La reunion donde dijiste demasiado: cuando la honestidad no te sirve

Saliste de la reunión pensando que había ido bien. Eras auténtico, transparente, honesto. Y sin embargo algo salió mal. El análisis de cuándo decir todo.

La reunión fue bien. O eso creías.

Estabas cómodo, el ambiente era relajado, había buena química. Y en ese clima de confianza dijiste lo que realmente pensabas. Sobre el proyecto, sobre el sector, sobre la empresa del cliente, sobre sus competidores. Sobre tus dudas respecto a si este proyecto era lo que ellos necesitaban.

Eras auténtico. Eras honesto. Eras tú.

Y al día siguiente te dieron feedback frío, o no te llamaron, o la negociación tomó un giro raro que no esperabas.

Dijiste demasiado. Y no lo sabías mientras lo hacías.

¿Por qué el emprendedor con TDAH comparte de más en situaciones de confianza?

El cerebro con TDAH funciona con la guardia baja cuando el ambiente es agradable. Es una respuesta natural al estrés social: cuando el contexto parece seguro, el filtro se relaja.

Para la mayoría de personas ese relajamiento significa ser más amable, más cálido, más abierto. Para el emprendedor con TDAH también significa decir cosas que en un contexto más formal se habrían filtrado. Compartir dudas propias en voz alta, hacer observaciones críticas sobre el negocio del cliente que quizás no eran pedidas, especular sobre posibilidades negativas, contradecir algo que el cliente había dado por sentado.

No con mala intención. Con la misma buena intención con que dices todo: porque crees que la honestidad directa es siempre la mejor política.

Y en muchos contextos lo es. Pero en relaciones de negocio donde aún no hay suficiente confianza construida, la honestidad sin filtro puede dañar más que mentir.

¿Qué tipo de información nunca debes compartir en una primera reunión?

Tus dudas sobre si el cliente toma buenas decisiones. Aunque las tengas. Aunque tengas razón.

Tu evaluación crítica del negocio del cliente que nadie te ha pedido. Una cosa es que te pregunten directamente y otra muy distinta es que lo ofrezcas voluntariamente.

Los problemas internos que tienes como proveedor o freelance: tu carga de trabajo, tus dificultades con otros proyectos, tus propias inseguridades sobre el proyecto que te están ofreciendo.

Las comparaciones con otros clientes o proyectos, especialmente si implican revelar información sobre terceros.

Y sobre todo: los compromisos condicionales que suenan a compromiso firme. "Si el proyecto encaja bien podría darte un precio especial" o "dependiendo de cómo vaya podríamos incluir más" crea expectativas que no has prometido formalmente pero que el cliente escucha como promesas.

¿Cómo calibras lo que dices sin convertirte en alguien calculador?

No se trata de dejar de ser honesto. Se trata de distinguir entre lo que es útil compartir y lo que es simplemente descargar lo que tienes en la cabeza.

La pregunta que funciona es: ¿esto que voy a decir le sirve a él o me sirve a mí? Si la respuesta es "me sirve a mí porque me hace sentir más aliviado o más honesto o más yo", pero no le aporta nada concreto al cliente, probablemente sobra.

Una reunión de negocio no es una sesión de terapia. No es el lugar para procesar en voz alta. Es un intercambio donde hay objetivos concretos de ambos lados y donde cada cosa que dices contribuye o resta a esos objetivos.

El emprendedor con TDAH que aprende a hacer esa pregunta - ¿esto le sirve o me sirve a mí? - antes de decirlo no se convierte en alguien menos auténtico. Se convierte en alguien más efectivo.

Y hay una diferencia entre no decir todo lo que piensas y mentir. No tengo que contarte mis dudas sobre tu modelo de negocio si no me las has pedido. Eso no es deshonestidad. Es respeto a la conversación que estamos teniendo.

Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.

La autenticidad sin filtro es un lujo que funciona con amigos. Con clientes, como con todo en el negocio, el orgullo de ser siempre brutalmente honesto a veces te impide pedir o dar lo que necesitas.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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