"Cuando tu hija pasa de todo": profesores y TDAH

Profesores que confunden TDAH con desinterés en niñas. Cómo defender a tu hija cuando el colegio cree que el problema es de actitud.

"Es que no pone de su parte."

Esa frase. Esa puñetera frase que llevas escuchando desde que tu hija tiene diez años y que cada vez que la oyes de boca de un tutor te produce una mezcla de rabia y cansancio que ya no sabes muy bien cómo gestionar.

No pone de su parte. Como si fuera tan simple. Como si tu hija se levantara por las mañanas con un plan estratégico para desconectar en clase.

¿Por qué los profesores confunden TDAH con desinterés en las niñas?

A ver, vamos a ser justos un momento. Los profesores no son malos. La mayoría tienen un aula con veinticinco criaturas y una lista de objetivos curriculares que cumplir. Y cuando una niña se sienta en el fondo sin hacer ruido, mirando por la ventana o garabateando el cuaderno, la interpretación más fácil es que le da igual.

Porque la imagen que todo el mundo tiene del TDAH es la del niño que no para quieto. El que interrumpe al profesor. El que tira la silla. El que no se sienta. Eso es el TDAH, según el colegio medio.

Lo que nadie cuenta es que el TDAH en niñas suele ser exactamente lo contrario. Muchas niñas con TDAH son calladas. Son las que parecen soñar despiertas. Las que empiezan bien la clase y a los diez minutos han viajado mentalmente a algún lugar que no es el aula. Las que tienen el libro abierto en la página correcta pero no se han enterado de nada.

¿Y sabes qué aprenden pronto esas niñas? A simular. A asentir cuando el profesor pregunta si lo han entendido. A copiar lo que pone en la pizarra aunque no tengan ni idea de qué significa. A compensar en casa las horas que no pudieron concentrarse en clase.

Resultado: notas mediocres o irregulares, una niña agotada, y un profesor que sigue pensando que el problema es la actitud.

Cómo defender a tu hija cuando el colegio no lo entiende

Lo primero: ve con datos, no con emociones. O sea, sí con emociones, porque eres su madre y es normal que estés hasta el moño. Pero en la reunión, lo que funciona es hechos concretos.

"Mi hija lleva dos semanas intentando terminar este ejercicio y no puede. ¿Qué pasa exactamente en clase cuando se atasca?"

Esa pregunta es mucho más productiva que "usted la trata fatal y no la entiende", aunque lo segundo también sea verdad.

Lo segundo: lleva documentación. Si tu hija ya tiene diagnóstico, el informe psicológico es tu mejor aliado. Los profesores no tienen por qué saber todo sobre el TDAH, pero cuando ven un informe oficial cambian el tono. De repente lo de "no pone de su parte" empieza a matizarse.

Si aún no tiene diagnóstico, hay algo importante que debes saber: los profesores no diagnostican. Pero sí pueden describir lo que observan en clase, y esa descripción puede ser clave para la evaluación psicológica. Pídeles que rellenen el cuestionario de Conners o cualquier escala de comportamiento que te proporcione el psicólogo. Les das trabajo, sí. Pero también les das un papel concreto en vez de que sigan repitiendo que no pone de su parte.

Lo tercero, y esto es lo más importante: no dejes que tu hija interiorice el discurso del colegio. El peligro real no es el profesor que no la entiende. El peligro real es que tu hija acabe creyendo que es vaga, tonta o que no sirve para estudiar.

Ese es el daño que dura.

Y eso lo puedes contrarrestar en casa. No sobrecompensando, no haciéndole los deberes, no montando una guerra constante con el colegio. Sino recordándole, de forma concreta y regular, que lo que le pasa en clase tiene un nombre y no es culpa suya.

"Tu cerebro funciona diferente. No peor. Diferente. Y lo que el profesor interpreta como desinterés es tu cerebro intentando encontrar la forma de engancharse."

Es una conversación que merece la pena tener. Y tenerla más de una vez.

Porque si hay algo que sé de las niñas con TDAH que crecen sin diagnóstico es que no les falta motivación. Les falta que alguien les explique por qué algunas cosas que para los demás son automáticas para ellas requieren el doble de energía.

La autoestima de una niña con TDAH se construye o se destruye en esos años. Y los profesores tienen mucho poder en ese proceso, tanto para bien como para mal.

Por eso no puedes esperar a que el sistema cambie solo. Tienes que ser su traductora. La que les dice en el colegio lo que ella no puede decirse a sí misma todavía.

Si sospechas que tu hija puede tener TDAH y quieres un punto de partida, el test que construí tiene versión orientada a identificar patrones. No sustituye la evaluación profesional, pero puede darte claridad antes de pedir cita. Lo tienes aquí.

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Esto no es orientación clínica ni diagnóstico. Si crees que tu hija puede tener TDAH, habla con un psicólogo o neuropediatra especializado.

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