Mama no me escuchas: el TDAH entre tu hijo y tu

Cuando tu hijo dice mamá, no me escuchas, duele diferente con TDAH. No es falta de amor. Es un cerebro que necesita entenderse.

Tu hijo te está contando algo.

Lleva tres minutos hablando. Tú asientes. Dices "sí, claro" en el momento adecuado. Pareces presente.

Y de repente para y te mira y dice: "Mamá, no me estás escuchando."

Y tiene razón.

Tu cabeza estaba en otro sitio. No sabes exactamente dónde. En el email que tienes que contestar, en la compra que no has hecho, en la conversación de ayer que sigue rebotando. Tu cuerpo estaba aquí. Tu cerebro no.

Y ahora tienes en la cara a un niño que te mira con decepción, y eso duele de una manera muy específica.

¿Por qué las madres con TDAH se desconectan en las conversaciones con sus hijos?

No es falta de amor. Necesito que esto quede claro antes de continuar.

El TDAH afecta a algo que se llama atención sostenida: la capacidad de mantener el foco en una cosa durante un tiempo sin que el cerebro migre a otro sitio. Y lo que muchos no entienden es que el TDAH no afecta por igual a todos los estímulos. Hay cosas que enganchan al cerebro por su alta carga de novedad o urgencia. Y hay otras que, aunque sean emocionalmente importantes, no generan suficiente activación para mantener el foco.

Lo cual produce una situación cruel: puedes estar hiperfocada en un vídeo durante dos horas seguidas sin parpadear, y no poder seguir una conversación de cinco minutos con tu propio hijo.

No porque el vídeo sea más importante. Porque el vídeo activa el cerebro de una manera que la conversación, en ese momento, no está activando.

Esto no se elige. Y cuando no lo entiendes, la interpretación que hace el cerebro es la más dura posible: "soy mala madre porque no soy capaz de prestarle atención a mi propio hijo".

Lo que hay detrás de esa mirada de decepción

Aquí está la parte que más me cuesta escribir porque tiene que ver con algo real.

El daño no es solo en ti. Los hijos de madres con TDAH no diagnosticado o sin estrategias aprenden cosas del mundo que no deberían aprender todavía. Aprenden que tienen que competir por la atención de su madre con algo invisible. Aprenden que a veces mamá está aquí y a veces no, sin saber por qué.

Y eso tiene un peso.

Pero hay algo importante: los niños no necesitan atención perfecta. Necesitan atención reparada. O sea, lo que define la relación no es que nunca te desconectes, sino que cuando tu hijo te dice "mamá, no me escuchas", seas capaz de parar, de volver, y de decirle "tienes razón, perdona, cuéntame de nuevo".

Eso, de verdad que sí, eso lo pueden hacer los niños. Y lo que aprenden de eso no es "mi madre no me escucha". Es "cuando le digo a mi madre lo que necesito, responde".

Perder la paciencia con tus hijos cuando tienes TDAH

Estrategias que no son "presta más atención"

Decirle a una persona con TDAH "presta más atención" es como decirle a alguien con miopía "mira mejor". No funciona así.

Lo que sí funciona es modificar el entorno para que la conversación tenga más posibilidades de engancharte.

Primero: contacto visual activo. Cuando tu hijo empieza a contarte algo importante, para lo que estás haciendo físicamente. Cierra el portátil. Deja el móvil. El gesto físico de parar ayuda al cerebro a registrar "esto es relevante ahora".

Segundo: repite lo que dice en voz alta o internamente mientras lo escuchas. No para reproducirlo como un loro, sino porque verbalizar activa la memoria de trabajo y evita que la mente se vaya.

Tercero: sé honesta con tu hijo, en términos que entienda según su edad. No "tengo TDAH y por eso a veces me desconecto". Sino algo como "a veces mi cabeza se va a otro sitio sin que yo lo quiera, y cuando eso pase puedes decirme mamá, vuelve, que yo vuelvo". Le das herramientas a él para manejarlo. Y le dices que no es su culpa que mamá se pierda.

Entender tu propio funcionamiento es el primer paso para esto. El test de TDAH no es un diagnóstico, pero puede ayudarte a poner nombre a lo que llevas años viviendo con una explicación insuficiente.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional. Si te reconoces en lo que describes, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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