La nevera llena de comida que caduca: TDAH y desperdicio

Compras con buenas intenciones, pero la comida acaba caducando. Si esto te pasa siempre, puede que el TDAH tenga algo que decir al respecto.

El yogur del martes pasado.

Las espinacas que compraste con la firme intención de hacer algo saludable esta semana. El pimiento que está empezando a arrugarse. Los filetes que se compraron el jueves y que siguen en la bolsa de la carnicería, olvidados en el fondo del cajón.

La nevera de alguien con TDAH es, muchas veces, un cementerio de buenas intenciones.

No es que no te importe el dinero. No es que seas descuidada. Es que entre comprar la comida y usarla hay una cadena de pasos que tu cerebro tiene que ejecutar en orden, con planificación, con memoria prospectiva (recordar que tienes que hacer algo en el futuro), y con transiciones entre tareas. Todo eso son funciones ejecutivas. Y las funciones ejecutivas son exactamente donde el TDAH pega más fuerte.

¿Por qué el TDAH sabotea la gestión de la comida?

A ver, piénsalo paso a paso.

Para no desperdiciar comida tienes que: acordarte de lo que ya tienes cuando vas a comprar, comprar en cantidades que vayas a usar realmente, planificar qué vas a cocinar y cuándo, recordar que tienes esos ingredientes cuando llega el momento de cocinar, y ejecutar el plan aunque en ese momento no tengas energía ni ganas.

Cada uno de esos pasos requiere algo que el cerebro TDAH gestiona de forma distinta.

La memoria de trabajo (recordar lo que hay en la nevera mientras estás en el supermercado) falla. Y sin saber exactamente lo que hay, tiendes a comprar de más por si acaso, o a comprar lo mismo que ya tienes porque no recuerdas que ya lo tienes.

La planificación prospectiva (acordarte de descongelar el pollo por la mañana para que esté listo por la tarde) también falla. La acción descongelar no existe en tu radar mental hasta que ya es tarde y el pollo sigue duro como una piedra.

Y la transición hacia cocinar cuando llegas a casa es su propio obstáculo. Si llegas agotada, si hay algo más estimulante disponible, si no tienes energía para plantearte qué hacer con las judías verdes... el cerebro TDAH elige el camino de menor resistencia. Que muchas veces es pedir algo o comer lo primero que encuentres.

El ciclo compra-desperdicio-culpa

Lo que pasa después del desperdicio también importa.

Ves la comida caducada, la tiras, y sientes culpa. Culpa por el dinero. Culpa por el desperdicio. Culpa por no ser capaz de hacer algo tan básico. Y esa culpa refuerza la sensación de que eres un desastre doméstico sin remedio.

No eres un desastre. Tienes un cerebro que no fue diseñado para este sistema de planificación semanal lineal y consistente. Y eso es muy diferente.

Además, el ciclo tiene otro problema: la culpa suele llevar a una compra masiva y muy planificada el siguiente sábado, que también acaba caducando porque la energía y la organización que pusiste en la compra no se mantienen el resto de la semana. La intención no es el problema. El sistema lo es.

La carga mental en el hogar para las mujeres con TDAH incluye esto: estar constantemente al tanto de lo que hay, lo que falta, lo que caduca, lo que hay que preparar. Es agotador de gestionar cuando tu cerebro no lo procesa de forma automática.

Qué ayuda de verdad

Comprar menos y más veces. Sé que parece contraintuitivo si lo que buscas es eficiencia, pero para el cerebro TDAH comprar para tres días funciona mejor que comprar para siete. Menos inventario que gestionar, menos posibilidades de que algo caduque antes de que te acuerdes de que existe.

Ingredientes simples que aguanten bien. El brócoli congelado no caduca el jueves. Los huevos duran semanas. Los garbanzos cocidos en bote aguantan. Tener una base de ingredientes que aguanten tiempo reduce la presión de usarlos a tiempo.

Fotos del interior de la nevera antes de comprar. Suena ridículo. Funciona. Una foto rápida antes de salir al supermercado para que puedas mirarla cuando estés delante de las estanterías y no recuerdes si ya tienes tomates.

Y si cocinar a diario te cuesta, leer lo que tengo sobre cocinar en el día a día con TDAH puede darte algunas ideas sin que suene a que tienes que convertirte en chef ni en persona organizada de golpe.

Si sospechas que lo que describes tiene nombre y quieres entender mejor tu cerebro, el test que construí puede ser un primer paso. Puedes hacerlo aquí.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional. Si te reconoces en lo que lees, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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