El pediatra dijo 'todos los niños son así': cuando no te creen
Tu hijo no para, no atiende, no duerme. El pediatra dice que es normal. Pero tú llevas años sabiendo que algo pasa. Sobre no ser creída cuando buscas ayuda.
"Todos los niños son así a esta edad."
La frase que más daño hace y que más se repite en consultas de pediatría de este país. O su variante: "Es que es muy activo." O la clásica: "Ya se le pasará con los años."
Y tú allí, con tu hijo que lleva dos semanas sin dormir bien, que en el cole le llaman la atención veinte veces al día, que pierde el material con una consistencia que ya haría llorar a cualquier adulto, mirando al pediatra y pensando: "O este señor sabe algo que yo no sé, o alguien aquí está equivocado."
Spoiler: no eres tú.
¿Por qué es tan difícil que te escuchen cuando pides ayuda para tu hijo?
Hay varias capas en esto.
Primera capa: el TDAH todavía tiene mucho estigma en la consulta pediátrica. Hay pediatras que lo asocian directamente con medicación, y como no quieren medicar, no quieren diagnosticar. El razonamiento es absurdo, pero existe.
Segunda capa: los niños en consulta suelen estar en un entorno nuevo y estimulante. Se portan diferente. No ves el comportamiento que tú ves en casa o que los profesores ven en clase cada día. Es como intentar mostrarle a alguien que tu coche hace un ruido raro y que cuando arrancas delante del mecánico el ruido no aparece.
Tercera capa, y esta es la que más me interesa hablar: cuando eres madre con TDAH y pides ayuda para tu hijo, a veces la respuesta que recibes está teñida de algo no muy bonito. La idea de que tú eres la que exagera. La que ve problemas donde no los hay. La que es demasiado ansiosa, demasiado sobreprotectora, demasiado todo.
Es el mismo patrón que viviste cuando eras pequeña y nadie te diagnosticó a ti. Solo que ahora lo estás viviendo en segunda persona, intentando proteger a alguien que depende de ti.
Y duele el doble.
Lo que puedes hacer cuando el sistema no te escucha
Primero: documenta. No para pelear, sino para tener algo concreto. Un diario de comportamientos con fecha, hora y situación vale más en una consulta que "es que en casa es muy difícil". Los hechos concretos son más difíciles de desestimar que las impresiones generales.
Segundo: pide que los profesores pongan algo por escrito. Una nota de la tutora, un informe del equipo de orientación escolar. Eso tiene peso. No puedes ser tú la única fuente de información si quieres que te tomen en serio.
Tercero: si el pediatra de cabecera no te escucha, pide derivación al neuropediatra o al equipo de salud mental infanto-juvenil. Tienes derecho a pedir esa derivación. No tienes que conformarte con "todos los niños son así".
Cuarto, y esto es importante: si sospechas que tú también tienes TDAH, evalúate. Porque si hay componente genético en tu hijo, saber que tú también lo tienes añade contexto médico relevante que puede acelerar el proceso de evaluación de él.
Lo sé, parece que te estoy pidiendo que hagas veinte cosas mientras ya estás a tope. Pero cada una de estas cosas por separado tiene impacto. No tienes que hacerlas todas a la vez.
La parte más dura de este proceso es la de no ser creída. La de salir de la consulta con la sensación de que eres tú la del problema. Y si llevas con esa sensación desde que tienes memoria, si hay algo que el sistema tampoco vio en ti de pequeña, esa consulta remueve mucho más de lo que parece.
No estás exagerando. Conoces a tu hijo mejor que nadie. Y buscar respuestas para él es exactamente lo que se supone que hay que hacer.
Si quieres entender mejor cómo se presenta el TDAH en la infancia y en la vida familiar, el artículo sobre TDAH en mujeres tiene contexto sobre el patrón hereditario y cómo suele manifestarse en distintas etapas.
El test que construí está pensado para adultas. Pero entender tu propio perfil a veces es el primer paso para entender el de tu hijo.
---
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tu hijo o tú tenéis TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado.
Sigue leyendo
El armario lleno de ropa que nunca usas: impulsividad TDAH y compras
Tienes el armario lleno pero sientes que no tienes nada que ponerte. Las compras impulsivas con TDAH no son capricho. Es búsqueda de dopamina con tarjeta.
El enfado que nadie te cuenta después del diagnóstico
Después del alivio del diagnóstico de TDAH viene algo que nadie te avisa: el enfado. Enfado con el sistema, contigo misma, con los años perdidos.
TDAH en mujeres racializadas: la doble barrera
Las mujeres racializadas con TDAH enfrentan dos filtros que les niegan el diagnóstico: el sesgo de género y el sesgo racial. Esto no se habla suficiente.
El primer año después del diagnóstico de TDAH: las fases
El primer año tras el diagnóstico de TDAH adulto femenino tiene fases que nadie te explica. El alivio, la rabia, el duelo y la reconstrucción. Aquí están.