La tecnica del buen suficiente con TDAH

Dejar de aspirar a perfecto no es rendirse. Es la estrategia más inteligente para mujeres con TDAH que quieren avanzar sin agotarse.

Te voy a contar algo que me tardé mucho tiempo en entender.

Perfecto no existe. Y si existiera, tu cerebro con TDAH nunca iba a llegar ahí. No porque seas incapaz. Sino porque el perfeccionismo y el TDAH son una combinación que te deja paralizada en el intento.

Lo que sí existe, y funciona, es el "buen suficiente".

¿Qué es exactamente "buen suficiente"?

No es chapucear. No es hacer las cosas mal a propósito. No es bajar el listón hasta el suelo y conformarte con cualquier cosa.

Es entender que hay un punto, en cualquier tarea, en el que el 80% del resultado ya está conseguido. Y que el otro 20% te va a costar el triple de energía, el doble de tiempo, y probablemente lo vas a odiar tanto que dejarás de hacerlo a medias igual.

O sea, que el perfeccionismo no te hace mejor. Te deja más cosas sin terminar.

Esto es especialmente brutal si tienes TDAH porque tu cerebro ya tiene problemas para iniciar tareas. Ahora imagina añadirle la presión de que, además de empezar, tienes que hacerlo perfecto. Es como pedirle a alguien que salte una valla de dos metros con los pies atados. No es falta de voluntad. Es que la ecuación no tiene solución.

El momento en que lo entendí de verdad

Hace un tiempo estaba ayudando a una chica de mi comunidad. Llevaba semanas sin poder entregar un informe en el trabajo. No porque no supiera cómo hacerlo. Sino porque cada vez que lo abría pensaba: "todavía no es lo suficientemente bueno".

Lo había reescrito cuatro veces. Tenía partes brillantes. Pero no lo enviaba.

Le pregunté: ¿cuánto mejor tiene que ser para enviarlo?

Se quedó callada.

No lo sabía. No tenía un criterio claro de cuándo era "suficientemente bueno". Solo sabía que todavía no.

Y eso es el perfeccionismo con TDAH en estado puro. Un listón invisible que sube solo cada vez que te acercas.

La técnica del "buen suficiente" empieza por definir ese criterio antes de empezar. Antes. No después. Antes de abrir el documento, antes de ponerte a cocinar, antes de empezar a limpiar. Te preguntas: ¿qué hace que esto esté suficientemente bien para el propósito que tiene?

Un informe está suficientemente bien cuando comunica la información que necesita comunicar sin errores graves. No cuando está escrito como un artículo de Nature.

Una comida está suficientemente bien cuando es nutritiva y comestible. No cuando parece el plato de un restaurante con estrella Michelin.

Una casa está suficientemente bien cuando está habitable. No cuando podría aparecer en una revista de decoración.

¿Cómo aplicarlo sin sentirte una fracasada?

A ver, aquí está el matiz importante que no quiero que te pierdas.

"Buen suficiente" no significa hacerlo todo regular. Significa calibrar el nivel de esfuerzo con el nivel de importancia de la tarea.

Hay cosas que sí merecen tu máximo. El informe que va a la dirección, el proyecto que define tu carrera, el momento con tu hijo. Ahí puedes ir a por todas.

Pero el 80% de las cosas del día a día no necesitan tu máximo. Necesitan "suficientemente bien". Y si intentas darlo todo en todo, vas a llegar al final del día sin energía para lo que de verdad importa.

Las mujeres con TDAH tienden a gastar energía brutal en cosas que no la merecen, porque sienten que si no lo hacen perfecto, están fallando. Y luego no les queda nada para lo que realmente debería tener su mejor versión.

El "buen suficiente" es, en realidad, una estrategia de gestión de recursos. Decides conscientemente dónde pones tu energía limitada en vez de dejar que tu cerebro perfeccionista la distribuya fatal por todo.

Si quieres entender mejor cómo funciona esto dentro de un sistema más amplio, en la guía completa de TDAH en mujeres hay un apartado sobre gestión de energía que complementa mucho esto. Y si la organización que funciona para cerebros con TDAH también te resulta difícil, parte de la solución es exactamente esto: decidir de antemano qué nivel de ejecución necesita cada tipo de tarea.

La práctica concreta es esta. Antes de cualquier tarea, escribe (literalmente, en papel o en el móvil) una frase que empiece por: "Esta tarea está terminada cuando...". Y lo que venga después tiene que ser concreto, observable, y alcanzable en el tiempo que tienes.

"Esta tarea está terminada cuando he respondido todos los correos marcados como urgentes."

No "cuando la bandeja de entrada esté a cero". No "cuando haya contestado todo perfectamente". Cuando haya respondido los urgentes.

Parece una tontería. No lo es. Te da un destino claro en vez de un horizonte que se mueve.

Si sospechas que detrás de tu perfeccionismo y tu dificultad para terminar cosas puede haber algo más, el test que construí puede ser un punto de partida. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Lo tienes aquí.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional.

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