Me cuesta seguir procesos que no he creado yo: si no es mío, me aburre

Puedo seguir un proceso perfectamente si lo he diseñado yo. Pero si me dan uno hecho por otro, mi cerebro se rebela. No es ego. Es otra cosa.

Mi jefe me dio un documento de veintitrés páginas con el nuevo proceso de facturación.

Veintitrés páginas. Con diagramas de flujo, checklist, screenshots, y notas al margen. Un trabajo impecable de documentación que probablemente llevó semanas preparar.

Me lo leí. Bueno, leí la primera página. Hojeé la segunda. Miré los diagramas de la tercera sin entenderlos. Y a la cuarta página mi cerebro ya estaba diseñando un proceso alternativo que, en mi opinión, era infinitamente mejor.

No lo era. Probablemente era peor. Pero era mío. Y eso, para mi cerebro, valía más que cualquier diagrama de flujo del mundo.

¿Por qué no puedo seguir instrucciones que otros han creado?

No es ego. Te lo digo en serio. No es que piense que soy más listo que mi jefe o que mis procesos son mejores. Es que mi cerebro no se activa con algo que otro ha decidido por mí. Es como leer una novela que no has elegido tú. Puede ser buenísima, pero si no la elegiste, tu motivación para leerla es la mitad.

Cuando yo diseño un sistema, entiendo cada decisión. Sé por qué va aquí y no allí. Sé las excepciones. Conozco los atajos. Es mi mapa mental y puedo recorrerlo con los ojos cerrados. Cuando otro diseña el sistema, es un mapa de carreteras de un país que no conozco. Puede ser perfecto, pero yo no sé orientarme en él.

Y aquí está el truco: no es que no pueda aprenderlo. Puedo. Pero me cuesta un esfuerzo desproporcionado. Un esfuerzo que no necesito cuando el proceso es mío. Es como la diferencia entre cocinar una receta que has inventado y seguir una receta de un libro paso a paso. Las dos dan de comer, pero una fluye y la otra es un calvario.

¿Es esto solo rebeldía disfrazada?

Me lo he preguntado muchas veces. ¿Soy un rebelde? ¿Un inconformista? ¿Un tío difícil que no quiere hacer las cosas como le dicen?

Pues mira, a veces sí. No te voy a engañar. Pero la mayoría de las veces no es rebeldía. Es que mi cerebro funciona mejor cuando tiene propiedad sobre lo que hace. Cuando siente que ha participado en la creación, se activa. Cuando siente que solo ejecuta lo que otro decidió, se apaga.

Y eso en el mundo laboral es un problema enorme. Porque la mayoría de trabajos consisten exactamente en eso: seguir procesos que otros han diseñado. Cumplir protocolos. Respetar flujos. Y si tu cerebro necesita sentir que el proceso es suyo para activarse, chocas con la realidad cada día.

Tuve un jefe que lo entendió sin saberlo. Me decía: "Rubén, el resultado tiene que ser este. Cómo llegas es cosa tuya." Y yo rendía el triple. Porque me daba la libertad de crear mi propio camino. Otro jefe me decía: "Hazlo exactamente como dice el documento." Y yo necesitaba el doble de tiempo y el triple de esfuerzo para hacer lo mismo.

No era que el primer jefe fuera mejor. Era que sin saberlo me dejaba trabajar como necesita mi cerebro.

¿Por qué tu cerebro necesita ser dueño del proceso?

Porque la sensación de propiedad genera dopamina. Y la dopamina es lo que tu cerebro necesita para activar la atención, la motivación y la ejecución. Cuando creas algo, hay novedad. Hay decisiones. Hay resolución de problemas. Todo eso produce dopamina. Cuando sigues algo que ya existe, no hay novedad, no hay decisión, y la dopamina no aparece.

Esto tiene nombre: se llama TDAH. Y uno de los rasgos que menos se mencionan es esta necesidad de propiedad cognitiva sobre las tareas. No es ego. Es neuroquímica. Tu cerebro necesita variedad y reto para funcionar, y seguir un proceso ajeno no le da ninguna de las dos cosas.

A mí me ayudó saber esto. No porque dejara de tener problemas con los procesos ajenos. Los sigo teniendo. Pero porque entendí que no era un defecto de actitud. Era mi forma de funcionar. Y empecé a buscar trabajos y contextos donde pudiera crear mis propios procesos en vez de seguir los de otros.

Esto no es un diagnóstico ni sustituye a un profesional. Pero si te reconoces en esto, si tu potencial parece desaprovechado porque no encajas en la forma estándar de trabajar, quizá valga la pena explorar por qué.

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