Make vs Zapier: precio, límites y cuál aguanta más
Monté la misma automatización en Make y en Zapier con la factura al lado. Modelos de precio, límites reales y cuál compensa en cada caso.
Monté la misma automatización en las dos. Un formulario que entra, se limpia el dato, se guarda en una base, se manda un aviso y se genera un borrador con IA. Cinco pasos. Nada exótico.
Luego miré lo que costaría ejecutar eso doscientas veces al día en cada plataforma. Ahí es donde la comparación deja de ser sobre interfaces bonitas y se convierte en una hoja de cálculo.
Make o Zapier: ¿cuál sale más barato?
Make. En volumen alto, sin discusión y por bastante.
Pero la respuesta corta engaña, porque los dos cobran por unidades distintas y hay un punto en que la cuenta se da la vuelta.
Traducido: para el mismo trabajo, Zapier te sale más caro. La diferencia no es del veinte por ciento. Con volúmenes serios es de varias veces.
La tabla
| Herramienta | Para quién | Precio real | Límite | Veredicto | |---|---|---|---|---| | Make | Quien tiene volumen, flujos con varios pasos o bucles, y no le importa aprender un editor con más piezas | Gratis con mil operaciones al mes. Planes de pago desde unos 10 dólares al mes con paquetes generosos | Curva de aprendizaje real en iteradores, agregadores y datos anidados | Gana en precio por trabajo hecho, y gana en flujos complejos | | Zapier | Quien quiere conectar dos aplicaciones en cinco minutos y no volver a pensar en ello | Gratis con cien tareas al mes y flujos de un solo paso. Planes de pago desde unos 20 a 30 dólares al mes | El precio escala mal con el volumen. Los flujos complicados se hacen incómodos | Gana en catálogo de integraciones y en tiempo hasta la primera automatización funcionando |
Los precios se mueven cada temporada. Lo que no se mueve es la estructura: Zapier cobra más por unidad y ofrece más integraciones.
¿Entonces por qué sigue usando todo el mundo Zapier?
Por dos razones que no son tontas.
La primera: tiene más integraciones que nadie. Miles. Si usas una herramienta de nicho, rara o recién salida, la probabilidad de que esté en Zapier y no en Make es alta. Y una integración que no existe no se compensa con ningún ahorro.
La segunda: la primera automatización la tienes en cinco minutos. Eliges dos aplicaciones, autorizas, mapeas cuatro campos y funciona. En Make esa misma primera vez te lleva más rato porque el editor te enseña más piezas de las que necesitas al principio.
Para alguien que solo quiere "cuando entre un formulario, mándame un correo", Zapier gana en la única métrica que le importa: llegar antes al final.
Si estás empezando y todavía no sabes ni qué quieres automatizar, en automatización y agentes con IA tienes el orden por el que yo iría antes de gastarme un euro.
¿Qué se te va a atascar en cada uno?
En Zapier, los bucles. Cuando necesitas recorrer una lista de elementos y hacer algo con cada uno, la solución existe pero es incómoda y consume tareas a un ritmo alegre. Lo mismo con las ramas condicionales cuando se acumulan: el flujo se vuelve difícil de leer.
También te vas a atascar con la cuenta a final de mes. Es el atasco más común: un flujo que se ejecuta más veces de las que pensabas y un aviso de que has consumido tu paquete.
En Make, los datos anidados. Cuando una API devuelve estructuras dentro de estructuras, hay que entender la diferencia entre iterar y agregar. No es difícil, pero es un concepto nuevo y el editor no te lo explica: te deja hacerlo mal.
También el propio editor cuando el flujo crece. Los círculos conectados son preciosos con ocho módulos y empiezan a parecer un plano de metro con treinta.
Si quieres probar Zapier antes de decidir, tengo los primeros pasos con Zapier para que la primera automatización te lleve un rato y no una tarde.
¿Cuándo compensa pagar la comodidad de Zapier?
Cuando tu volumen es bajo de verdad. Si vas a ejecutar unas pocas automatizaciones al día, la diferencia de precio entre los dos es de unos euros al mes, y no merece la pena aprender un editor nuevo por eso.
Cuando la integración que necesitas solo está en Zapier. Aquí la conversación se acaba.
Cuando la automatización no la vas a mantener tú. Si la va a tocar alguien del equipo que no es técnico, la simplicidad de Zapier es un activo real y el ahorro de Make es teórico.
Y cuando el flujo es crítico y no quieres complicarte: menos piezas, menos cosas que se rompen.
¿Y cuando algo falla a las tres de la mañana?
Las automatizaciones fallan. Todas. Una API que cambia, un servicio que se cae, un dato que llega con un formato raro. La pregunta buena no es cuál falla menos, es qué pasa después del fallo.
Zapier te avisa por correo cuando un flujo da error y te deja reintentar las ejecuciones fallidas desde su historial. Su registro es sencillo de leer incluso para alguien no técnico: ves el paso que falló, el dato que entró y el mensaje de error en un idioma más o menos humano.
Make también te avisa y su historial es más detallado, con el contenido exacto que pasó por cada módulo. Es más información y es mejor para diagnosticar, pero también es más para leer. Y tiene una particularidad importante: si un escenario falla muchas veces seguidas, lo desactiva. Esto es sensato y a la vez es el motivo de la mayoría de sustos, porque te encuentras el flujo apagado días después sin que nadie se haya dado cuenta.
De ahí sale la recomendación más útil que te puedo dar sobre las dos, y no tiene que ver con cuál elijas: monta un aviso que te llegue a un sitio que mires de verdad. Un correo entre otros doscientos no lo miras. Un mensaje al móvil, sí.
Y para lo que sea crítico, añade una comprobación al revés: en vez de esperar a que la herramienta te avise de que falló, monta algo que te avise si algo no ha pasado. Si todos los días entran pedidos y un día no entra ninguno, quieres enterarte esa mañana, no el viernes.
Eso vale igual para Make, para Zapier y para cualquier cosa que ejecute trabajo por ti mientras duermes.
Mi recomendación por perfil
Automatizas poco y valoras tu tiempo: Zapier, plan bajo, y a otra cosa.
Automatizas a diario con varios pasos por flujo: Make. La diferencia de factura al año paga con creces la semana de aprendizaje.
Tienes volúmenes serios y encima quieres tus datos en tu casa: ninguno de los dos, mírate n8n autoalojado. Es el siguiente escalón lógico y hay más opciones en alternativas a Zapier.
Tienes equipo no técnico manteniendo flujos: Zapier, y no le des más vueltas.
Nada de empate diplomático: si tu criterio es el precio por trabajo hecho, Make gana claramente. Si tu criterio es llegar hoy al resultado con la herramienta rara que usas, Zapier.
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Si lo que te falta no es la herramienta sino saber qué partes de tu trabajo deberías automatizar primero, este test corto te lo ordena.
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