Publicas todos los días y no vendes nada: el error de confundir visibilidad con negocio
Publicas cada día, tienes alcance y likes, pero no vendes. Confundir visibilidad con negocio es el error más caro del emprendedor con TDAH.
Llevas 47 días publicando sin fallar.
Un post al día. A veces dos. Stories, reels, carruseles, hilos. Tu calendario de contenido parece el plano de la NASA para ir a Marte. Y el resultado es que tienes más likes que nunca y la misma cantidad de dinero en la cuenta que hace dos meses.
Cero.
Bueno, miento. Menos que cero, porque el café que te tomas para aguantar el ritmo de publicación sale de algún sitio.
Y no es que el contenido sea malo. Probablemente es bastante bueno. La gente comenta, comparte, te dice "qué crack, tío". Tu madre te manda capturas de tus propios posts. Tu ex te mira las stories. Pero nadie compra.
¿Por qué publicas todos los días y no pasa nada?
Porque confundes visibilidad con negocio. Y son dos cosas que no tienen nada que ver.
Visibilidad es que la gente sepa que existes. Negocio es que la gente te pague. Entre una cosa y otra hay un abismo que nadie te enseña a cruzar. Un abismo lleno de emails que no mandas, ofertas que no haces y llamadas a la acción que no pones porque "no quiero ser pesado".
O sea, tienes un escaparate precioso. Iluminado, con el producto bien colocado, con música de fondo. Pero no has puesto la puerta. La gente mira, asiente, y sigue caminando.
Con TDAH esto es especialmente traicionero. Porque crear contenido da dopamina. Publicar da dopamina. Ver los likes subir da dopamina. Es el circuito perfecto para tu cerebro. El problema es que vender no da dopamina. Vender da miedo, rechazo, incomodidad. Y tu cerebro, que es un maldito ingeniero de eficiencia emocional, elige el camino que le da la recompensa inmediata.
Así que publicas más. Y más. Y más. Convencido de que "si sigo creando contenido, las ventas llegarán solas". No llegan. Nunca llegan solas.
El contenido no vende, el contenido atrae
A ver, que no digo que el contenido no sirva. Sirve. Es la hostia. Pero sirve para atraer, no para vender. Son fases distintas del mismo proceso y tú estás atrapado en la primera porque es la que se siente bien.
Mira, te lo explico con una analogía que me encanta. Publicar contenido sin vender es como repartir muestras gratis de tu paella en la calle todos los días. La gente prueba, dice "qué buena", se va a su casa, y tú sigues ahí con el delantal puesto y el arroz enfriándose. ¿Sabes lo que falta? Un cartel que diga "oye, que también la vendo".
Parece obvio. Pero no lo hacemos. Porque vender da más miedo que fracasar. Y con un cerebro TDAH, el miedo al rechazo es tres veces más intenso que para el resto.
Lo que hice yo cuando tenía 700.000 visitas y cero ventas
Esto me pasó a mí. No es una historia inventada para el post. Tuve un vídeo viral con 700.000 visitas y no vendí ni un maldito curso. Nada. Cero. La gente veía el vídeo, le daba like, se suscribía, y desaparecía para siempre.
¿Sabes qué me faltaba? Una lista de correo y una oferta. Eso. Dos cosas que podría haber montado en una tarde.
Pero no las monté porque estaba demasiado ocupado publicando el siguiente vídeo. Porque mi cerebro me decía que si paraba de crear, todo se hundía. El TDAH te mete en un bucle de producción constante donde parar a pensar en estrategia se siente como perder el tiempo.
No estás perdiendo el tiempo. Estás invirtiendo tiempo en lo único que puede convertir tu contenido en dinero: un sistema de venta.
¿Y cómo se arregla esto sin convertirte en un spammer?
No tienes que elegir entre crear buen contenido y vender. Puedes hacer las dos cosas. De hecho, las tienes que hacer las dos cosas.
El truco es ridículamente simple. Cada pieza de contenido que publiques tiene que llevar a algún sitio. No a tu perfil. No a "sígueme para más". A un sitio concreto donde la gente que quiere más pueda darte su email, comprar algo, o al menos levantar la mano y decir "me interesa".
Eso es todo. Un enlace. Una llamada a la acción que no sea "comenta qué opinas" sino "oye, que tengo esto por si te interesa". Sin vergüenza. Sin pedir perdón.
Porque mira, tú no te disculpas por publicar contenido gratis todos los días. ¿Por qué te vas a disculpar por ofrecer algo de pago que puede ayudar a alguien? No tiene sentido.
El problema real es que crear contenido es tu zona de confort
Sé que suena raro. "Zona de confort" y "crear contenido todos los días" no parecen ir juntos. Pero para un cerebro TDAH, la zona de confort no es lo fácil. Es lo que da dopamina. Y crear contenido da dopamina a paladas.
Sentarte a escribir emails de venta no da dopamina. Montar un funnel no da dopamina. Llamar a potenciales clientes no da dopamina. Pero son las cosas que hacen que tu contenido sirva para algo más que para inflar métricas que no pagan facturas.
Así que la próxima vez que estés a punto de publicar tu post número 48 de la semana, párate un segundo y pregúntate: ¿esto lleva a algún sitio? ¿O estoy alimentando mi ego de creador mientras mi cuenta bancaria se muere de hambre?
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