Cómo dejar que la IA organice tu calendario cada semana

Le das tus tareas y tus reuniones y coloca el día sola. Cómo organizar tu calendario con IA paso a paso, con Motion o con Reclaim.

Le das tus tareas y tus reuniones, y coloca el día sola.

Lo raro no es que funcione. Lo raro es cuánto acierta. Yo esperaba un desastre y lo que me encontré fue un calendario que se parecía bastante a lo que yo habría hecho a mano, salvo que a mano tardo cuarenta minutos cada domingo y encima acabo de mal humor.

Esto va de montar esa planificación automática. Paso a paso, con lo que hay que configurar, con lo que se te va a atascar, y sin venderte que a partir de mañana vas a ser otra persona.

¿Puede una IA planificar mi semana?

Puede planificar la parte mecánica, que es la mayoría.

Piénsalo así. Cuando tú te sientas a colocar la semana, no estás tomando decisiones profundas. Estás haciendo Tetris. Tienes doce cosas que hacer, tienes cinco reuniones fijas que no se mueven, tienes unas horas de trabajo y unos huecos, y tienes que meter las doce cosas en los huecos sin que se solapen. Eso es un problema de encaje, no de sabiduría.

Y a un problema de encaje una máquina le da mil vueltas a tu cerebro un domingo por la tarde.

Lo que no puede hacer es decidir qué es importante. Eso lo sigues decidiendo tú, y de hecho el 80% de lo bien o mal que funcione esto depende de la información que le des. Luego lo vemos.

Qué herramientas hay para esto

Dos que se llevan la mayoría del pastel: Motion y Reclaim.

Motion es más ambicioso. Quiere ser tu gestor de tareas y tu calendario a la vez, y planificar todo desde dentro. Reclaim es más modesto y se acopla a lo que ya tienes: sigue viviendo en tu Google Calendar y se dedica a colocar bloques.

Las dos son de pago. Los planes de entrada rondan unos veinte y pico o treinta y pico euros al mes por usuario según el plan y el momento, pero los precios de estas cosas cambian cada tres meses, así que compruébalo tú antes de sacar la tarjeta. Las dos tienen prueba gratis, y con la prueba te da de sobra para saber si esto es para ti.

Si te vas a poner a comparar en serio, escribí una comparativa entre Motion y Reclaim que va herramienta a herramienta. Aquí lo que me interesa es el montaje, que es lo mismo en las dos.

Paso 1: conecta un solo calendario de trabajo

Empieza por lo aburrido, que es lo que decide todo lo demás.

Conectas tu calendario. Google Calendar o Outlook, las dos herramientas se llevan bien con ambos. Y aquí viene la parte importante: conecta uno solo para el trabajo.

La tentación es meterlo todo. El de trabajo, el personal, el compartido con tu pareja, el de los cumpleaños, el del equipo de fútbol. Y entonces la IA intenta planificar alrededor de doce fuentes de verdad y empieza a hacer cosas raras, porque un evento de "cumple de mi primo" a las 19:00 le parece tan bloqueante como una reunión con un cliente.

Lo que sí conviene: dile a la herramienta qué calendarios debe leer para no pisar cosas, pero que solo escriba en uno. Leer muchos, escribir en uno. Con eso te quitas el 90% de los líos de solapamiento.

Yo tengo el calendario de trabajo como único destino de bloques. El personal lo lee para no ponerme tareas cuando tengo algo, pero no toca nada ahí.

Paso 2: define tus horas de trabajo y tus zonas intocables

Este paso parece un formulario y en realidad es la columna vertebral del sistema.

Le dices a qué hora empiezas y a qué hora paras. Y sé honesto. Si pones de 8:00 a 20:00 porque te hace ilusión ser esa persona, la IA te va a llenar doce horas de bloques y a las 15:00 vas a ir ya con tres horas de retraso acumulado y sensación de fracaso. Pon las horas en las que de verdad trabajas.

Luego marcas las zonas intocables. Esto es lo que la herramienta no puede tocar bajo ningún concepto:

  • La comida. Aunque te parezca obvio, hay que decírselo.
  • La franja de reuniones, si tienes horarios donde te llaman.
  • El bloque en el que grabas, escribes o haces lo que sea que requiera cabeza.
  • Y lo que tú consideres. Yo tengo el gimnasio protegido y no se negocia.

En Reclaim esto se llama hábitos y son bloques recurrentes que él mismo defiende. En Motion lo montas como bloques fijos. El concepto es el mismo: hay huecos que no son huecos.

Paso 3: mete las tareas con duración y fecha límite de verdad

Aquí está el 80% del resultado. Si te saltas esto, todo lo demás da igual.

Cada tarea necesita tres datos:

1. Cuánto dura. No "un rato". Un número. Noventa minutos, treinta minutos, tres horas. 2. Para cuándo tiene que estar. Una fecha límite real, no una aspiracional. 3. Si se puede partir o no. Hay cosas que puedes hacer en tres trozos de una hora y otras que necesitan un bloque continuo.

El tercer dato es el que más gente ignora y el que más cambia el resultado. Si le dices que escribir un artículo son tres horas partibles, te va a meter una hora el lunes, otra el miércoles y otra el jueves, y tú no vas a escribir nada porque cada vez que vuelves tardas veinte minutos en recuperar el hilo. Marca como no partible todo lo que requiera arrancar el cerebro.

Y sobre las duraciones: al principio vas a estimar fatal. Todo el mundo estima fatal. Lo que a ti te parece "media horita" son cincuenta minutos. La solución no es estimar mejor por pura voluntad, es mirar la semana pasada y corregir.

Paso 4: marca prioridades, pero pocas

Las dos herramientas te dejan marcar prioridad. Y las dos se rompen igual: cuando todo es prioritario, nada lo es.

Mi regla es tonta pero funciona: como máximo tres cosas de máxima prioridad por semana. Tres. El resto va en prioridad normal y que la máquina decida el orden.

Si te descubres poniendo alta prioridad a ocho tareas, lo que estás haciendo no es planificar. Estás gritándole al calendario. Y el calendario no te oye.

Paso 5: deja que reprograme lo que no hiciste

Esta es la función por la que merece la pena todo el montaje, y a mucha gente le da repelús al principio.

Cuando llega el final del día y tienes dos bloques sin tocar, la herramienta los coge y los recoloca sola en los huecos que quedan. No te pregunta. No te riñe. Simplemente mueve las piezas.

El primer día que ves tu calendario del miércoles reorganizado sin haber hecho nada, se te queda una cara rara. Piensas "oye, que ese bloque lo había puesto yo ahí". Ya. Y no lo hiciste. Es lo que hay.

Lo que consigues con esto es cortar el ciclo de la culpa. En un calendario normal, lo que no haces se queda ahí, en el pasado, mirándote. En un calendario que se reprograma solo, lo que no hiciste se convierte en un hueco del jueves. No hay drama, hay logística.

Es la misma idea que aplico con la IA en las tareas del día a día: que la máquina se coma la parte mecánica y aburrida para que tú solo tengas que decidir lo que de verdad hay que decidir.

Paso 6: la revisión semanal de diez minutos

Sin esto, el sistema se pudre en tres semanas. Te lo digo por experiencia.

Diez minutos, el día que quieras. Yo lo hago los viernes al final. Tres cosas:

Uno. Miras qué se ha ido reprogramando una y otra vez. Si una tarea lleva cuatro reprogramaciones, no es un problema de calendario. O no la quieres hacer, o está mal definida, o no cabe. Bórrala o pártela.

Dos. Corriges duraciones. Miras dos o tres tareas de la semana y ajustas lo que estimaste de más o de menos. Con hacer esto un mes, tus estimaciones mejoran una barbaridad.

Tres. Metes lo de la semana que viene con los tres datos del paso 3. No te pongas a colocarlo tú. Solo alimentas la lista y dejas que la máquina haga el Tetris.

Estuve un mes entero delegando la agenda a la IA y la conclusión fue esa: lo que hace que funcione no es la herramienta, es ese cuarto de hora a la semana en el que le das información decente.

Lo que se te va a atascar

No te voy a engañar. Hay cuatro cosas que le pasan a todo el mundo.

Vas a estimar mal las duraciones. Sistemáticamente por lo bajo. La primera semana vas a ir con la lengua fuera. No es la herramienta, eres tú. Se arregla en dos o tres revisiones semanales.

Vas a meter todo como urgente. Ya lo he dicho arriba pero lo repito porque lo vas a hacer igual. Tres máximas por semana. Punto.

Te van a entrar reuniones por otro calendario. Alguien te invita desde un calendario que no está conectado, o desde otra cuenta, y la IA no lo ve, así que te planifica encima. Solución: o conectas ese calendario en modo lectura, o te acostumbras a que todo lo que sea una reunión pase por el calendario principal. No hay una tercera vía mágica.

El precio es por usuario. Si sois un equipo, multiplica. A partir de tres o cuatro personas la factura anual empieza a hacerse notar, y ahí ya toca sentarse a ver si lo que te ahorra compensa. Para uno solo, la cuenta suele salir. Para un equipo, míralo bien.

Y ahora qué

Si nunca has probado esto, no montes el sistema entero de golpe.

Coge la prueba gratis de una de las dos. Conecta un calendario. Mete diez tareas con duración y fecha. Deja que planifique la semana y no la toques. Al final de la semana, haces los diez minutos de revisión.

Con una semana ya sabes si esto es para ti. Si al tercer día estás peleándote con la herramienta y moviendo bloques a mano todo el rato, es que tu trabajo tiene demasiadas interrupciones para este modelo y es mejor saberlo pronto. Si al tercer día se te ha olvidado que la herramienta existe porque el calendario simplemente estaba bien, ya está.

Algunos enlaces de este artículo son de afiliado: si contratas la herramienta, me llevo una comisión sin que a ti te cueste más.

Antes de meterte a montar esto, igual te viene bien saber qué partes de tu día son las que más pide la IA a gritos. Tengo un test corto que te lo dice sin que tengas que instalar nada.

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