Qué datos personales no le doy a una IA y las cinco razones
Le doy mucho contexto a la IA y aun así hay cinco cosas que no salen de mi ordenador. Cuáles son y el motivo concreto de cada una.
Le doy muchísimo contexto a la IA. Mis notas, mis proyectos, mis borradores, cómo trabajo. Y aun así hay cinco cosas que no salen de mi ordenador.
No es por miedo genérico a la tecnología. Cada una tiene una razón concreta, distinta de las demás, y algunas no tienen nada que ver con la privacidad.
¿Qué datos no conviene darle a una IA?
Los cinco, con su motivo.
Uno: credenciales y claves de acceso. Contraseñas, tokens, claves de API, accesos a servidores.
La razón aquí no es sospechar del proveedor. Es que una credencial pegada en un chat queda escrita en un sitio donde no tienes control de cuánto dura ni quién lo ve, y eso se junta con una realidad muy poco glamurosa: la gente comparte capturas. Un pantallazo de una conversación con una clave dentro y ya la has publicado sin querer.
Yo las tengo en 1Password y de ahí no salen. Cuando trabajo en algo que necesita una clave, la herramienta la lee de una variable de entorno o de un archivo que nunca se abre en la conversación. El asistente sabe que la clave existe y dónde está; no sabe cuál es. Funciona igual de bien.
Dos: datos de otras personas que me han confiado a mí. Correos de terceros, mensajes privados, documentos de alguien.
Este es de principio, no de riesgo. Yo puedo decidir sobre mis datos. Sobre los de otro, no. Si alguien me manda algo asumiendo que lo leo yo, meterlo en un sistema de terceros es una decisión que no me toca tomar a mí. Es igual que reenviar un correo privado sin preguntar: técnicamente puedes, y no se hace.
Cuando necesito trabajar con algo así, lo anonimizo antes. Quito nombres, quito datos identificables y trabajo con la estructura. Casi siempre lo que necesito es la forma del problema, no quién es la persona.
Tres: documentos de salud y todo lo médico. Informes, analíticas, historiales, míos o de gente cercana.
Aquí la razón es la asimetría del daño. La utilidad de que un modelo me ayude a entender un informe es moderada. El daño potencial si esa información acaba donde no debe es alto y permanente. Cuando el reparto está tan desequilibrado, no hace falta que la probabilidad sea grande para que la respuesta sea no.
Cuatro: documentos con identificadores oficiales. Números fiscales, cuentas bancarias, documentos de identidad, contratos con todos los datos dentro.
El motivo aquí es distinto y es de higiene, no de miedo. Estos datos son la llave de otras cosas. Cuanto en menos sitios estén, mejor, y esa lógica aplica a todo por igual: a la IA, a las carpetas compartidas, a los correos. No es que la IA sea especialmente peligrosa, es que es un sitio más y la regla es reducir sitios.
Cuando necesito ayuda con un documento así, tacho los identificadores y paso el resto. El contenido del contrato se puede analizar perfectamente sin el número de cuenta.
Cinco: lo que todavía no he decidido sobre otras personas. Este no me lo esperaba y es el que más me ha hecho pensar.
Es escribir en una conversación cosas del tipo "estoy valorando dejar de trabajar con X" o "creo que Y no está funcionando". No es que tema una filtración. Es que escribirlo lo convierte en algo más sólido de lo que es. Una duda que estás rumiando, al escribirla y recibir un análisis estructurado de vuelta, se solidifica antes de tiempo.
Esas cosas prefiero pensarlas a mi ritmo, hablarlas con la persona si toca, y solo escribirlas cuando ya están decididas. La razón no es de privacidad, es de no querer que la máquina me ayude a cerrar cosas antes de tiempo.
Lo que sí le doy sin ningún problema
Para que no parezca que trabajo con guantes.
Le doy mi contexto profesional entero. Mis proyectos, mis decisiones de negocio, mis borradores, mis notas de trabajo, cómo funciona lo que tengo montado. Todo eso vive en carpetas que el asistente lee cada día, y es exactamente lo que hace que sea útil de verdad. Sobre este montaje escribí en cómo uso la IA en el día a día.
Un asistente sin contexto es un buscador con mejor conversación. La utilidad viene de que sepa de qué va tu vida. Así que la respuesta no es dar poco, es tener clarísima la línea de qué queda fuera.
Cómo mantengo la línea sin pensar cada vez
Con estructura, no con voluntad. La voluntad falla a las once de la noche.
Carpetas separadas. Lo sensible vive en sitios donde el asistente no entra. No es una decisión que tome cada vez, es dónde está el archivo. Si no está en el directorio de trabajo, no se lee y ya está.
Anonimizar como paso automático. Antes de pasar un documento de un tercero, quito nombres y datos. Se ha convertido en un reflejo, como quitarte los zapatos al entrar en casa.
Nada de credenciales en conversaciones, jamás. Regla sin excepciones porque las excepciones son las que te matan. Van en el gestor y se referencian, no se escriben.
Y una consideración importante: mira la configuración de tu cuenta. Casi todos los servicios distinguen entre planes donde tus conversaciones pueden usarse para entrenar y planes donde no. Es una casilla que la gente no mira nunca y cambia bastante la ecuación. Lo desarrollé en si es segura la IA con tus datos.
¿En qué me estaría equivocando?
En un par de cosas, y una es de peso.
La primera: hay gente para quien mi lista es demasiado laxa. Si trabajas con datos de pacientes, de menores o de clientes bajo contrato de confidencialidad, tu obligación no es una preferencia personal como la mía, es legal, y necesitas asesoría de verdad, no un post de un tío en internet contando cómo se organiza. Lo que yo hago por criterio, tú lo tienes que hacer por norma.
La segunda: mi punto cinco es discutible y lo sé. Que pensar en voz alta con una IA solidifique una duda antes de tiempo es una impresión mía, no un hecho. Hay gente a la que le pasa justo al revés y escribirlo le ayuda a ver que no era para tanto. Coge esa con pinzas.
Y una tercera: los modelos que corren en tu propio ordenador cambian la ecuación entera. Si lo que te frena es que los datos salgan de tu máquina, hay opciones locales que resuelven eso, con menos calidad pero con la tranquilidad total. Para las categorías dos, tres y cuatro de mi lista, esa es probablemente la respuesta buena.
El razonamiento de fondo, que aplica más allá de la IA, es el mismo que uso para las herramientas en general: tus datos en la nube de otro tienen un precio, y la pregunta útil no es si confías, es qué pasa si te equivocas al confiar.
La regla en una frase
Doy contexto a manos llenas y dejo fuera lo que, si saliera mal, no tendría arreglo.
No es una postura ideológica. Es mirar el peor caso de cada categoría y ver si me lo puedo permitir. Cuando la respuesta es no, ese archivo se queda en su carpeta.
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Si quieres saber cómo meter la IA en tu día a día sin acabar dándole cosas que no deberías, hice un test corto que te lo aterriza.
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