'No soy suficiente': la frase que repiten las mujeres con TDAH
No soy suficiente: la frase que más repiten las mujeres con TDAH. No es baja autoestima. Son años sin diagnóstico con el listón puesto por otros.
No soy suficiente madre.
No soy suficiente profesional.
No soy suficiente pareja. No soy suficiente amiga. No soy suficiente persona.
Si hay una frase que define la experiencia femenina del TDAH, es esta. La he leído decenas de veces en comentarios, en mensajes directos, en correos que me mandan a las dos de la mañana. Y cada vez que la leo pienso lo mismo: esto no es baja autoestima. Esto tiene una explicación muy concreta.
¿Por qué las mujeres con TDAH sienten que no son suficiente?
A ver, vamos por partes.
Cuando tienes TDAH y nadie te lo ha explicado, tu vida se convierte en una secuencia de fallos sin causa aparente. Olvidas citas. No terminas proyectos. Prometiste que ibas a hacer algo y no lo hiciste. Te esforzaste el triple que todos los demás y sacaste el mismo resultado o peor.
¿Qué conclusión saca tu cerebro de todo eso? La obvia: el problema eres tú.
No el sistema. No el diagnóstico que llegó quince años tarde. No la sociedad que pone expectativas brutales sobre las mujeres. Tú.
Y lo peor es que lo refuerzas constantemente. Cada vez que olvidas algo, cada vez que llegas tarde, cada vez que dejas algo a medias, añades una ficha más a la pila de evidencia de que no llegas. Es como un juicio en el que todos los testigos hablan en tu contra y el fiscal eres tú misma.
Hay algo que se llama dismorfia por disforia (o RSD, Rejection Sensitive Dysphoria, si quieres el nombre técnico). Es la tendencia de muchas personas con TDAH a percibir el rechazo de una forma mucho más intensa de lo normal. Una crítica menor se siente como un derrumbe. Una mirada rara en una reunión se convierte en "les caigo fatal a todos". Un mensaje sin respuesta es un abandono en toda regla.
Y cuando llevas años en ese estado, el "no soy suficiente" deja de ser un pensamiento puntual y se convierte en una creencia central. En quién crees que eres.
El listón que pusieron otros
Esto es lo que más me parece una guarrería del sistema, si te soy sincero.
Las mujeres con TDAH suelen ser buenas compensadoras. Aprenden a trabajar el doble, a tapar agujeros, a simular que todo está bajo control. Y como no se notan tanto como el niño que no para quieto, nadie las diagnostica. Nadie les dice "oye, tu cerebro funciona diferente, tiene sentido que te cueste más".
Lo que sí les dicen es: "Si quisieras de verdad, podrías." "Con más esfuerzo lo conseguirías." "Tienes capacidad, solo te falta constancia."
O sea, que el mensaje que reciben durante años no es "tu cerebro necesita otras estrategias". Es "lo que te pasa es un problema de actitud".
Y claro, cuando una persona con TDAH no alcanza el listón que le han puesto, y encima le dicen que es porque no se esfuerza lo suficiente, el resultado es una autoestima baja que se construye ladrillo a ladrillo durante décadas.
No es que sean débiles. Es que han estado cargando con una mochila enorme sin saber que existía, y encima sintiéndose culpables por ir despacio.
El diagnóstico cambia la narrativa
Cuando llegas al diagnóstico de TDAH de adulta, hay un momento muy concreto que muchas mujeres describen igual.
Es el momento en el que entiendes que los fallos del pasado no eran fallos de carácter. Eran fallos de herramientas. Tenías un cerebro que funciona de una manera específica y nadie te dio las instrucciones. Es como pedirle a alguien que monte un mueble de Ikea sin los tornillos y luego decirle que es torpe porque no lo consigue.
Si te identificas con esto, te recomiendo leer sobre el proceso de reconstruir la identidad después del diagnóstico. No es magia. No pasa de un día para otro. Pero entender por qué el "no soy suficiente" apareció en tu cabeza es el primer paso para empezar a cuestionarlo.
Porque no es verdad, aunque lo lleves creyendo mucho tiempo.
Lo que pasa es que llevas años usando las estrategias equivocadas para tu cerebro. No las estrategias de alguien vago o sin capacidad. Las estrategias de alguien que nadie ha orientado bien.
Y eso tiene solución. Lenta, no perfecta, con recaídas. Pero tiene solución.
Si sospechas que lo que te pasa tiene nombre, el test que construí puede ser un primer punto de partida. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales, no un cuestionario de revista. Puedes hacerlo aquí.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto. `
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