Entre la seguridad y el crecimiento solo puedes elegir uno

Querer seguridad y crecimiento al mismo tiempo es la trampa que paraliza a la mayoría de emprendedores. Con TDAH, la tensión se vuelve insoportable.

Hay una conversación que tengo conmigo mismo cada seis meses.

¿Mantengo lo que tengo y lo consolido? ¿O arriesgo lo que tengo para intentar conseguir algo más grande?

No es una pregunta cómoda. Tampoco tiene respuesta fácil. Pero la peor respuesta es la que da la mayoría. No elegir. Intentar tener los dos a la vez. Mantener la seguridad que ya existe mientras simultáneamente persigues el crecimiento que quieres. El resultado es que no consigues ninguno de los dos con la intensidad suficiente para que funcione.

¿Por qué no puedes tener los dos al mismo tiempo?

Porque los dos requieren el mismo recurso. Tu atención.

La seguridad requiere mantener lo que funciona. Cuidar a los clientes que tienes. Mejorar los procesos que ya existen. No hacer movimientos bruscos que puedan romper algo que está generando ingresos.

El crecimiento requiere lo contrario. Romper lo que existe para construir algo diferente. Probar cosas que no funcionan hasta que algo funciona. Dedicar tiempo y energía a lo que todavía no genera nada con la esperanza de que algún día lo haga.

Las dos cosas piden atención completa. Y la atención completa es lo que más escasea cuando tienes TDAH y un negocio.

¿Qué hace el cerebro con TDAH cuando no puede elegir?

Cambia de bando constantemente.

Una semana está en modo seguridad. Trabajas en lo establecido, cuidas lo que tienes, te sientes responsable y estable. Pero a la semana siguiente la rutina aburre, aparece una idea nueva, y el cerebro gira al modo crecimiento. Te olvidas de lo que estabas consolidando y te lanzas a lo nuevo.

El resultado es que nada se consolida y nada crece de verdad. Lo establecido nunca llega a su potencial porque lo abandonas cuando se vuelve rutinario. Lo nuevo nunca arranca porque cuando empieza a necesitar trabajo sostenido y sin novedad, vuelves a lo seguro.

Este ciclo se repite. Y si lo miras desde fuera, parece que no has avanzado nada en dos años aunque hayas trabajado sin parar.

¿Cómo se elige cuando los dos tienen sentido?

Mirando los números y no los sentimientos.

Los sentimientos dicen que el proyecto nuevo es emocionante y el actual es aburrido. Los números dicen cuál de los dos tiene más potencial real y cuánto te cuesta cada opción.

La pregunta correcta no es si prefieres seguridad o crecimiento en abstracto. La pregunta es qué ocurre concretamente si priorizas la seguridad los próximos seis meses. Y qué ocurre concretamente si priorizas el crecimiento.

Si priorizas la seguridad, los ingresos actuales se mantienen o crecen moderadamente. El riesgo es bajo. El coste es que el proyecto nuevo avanza despacio o no avanza.

Si priorizas el crecimiento, inviertes tiempo y recursos en algo que puede no funcionar. El riesgo es real. El coste potencial es concreto y lo puedes medir.

Con esos números encima de la mesa, la decisión sigue siendo difícil. Pero al menos es una decisión real y no una ilusión de que puedes tener los dos.

¿Cuándo es el momento de arriesgar?

Cuando tienes colchón suficiente para sobrevivir si sale mal.

No cuando tienes suficiente confianza en que va a salir bien. La confianza es subjetiva y con TDAH tiende a estar inflada en los momentos de entusiasmo. El colchón es objetivo. O está o no está.

Si puedes sobrevivir seis meses sin que el nuevo proyecto genere nada, puedes arriesgarte. Si no puedes, la seguridad no es una elección cobarde. Es la única elección que tiene sentido.

Dejar el trabajo para ganar menos

La tensión entre seguridad y crecimiento no desaparece. Siempre va a estar ahí. Lo que cambia es tu capacidad de vivirla sin que te paralice o te lleve a decisiones que no puedes permitirte.

Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.

Elegir uno de los dos, con claridad y con los ojos abiertos, es lo más parecido a una estrategia real que existe. Y es infinitamente mejor que intentar tener los dos y no conseguir ninguno.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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