que construí puede ser un primer punto de partida. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH o que tu hija lo tiene, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado.

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