Tardé 6 meses en hacer un producto que nadie quería y lo peor es que lo sabía desde el mes 2

Seis meses creando algo que nadie pidió. Desde el mes 2 sabía que no iba a funcionar. Y seguí. Así funciona el cerebro del emprendedor con TDAH.

Hay una escena que se repite en la vida de todo emprendedor con TDAH y es esta: estás en el mes dos de un proyecto, los datos te gritan que esto no va a ningún lado, y tú le subes el volumen a la música y sigues picando código como si no hubiera un mañana.

No porque seas valiente. No porque seas perseverante.

Porque tu cerebro enganchó la dopamina de crear y ahora soltarlo duele más que terminarlo.

¿Por qué seguimos con proyectos muertos?

Mira, te voy a contar lo que me pasó a mí. En 2020, más o menos, decidí que iba a hacer una herramienta de gestión de proyectos. Sí, otra más. El mundo no la necesitaba, yo lo sabía, pero mi cerebro la quería. Y cuando un cerebro TDAH quiere algo, el sentido común se sienta en un rincón a esperar.

El primer mes fue la hostia. Hiperfoco total. Diseño, base de datos, flujos de usuario, hasta le puse un nombre molón. Estaba convencido de que esto iba a ser mi producto estrella. Porque claro, los otros 87 productos de gestión de proyectos que ya existían no lo hacían "como yo lo haría".

El mes dos empezaron las señales. Hablé con cuatro personas que supuestamente lo iban a usar y las cuatro me dijeron variantes de "está guay, pero yo uso Notion". Traduzco: no lo quiero, pero no te lo digo a la cara.

¿Sabes lo que hice? Añadirle más funcionalidades. O sea, la respuesta de mi cerebro a "nadie quiere esto" fue "le voy a poner más cosas para que lo quieran". Que es como intentar arreglar una bicicleta rota pintándola de otro color.

El problema no es el producto, es el hiperfoco

Aquí está la trampa. Cuando tu cerebro salta cada 4 minutos entre tareas, encontrar algo que te enganche es como encontrar agua en el desierto. No lo vas a soltar. Me da igual que el agua esté contaminada. Bebes.

El hiperfoco te convierte en el mejor constructor del mundo. Puedes montar algo increíble en tiempo récord. El problema es que nadie te preguntó si debías montarlo. Y cuando le pones esa cantidad de energía a algo, admitir que no funciona es como admitir que te has equivocado con toda tu identidad. No con un proyecto. Contigo.

Y eso, con TDAH, pega distinto. Porque ya tienes bastante historial de cosas que empezaste y no terminaste. Entonces esta vez te dices "no, esta vez sí". Y sigues. Aunque los datos digan que no. Aunque tu cuenta bancaria diga que no. Aunque tu pareja te mire con esa cara de "ya, ¿no?".

Lo que me costó soltar ese proyecto

Seis meses. Seis meses de trabajo que se fueron a la basura. Pero no a la basura sin más. A la basura con extras. Porque durante esos seis meses dejé de hacer otras cosas que sí funcionaban. Dejé de mandar emails, dejé de grabar vídeos, dejé de atender a los clientes que ya tenían. Me metí en un túnel y cuando salí, el negocio real estaba medio abandonado.

Y te digo más: cuando por fin lo solté, no sentí alivio. Sentí duelo. Como si hubiera roto con alguien. Mi cerebro literalmente pasó una semana sin saber qué hacer, porque llevaba meses en modo "proyecto secreto" y de repente no había proyecto.

Eso es lo que no te cuentan del fracaso. No es que fracases y aprendas y te levantas con una sonrisa inspiracional. Es que fracasas y te quedas vacío un rato. Y con TDAH, el vacío es peligroso, porque el vacío es donde empiezas el siguiente proyecto que tampoco va a funcionar.

¿Cómo saber si estás construyendo para ti o para el mercado?

Parece una tontería, pero hazte esta pregunta: ¿alguien te ha dado dinero por esto? No "alguien ha dicho que mola". No "mi madre dice que es buena idea". Dinero. Euros. Transferencia bancaria.

Si llevas más de un mes y nadie ha sacado la cartera, tienes un hobby, no un negocio. Y no pasa nada por tener un hobby, pero facturar no es lo mismo que ganar y crear no es lo mismo que vender.

La regla que ahora uso es brutal pero funciona: si en 30 días no puedo hacer una preventa, por pequeña que sea, el proyecto muere. Sin funeral. Sin "a lo mejor dentro de un año". Muere y ya.

¿Me duele? Cada vez. ¿Me ahorra meses de trabajo inútil? También cada vez.

Lo que aprendí después de tirar 6 meses a la basura

Tres cosas. Una: tu cerebro TDAH te va a enamorar de ideas. Es su trabajo. Tu trabajo es ponerle un filtro antes de que la idea se convierta en un proyecto de seis meses. Dos: pregúntale al mercado antes de preguntarle a tu dopamina. Y tres: soltar un proyecto no es fracasar. Fracasar es seguir con algo muerto porque no quieres sentir el vacío.

Ahora cada vez que empiezo algo, pongo un post-it en la pantalla que dice "¿alguien va a pagar por esto?". Es feo. Es poco inspiracional. Pero me ha ahorrado más dinero que cualquier herramienta de productividad que haya comprado nunca.

Y sí, a veces miro ese post-it y lo ignoro. Porque soy un tío con TDAH y las notas adhesivas son sugerencias, no órdenes.

Pero al menos ahora lo ignoro conscientemente.

¿Tu TDAH te mete en proyectos que no llevan a ningún sitio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el tiempo.

Relacionado

Sigue leyendo