El hiperfoco del emprendedor con TDAH: cuando tu mayor ventaja se vuelve contra ti

El hiperfoco te hace producir lo que otros no pueden. También te hace ignorar lo que más importa. Así funciona y así se gestiona en el negocio real.

Hay periodos en los que trabajas doce horas seguidas sin darte cuenta. No porque hayas sido disciplinado. Porque el proyecto te ha atrapado y no te ha soltado.

Produces más en esos tres días que la mayoría de personas en dos semanas. El problema es que cuando sales del hiperfoco descubres que te has olvidado de responder emails importantes, de hacer la factura que tenía fecha límite, de comer y de dormir en condiciones.

Y el cliente que esperaba noticias tuyas lleva cuatro días sin saber nada.

El hiperfoco es la herramienta más poderosa del emprendedor con TDAH. Y también la que más te puede costar si no sabes manejarla.

¿Qué es exactamente el hiperfoco en el contexto del negocio?

No es concentración normal elevada. Es un estado donde el cerebro se conecta de forma tan intensa a una tarea que el resto del mundo desaparece. Literalmente. No oyes el teléfono, no notas el hambre, no ves el tiempo pasar.

En el negocio esto se activa con cosas muy concretas: un problema técnico que no entiendes y que te pica, un proyecto nuevo con reglas que aún estás descubriendo, una propuesta importante donde el reto es alto, un conflicto que requiere que encuentres una solución.

Lo que no activa el hiperfoco: las tareas de mantenimiento, los informes rutinarios, las llamadas de seguimiento, la administración. Básicamente todo lo que hace que un negocio funcione de forma sostenida.

Y ahí está el problema central. El hiperfoco te lleva a brillar en lo que ya te gusta. Y te hace ignorar lo que necesitas hacer aunque no te guste.

¿Cuánto dinero pierde el emprendedor con TDAH por culpa del hiperfoco mal gestionado?

Más del que piensa.

Cuando estás en hiperfoco sobre un proyecto, ese proyecto avanza. Pero hay otros proyectos que están esperando. Hay clientes que no reciben respuesta. Hay oportunidades que se cierran porque no les diste seguimiento a tiempo.

El hiperfoco crea picos de producción muy altos y valles de atención a lo demás que pueden ser desastrosos para la relación con clientes, para la gestión del dinero y para cualquier proceso que requiera continuidad.

He visto negocios que tecnicamente producen bien pero que pierden clientes de forma sistemática porque el emprendedor con TDAH desaparece durante semanas seguidas dentro de un proyecto y nadie sabe nada de él hasta que termina.

Eso no es profesionalidad, aunque el trabajo que haces durante el hiperfoco sea brillante. Y el cliente no distingue entre "estaba en hiperfoco produciendo algo increíble" y "este tío me ignora".

¿Cómo usas el hiperfoco como ventaja sin que te destroce el negocio?

La clave es crear barandillas.

Antes de entrar en hiperfoco - y muchas veces no puedes elegir cuándo entra, simplemente llega - tienes que tener sistemas automáticos que funcionen sin ti. Respuestas automáticas para email. Un mensaje a tus clientes activos diciendo que estás en modo creación esta semana y que respondes el lunes. Un recordatorio que te saque del hiperfoco a una hora concreta para revisar lo urgente.

No estás limitando el hiperfoco. Estás poniéndole contenedores para que no destruya lo que hay alrededor.

La segunda parte es aprender a reconocer cuándo el hiperfoco se activa sobre algo que no merece esa energía. Porque el cerebro con TDAH puede entrar en hiperfoco sobre cosas totalmente irrelevantes para el negocio: un hilo de Twitter, un tema que no tiene nada que ver con tu trabajo, un problema técnico secundario.

Y ahí es donde el hiperfoco pasa de ventaja a trampa. Como cuento en emprender con TDAH como deporte de riesgo, el problema nunca es la herramienta. Es la dirección en que la apuntas.

Es una de esas lecciones que aprendes sin querer.

Reconocer en qué dirección apunta tu hiperfoco en cada momento es una habilidad que se entrena. Y es probablemente la más valiosa que puede desarrollar un emprendedor con TDAH.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo