Pomme: la cantante francesa que convirtió el TDAH en canciones que duelen
Pomme tiene TDAH diagnosticado y lo canaliza en canciones de una intensidad brutal. Su música suena a lo que pasa dentro de un cerebro que siente demasiado.
Pomme tiene TDAH diagnosticado y ha hablado de ello abiertamente. Su música es pura intensidad emocional. Sus letras suenan a lo que pasa dentro de un cerebro que siente demasiado.
Y si no la conoces, es normal. En España no es precisamente mainstream. Pero en Francia es una de las artistas más importantes de su generación. Ha ganado una Victoire de la Musique (el equivalente francés a un Grammy), ha llenado salas enormes y ha conseguido algo que muy pocos artistas logran: que la gente llore en directo sin que parezca manipulación.
Llora porque lo siente. Y lo siente porque su cerebro funciona así.
¿Quién es Pomme y por qué debería importarte?
Se llama Claire Pommet. Nació en Lyon en 1996. Empezó a cantar con cuatro años. A los seis ya componía pequeñas melodías. A los dieciséis se fue a estudiar a un conservatorio en Montreal porque en Francia no encontraba lo que buscaba.
Eso ya te dice algo sobre cómo funciona su cabeza.
Un cerebro con TDAH no espera. No sigue la fila. No se conforma con el plan previsto. Si el estímulo no aparece donde está, lo va a buscar a otro continente. A los dieciséis años. Sola.
Su primer álbum, "À peu près", salió en 2017 y fue como una bomba silenciosa. No hizo ruido en las listas, pero la gente que lo escuchaba no podía dejar de hablar de él. Porque sonaba diferente. Sonaba a verdad. A alguien que se ha sentado a escribir todo lo que le pasa por dentro sin ponerle filtro.
Y el TDAH tiene mucho que ver con eso.
¿Cómo se refleja el TDAH en la música de Pomme?
Hay músicos que componen desde la técnica. Estudian armonías, estructuras, progresiones. Construyen canciones como quien monta un mueble de Ikea. Paso a paso, siguiendo las instrucciones.
Pomme compone desde la emoción en bruto.
Ha contado en entrevistas que muchas de sus canciones nacen de momentos de hiperfoco emocional. Esos estados donde tu cerebro con TDAH se engancha a una emoción y no puede soltarla. La tristeza se convierte en un agujero negro. La alegría se convierte en euforia. El enamoramiento se convierte en obsesión creativa que te tiene componiendo a las tres de la mañana sin darte cuenta de que llevas seis horas sin comer.
Eso no es disciplina artística. Es un cerebro que funciona a otra velocidad emocional.
Sus letras están llenas de imágenes sensoriales tan concretas que parece que las estás viviendo. No dice "estaba triste". Dice algo que te hace sentir la tristeza en el estómago. Esa capacidad de traducir emociones internas a imágenes que otros pueden experimentar es algo que muchos músicos con TDAH comparten. No es casualidad. Es un cerebro que procesa las emociones con una intensidad que a veces duele, pero que cuando la canalizas en arte, se convierte en algo que conecta con la gente a un nivel que la técnica sola no puede alcanzar.
La parte que nadie te cuenta del TDAH artístico
Pomme no romaniza su TDAH. Ha hablado de lo que cuesta. De la desregulación emocional. De los días donde la creatividad se convierte en parálisis. De la ansiedad. De sentir demasiado todo el rato y no poder bajar el volumen.
Porque eso es lo que mucha gente no entiende.
Cuando ves a alguien con TDAH crear algo hermoso, ves el resultado. No ves las cuarenta versiones que descartó a las cuatro de la mañana. No ves los días en los que no puede ni sentarse al piano porque su cabeza está en diecisiete sitios a la vez. No ves la frustración de tener una idea brillante a las dos de la tarde y haberla olvidado a las tres.
La intensidad emocional que hace que Pomme escriba canciones que te ponen los pelos de punta es la misma intensidad que le hace pasarlo mal un martes cualquiera sin razón aparente. No puedes quedarte con la parte bonita y obviar la otra. Son el mismo cerebro.
Es parecido a lo que le pasa a Billie Eilish con su TDAH. La misma hipersensibilidad que genera arte capaz de mover a millones de personas es la que te deja tirado en el sofá un día cualquiera sin saber muy bien por qué.
¿Por qué la música y el TDAH se llevan tan bien?
No es solo Pomme. No es solo Billie Eilish. Hay un patrón que se repite una y otra vez en la historia de la música.
Cerebros que no encajan en el sistema convencional encuentran en la música un lugar donde su forma de funcionar no solo es aceptada, sino que es exactamente lo que se necesita. La impulsividad se convierte en improvisación. La hiperactividad se convierte en presencia escénica. La incapacidad de seguir una estructura rígida se convierte en innovación.
Las revoluciones musicales más importantes tienen un denominador común: alguien que no podía hacer las cosas como se suponía que había que hacerlas. Y en vez de forzarse a encajar, inventó una forma nueva.
Pomme es exactamente eso en la escena francesa. Una artista que no encaja en el molde de la chanson française clásica ni en el pop comercial. Que escribe en francés cuando todo el mundo le decía que cantara en inglés. Que habla abiertamente de su TDAH, de su orientación sexual, de su activismo ecológico, todo con la misma intensidad. Sin filtro. Sin cálculo.
Porque un cerebro con TDAH no sabe hacer las cosas a medias.
Lo que Pomme demuestra sin proponérselo
Que la intensidad emocional no es un defecto. Es una frecuencia diferente. Y cuando encuentras el canal adecuado para emitir en esa frecuencia, lo que sale puede ser extraordinario.
Que el TDAH diagnosticado y comprendido no limita. Pomme sabe lo que tiene. Lo nombra. Lo gestiona. Y sigue creando. No a pesar del TDAH, sino con él. Como parte de quién es.
Que sentir demasiado no te hace débil. Te hace alguien que puede escribir una canción a las tres de la mañana que hará llorar a un desconocido en un concierto seis meses después. Eso no es debilidad. Es un tipo de fuerza que la mayoría de la gente ni siquiera entiende.
Y que a veces, el cerebro que no encaja en el aula, en la oficina, en el plan previsto, solo necesita un piano y algo que decir.
Si alguna vez has sentido que tu cabeza va más rápido que el mundo, que sientes las cosas con una intensidad que los demás no parecen entender, puede que no sea un problema. Puede que solo necesites saber cómo funciona tu cerebro.
Observar rasgos en figuras públicas no equivale a diagnosticar. El TDAH requiere evaluación profesional.
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