Perder a todas tus amigas después de ser madre con TDAH
Ser madre con TDAH no diagnosticado puede dejarte sin red social en un año. No es que no quieras a tus amigas. Es que no tienes capacidad para nada más.
No fue una decisión. No fue un enfado. No hubo ninguna conversación difícil.
Un día simplemente te diste cuenta de que hacía nueve meses que no quedabas con ninguna de tus amigas. Y que la última vez que cada una de ellas te había escrito tú no habías contestado. No por malicia. No porque no quisieras. Porque contestar un mensaje requería energía que no tenías, y para cuando llegaste a tenerla habían pasado tres semanas y ya no sabías cómo empezar.
Esto tiene un nombre, aunque nadie te lo explique así.
Por qué la maternidad colapsa el sistema de gestión social del TDAH
El cerebro TDAH no gestiona bien el mantenimiento de vínculos en condiciones normales. Requiere un esfuerzo consciente donde para otros es automático. Recordar mandar ese mensaje, acordarse de preguntar cómo le fue la entrevista, iniciar el contacto cuando llevas tiempo sin dar señales de vida. Todo eso consume función ejecutiva.
Con un bebé, esa función ejecutiva ya la tienes al límite solo para sobrevivir el día.
No es una metáfora. Es que tu cerebro está gestionando privación de sueño crónica, miles de decisiones pequeñas nuevas cada día, una reorganización total de tu identidad y tu rutina, y la gestión emocional de algo tan enorme como la maternidad. Y todo eso lo está gestionando con un sistema que ya tenía de base más dificultades para las tareas de función ejecutiva.
Las amigas no desaparecen porque no te importen. Desaparecen porque en el orden de prioridades de un cerebro que va con lo justo, la gestión de la red social no es urgente aunque sea importante.
Y cuando llevas meses sin dar señales de vida, la vergüenza de reaparecer se suma al esfuerzo ya existente de iniciar contacto. La culpa de cancelar planes con TDAH que ya sentías antes de ser madre se multiplica por diez cuando llevas meses desaparecida.
¿Se puede recuperar lo que se perdió?
Depende de la amistad. Y depende del nivel de honestidad que estés dispuesta a poner en la conversación.
Hay amigas que entienden aunque no tengan TDAH. Especialmente las que también tienen hijos y saben cómo colapsa la capacidad de mantener vínculos los primeros años. Con ellas suele ser suficiente un "lo siento, sé que he estado desaparecida, ¿podemos empezar de cero?"
Hay amigas que necesitan más explicación. No para justificarte, sino para que lo que pasó tenga sentido y no se quede como "es que le importo menos ahora que tiene un hijo".
Y hay algunas con las que el silencio ha durado tanto y se ha construido tanta historia sobre él que recuperarlas requiere una energía que quizás no tienes en este momento. Y está bien. No todas las amistades sobreviven todos los períodos de la vida, y eso no convierte los años anteriores en mentira.
Cómo no volver a llegar al mismo punto
Esto es lo difícil de decir sin que suene a que te echo la culpa, porque no es eso.
Con TDAH y con la gestión social, la diferencia entre mantener y perder una amistad suele estar en la fricción del primer paso. Si el primer paso es cero fricción (un voice note de dos minutos, un meme sin texto, un "pienso en ti"), el cerebro lo hace. Si el primer paso requiere pensar qué decir, encontrar el momento, recordar que querías escribir y acordarte cuando no estás haciendo otra cosa, el cerebro lo pospone hasta que ya es tarde.
Reduce la fricción del primer paso. No te obligues a tener una conversación completa y significativa. Manda la señal pequeña. El cerebro TDAH maneja mucho mejor los contactos de baja exigencia frecuentes que las conversaciones largas espaciadas.
Si tienes en tu vida una amiga que organiza todo y que hasta ahora ha compensado tu desorganización social, este período de maternidad es cuando más se nota su ausencia y más valor tiene que te quede algo de energía para nutrir esa relación también.
Si sospechas que el TDAH está detrás de estos patrones, tengo un test de 43 preguntas basado en escalas clínicas. Puedes hacerlo aquí.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.
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