Por qué tus prompts nunca funcionan (no es lo que piensas)

El problema no es tu prompt, es tu contexto. Y sobre todo, los límites que no pones. Por qué funciona mejor decir lo que NO quieres.

El otro día vi un vídeo de una chica que le había pedido a un agente de IA que le revisara sus campañas de anuncios. Hasta ahí, bien.

La IA, muy obediente ella, detectó que una campaña no iba bien. Y decidió por su cuenta que la solución era subirle el presupuesto. Y crear tres campañas nuevas. Con vídeos generados con IA. Todo subido, todo activo.

Cuando la chica se dio cuenta, le habían pegado un sablazo en la cuenta bancaria que no veas.

¿Qué había fallado exactamente?

Lo que falla en estos casos no es la IA. No es "el prompt estaba mal". Es algo mucho más aburrido y mucho más importante.

Esa chica le había dicho a la IA lo que quería que hiciera: "revisa mis campañas y arréglalas". Perfecto. Pero no le había dicho lo que NO quería que hiciera.

Y eso, para una máquina, es la diferencia entre que todo funcione o que te vacíe la cuenta.

La IA es literal. Hiperliteral. Tú le dices "arregla esto" y ella entiende "arregla esto a costa de lo que sea". Porque no tiene tu contexto. No sabe que tu presupuesto mensual son 300 euros. No sabe que nunca has generado vídeos con IA porque te parecen cutres. No sabe que primero quieres validar las decisiones contigo. Nada de eso está en su cabeza.

Está en la tuya. Y si no se lo dices, para ella no existe.

El mantra que repito cada vez que abro Claude

Llevo años trasteando con herramientas generativas. Y si tuviera que resumir lo que he aprendido en tres palabras serían estas.

Contexto > Prompts.

No hay prompt mágico. No hay fórmula secreta de siete pasos que convierte a Claude en un genio. No hay plantilla que comprar por 19,99 que te va a cambiar la vida. Todo eso es humo.

Lo que funciona es contexto. Y más concretamente: contexto sobre lo que quieres, y contexto sobre lo que no quieres.

Y te lo digo alguien que pasó de ChatGPT a Claude Code porque un modelo me entendía el contexto mucho mejor. La diferencia entre "fallo a la primera" y "acierto a la primera" casi nunca está en cómo formulas la petición. Está en todo lo que sabe el modelo antes de responderte.

Los negative prompts, el día que me cambió la cabeza

Hace años, cuando apareció Stable Diffusion para generar imágenes, había un concepto que me voló la cabeza: los negative prompts.

No solo le decías qué querías. Le decías también qué no querías. "Un perro sentado en un parque. Negative prompt: que no lleve collar, que no haya gente de fondo, que no sea de noche."

Parecía una tontería. Pero esa casilla me enseñó una habilidad que hoy uso cada día sin darme cuenta: ponerle límites a la IA.

Porque mi obsesión entonces era que me generara las miniaturas del canal de YouTube. Las miniaturas son lo que menos me apetece hacer del mundo. Y quería delegarlas. Y cuando empecé a poner negative prompts, los resultados pegaron un salto del que no he vuelto.

De golpe, en lugar de pedir "una miniatura de un tío sorprendido", pedía "una miniatura de un tío sorprendido" y añadía "nada de manos con seis dedos, nada de caras deformes, nada de texto pegado, nada de estilo anime". Y funcionaba.

Esa costumbre se me quedó grabada. Y cuando años después empecé a trabajar con Claude Code a lo bestia, la apliqué sin pensar. Por eso a mí las cosas me salen a la primera y a otra gente no.

Un ejemplo práctico que vas a entender

Imagina que le pido a Claude que me haga una página nueva para rubenloan.com.

La gente normal escribe algo así: "Hazme una página nueva para mi web sobre el test de TDAH."

Y luego se sorprende cuando Claude se inventa una tipografía random, se saca un esquema de colores de la nada y le crea una landing que no tiene nada que ver con el resto de la web.

Yo lo que escribo, y te juro que ya me sale sin pensarlo, es algo así: "Hazme una página nueva para mi web sobre el test de TDAH. Pero no me inventes nada desde cero. Revisa los estilos que ya tenemos implementados en el resto del sitio, mira la guía de diseño, respeta tipografía, colores y componentes existentes. Si necesitas un componente nuevo, avisa antes de crearlo."

Parece una tontería. Pero ya le he dicho cinco cosas que no tiene que hacer. Y con eso, el 90% de las meteduras de pata desaparecen.

Si no le digo esto, puede que ese día Claude tenga la cabeza despejada y mire la guía. Pero también puede tenerla espesa, decidir que es buen momento para proponer un rediseño y crearme una página que no pinta nada con el resto.

Ahí está la diferencia. No está en cómo de "creativo" sea tu prompt. Está en cuántas cagadas le has impedido hacer antes de que empiece a trabajar.

Si prefieres escuchar la versión hablada en vez de leerla, aquí la tienes en YouTube.

Y ahora viene la parte incómoda

Llevo un rato contándote que la clave es ponerle límites a la máquina.

Pero ahora te voy a hacer una pregunta incómoda: ¿tú pones límites a los humanos?

Porque aquí hay algo que la gente no quiere mirar. La mayoría de la sociedad, y te lo digo sin dramatismo, no sabe poner límites. Ni a los compañeros de trabajo que te mandan mensajes a las 11 de la noche. Ni al cuñado que siempre pide favores. Ni a la pareja cuando algo no va bien. Ni al jefe cuando te están quemando.

Porque ponernos límites implica confrontar. Y a la mayoría nos han educado para complacer. Para no molestar. Para decir que sí aunque por dentro estés gritando que no.

Y si encima tienes TDAH, la cosa se multiplica.

El TDAH y el pánico a confrontar

Hablo por mí y por una grandísima parte de las personas con TDAH que conozco. Somos gente resolutiva. Gente que busca solución a todo. Gente que, por defecto, odia la confrontación con todas sus fuerzas.

Parte es carácter. Parte es años enteros sintiéndote vago sin serlo y aprendiendo a caer bien para compensar. Parte es miedo al rechazo porque ya te han rechazado demasiadas veces por cómo funciona tu cerebro.

Sea cual sea la razón, el resultado es el mismo. Enmascaras lo que sientes. Te tragas lo que quieres decir. Dices que sí cuando querías decir que no. Y cuando por fin explotas, llevas tanto acumulado que el otro te mira como diciendo "pero tío, ¿de dónde sacas todo eso?".

Lo sacas de no haber puesto un solo límite en meses.

Ahora cruza eso con la IA. ¿Cómo vamos a ponerle límites claros y afilados a una máquina si no somos capaces de ponérselos a una persona que tenemos delante? Por eso la mayoría de la gente que se frustra con la IA no tiene un problema técnico. Tiene un problema de comunicación que ya arrastraba antes de que existiera ChatGPT.

Entonces, ¿qué hago con esto?

No te voy a dar la respuesta masticada. Te voy a dejar que lo pienses tú.

Pero sí te dejo una regla práctica para empezar mañana mismo. Antes de mandarle nada a la IA, paras dos segundos y te preguntas:

"¿Qué es lo que NO quiero que pase aquí?"

Y eso lo escribes explícitamente. Que no me cambie el diseño. Que no toque los precios. Que no cree archivos nuevos sin avisar. Que no modifique este archivo. Que si hay duda, pregunte antes de ejecutar. Lo que sea.

Ese ejercicio, tan pequeño, cambia cómo trabajas con la IA para siempre. Y como bonus, cuando llevas unas semanas haciéndolo con la máquina, empiezas a darte cuenta de dónde no estás poniendo límites en tu vida real. Porque es el mismo músculo.

Yo tengo un sistema montado con varias "personalidades" de IA que me ayudan a decidir antes de ejecutar cada cosa importante. Cada una tiene su rol, sus límites y su función. No decide nadie por mí, pero me cuestionan a fondo. Y así evito dedicarme a arreglar cagadas después.

Si quieres ver cómo monté este esquema de consejeros virtuales que me ahorra cagadas y me obliga a pensar mejor, lo tienes aquí abajo.

Ver mi consejo directivo con IA

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