Ser abuela con TDAH: cuando te piden lo que de madre no pudiste dar
Ser abuela con TDAH: te piden paciencia y constancia. Lo mismo que de madre te costó tanto. Esto es lo que sienten muchas mujeres en esta etapa.
Hay una conversación que se da muy poco sobre el TDAH en mujeres mayores.
No la de la menopausia, aunque esa también es importante. Sino la de la abuela. La de la mujer que ya crió a sus hijos, que sabe lo que le costó, que todavía carga con la culpa de algunas cosas que hizo o no hizo, y que ahora ve a su hija o hijo con un bebé y espera que le toque el papel de abuela presente, calmada, disponible.
Y por dentro piensa: "La hostia. Otra vez."
¿Qué pasa cuando una mujer con TDAH se convierte en abuela?
La abuelidad viene con un conjunto de expectativas culturales muy concretas. La abuela es el apoyo. La abuela es la que tiene paciencia porque ya pasó por eso. La abuela es la que llega puntual, recuerda las alergias, sabe en qué colegio están los nietos y qué les gusta de comer.
O sea, exactamente lo que más le cuesta a una persona con TDAH.
Y aquí está la ironía que muchas mujeres en esta situación describen: de madre, se les exigió lo mismo. La puntualidad. La presencia constante. El no olvidar las cosas del colegio. La paciencia infinita. Y les costó. Y se sintieron culpables. Y ahora, décadas después, les piden lo mismo de nuevo. Solo que ahora con el añadido de que "ya deberías tener experiencia".
Como si la experiencia curara el TDAH.
La culpa heredada
Esto es algo que necesita su propio espacio.
Muchas mujeres con TDAH que fueron madres sin diagnóstico cargan con una culpa específica sobre cómo criaron. No es la culpa normal de cualquier madre. Es una culpa teñida de "fallé en cosas que no entendía por qué me fallaban". Los olvidos. Las explosiones emocionales. Los proyectos del colegio hechos la noche antes en modo pánico. Las veces que no llegaron. Las veces que llegaron pero no estaban del todo.
Y cuando llega el diagnóstico, esa culpa no desaparece automáticamente. A veces se hace más nítida, porque ahora sabes el nombre de lo que pasó. Y ves a tu hijo con su hijo y piensas: "¿Qué habrá heredado él de mí? ¿Qué habré transmitido sin querer?"
Esa es una pregunta muy pesada. Y merece trabajarse con un profesional, no cargarse sola.
¿Qué puede hacer una abuela con TDAH?
Lo primero es lo más difícil: honestidad. No fingir una disponibilidad que no tienes. Porque si llevas décadas fingiendo, ya sabes a dónde lleva eso. Y tus hijos, ahora adultos, merecen una madre real más que una abuela perfecta.
Puedes ser una abuela presente en los momentos en los que estás bien y honesta cuando no. Puedes decirle a tu hijo: "Puedo tener a los niños los sábados por la mañana pero no toda la semana porque me desborda." Eso no es abandonarles. Es conocerte.
Lo segundo es separar tu historia de la de tus hijos. No eres responsable de todo lo que les ha pasado ni de todo lo que les pase. Hiciste lo que pudiste con lo que tenías y lo que sabías. Y ahora sabes más. Eso tiene valor.
Lo tercero es reconocer que la abuelidad no tiene que verse igual para todas. Hay abuelas presentes de forma física y abuelas presentes de otras maneras. Lo que tienes para dar puede ser diferente a lo que esperaban, y eso no te hace peor abuela. Te hace una abuela real.
Si quieres entender mejor el contexto del TDAH en esta etapa de la vida, la guía completa de TDAH en mujeres tiene el mapa completo. Y el artículo sobre TDAH en mujeres a los 50 también puede resonarte.
Lo que tienes para dar tiene valor. Aunque no sea lo que esperaban. Aunque no sea lo que tú querías haber dado de madre. Está bien.
Si sospechas que tienes TDAH o que tu diagnóstico llegó tarde, el test que construí puede ser útil. 43 preguntas basadas en escalas clínicas. Puedes hacerlo aquí.
---
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si lo que has leído te resuena, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.
Sigue leyendo
Fase lútea y TDAH: por qué esa semana todo se derrumba
La semana antes de la regla con TDAH no es solo SPM. Es una desregulación hormonal que amplifica todos los síntomas. Aquí está la explicación real.
Hacer amigos de adulta con TDAH: por qué es tan difícil
Hacer amigos de adulta ya es difícil para todo el mundo. Con TDAH es otra liga. La iniciativa, el seguimiento y el rechazo percibido lo complican todo.
Hacer amigos de adulta con TDAH: por qué cuesta tanto
Hacer amigos de adulta ya es difícil. Con TDAH es otro nivel. No es que no quieras. Es que el proceso requiere exactamente lo que tu cerebro peor lleva.
Mañanas escolares con TDAH: el sprint diario
Mañanas escolares con TDAH: gritos, calcetines perdidos y el bus que no espera. No eres mala madre. Tu cerebro funciona diferente.