Cómo hacer presentaciones con IA en Gamma en diez minutos

De un guion a una presentación presentable en diez minutos con Gamma. Los pasos exactos y los tres retoques que hay que hacer siempre.

Hacer una presentación decente siempre me ha costado horas. No por el contenido, que lo tengo claro, sino por la parte de colocar cajas y elegir tipografías hasta que deja de parecer un trabajo del instituto.

Gamma se come esa parte. Le das el guion y te devuelve las diapositivas montadas, con jerarquía, con imágenes y con un diseño que no da vergüenza.

No es perfecto y siempre hay que meterle mano. Te cuento el proceso y los tres retoques que hago sin excepción.

¿Cómo hago una presentación con IA?

El error de todo el mundo la primera vez es escribir un tema y esperar milagros. "Haz una presentación sobre marketing digital". Lo que sale es un panfleto vacío que podría haber escrito cualquiera sobre cualquier cosa.

Lo que funciona es darle tu contenido. Tu guion, tus notas, tu documento. Gamma no está para pensar por ti: está para maquetar lo que ya has pensado.

Con esa idea en la cabeza, el proceso son cinco pasos.

Paso 1: escribe el esqueleto antes de abrir nada

Abre un documento normal y escribe la presentación como una lista:

  • El título
  • La idea de cada diapositiva, una línea por cada una
  • Debajo de cada idea, dos o tres frases con el detalle

Diez o doce diapositivas para una charla de veinte minutos. Si te salen treinta, es que estás metiendo demasiado y en la sala nadie te va a seguir.

Este paso es el que se salta la gente y es el que determina el resultado. Diez minutos aquí te ahorran una hora después.

Paso 2: pégalo en Gamma

Entras en Gamma, creas una nueva presentación y eliges la opción de pegar texto, no la de generar desde cero.

Le pegas tu esqueleto. Te va a preguntar el número de tarjetas, el idioma y el estilo visual. Le dices que respete tu estructura, o sea, una tarjeta por cada punto de tu lista.

En treinta segundos tienes la presentación montada. La primera vez impresiona bastante.

Paso 3: el retoque de las imágenes

Aquí viene el primer arreglo obligatorio. Gamma mete imágenes generadas o de banco, y suelen ser lo más flojo del resultado: fotos genéricas de gente sonriendo delante de un portátil.

Yo hago dos cosas. En las diapositivas donde la imagen no aporta nada, la quito y dejo el texto respirar. Y en las que sí aporta, la sustituyo por una captura real, un diagrama o una foto mía.

Una captura de pantalla real vale más que cualquier ilustración bonita. La gente cree lo que ve funcionando.

Paso 4: el retoque del texto

Segundo arreglo. Gamma tiende a rellenar. Te añade frases de apoyo que no dijiste tú y que suenan a folleto corporativo.

Repasa cada tarjeta y borra todo lo que no vayas a decir en voz alta. Una diapositiva con cuatro palabras y una imagen grande funciona mucho mejor que una con tres viñetas de dos líneas cada una.

Regla que aplico siempre: si el público está leyendo, no te está escuchando.

Paso 5: el retoque del ritmo

Tercer arreglo, y el que más se nota en directo. Ordena las tarjetas para que haya alternancia: una densa, una vacía, una densa. Mete una diapositiva de solo una frase entre bloques.

Ese respiro es lo que hace que una presentación se sienta profesional. Y Gamma no lo hace solo, porque no sabe qué vas a contar tú encima de cada una.

¿En qué formatos se puede sacar?

Se puede presentar directamente desde el navegador, que es lo más cómodo si tienes conexión fiable. Se exporta a PDF sin problemas. Y se exporta a PowerPoint, con la advertencia de que algunas cosas se descolocan un poco al pasar.

También se puede publicar como página web con un enlace, que para mandar la presentación después de una reunión es más práctico que un archivo de treinta megas por correo.

Si lo que quieres es soporte visual para grabar un vídeo, ojo, porque las presentaciones de charla y las de vídeo no se montan igual. Eso lo cuento aparte en cómo montar una presentación para vídeo.

¿Cuánto cuesta?

Tiene plan gratuito con créditos limitados, suficiente para probarlo y para hacer un par de presentaciones. Los planes de pago quitan la marca de agua, dan más créditos y desbloquean opciones de exportación y de personalización de marca.

Para uso ocasional, con el gratuito te apañas. Si presentas cada semana, el plan de pago sale barato comparado con las horas que te quita de encima.

Lo que se te va a atascar

Los créditos se gastan rápido. Cada generación consume. Si te pones a regenerar la misma presentación quince veces cambiando el estilo, te quedas seco en una tarde. Genera una vez y edita a mano, que además es más rápido.

Cambiar el diseño después es engorroso. Si a mitad de camino decides cambiar el tema visual, algunas tarjetas se descolocan y hay que recolocarlas. Elige el estilo al principio.

La exportación a PowerPoint no es fiel. Las fuentes cambian si el que lo abre no las tiene, y algunos bloques se mueven. Si sabes que lo van a abrir en PowerPoint, revísalo ahí antes de mandarlo.

Se pone creativo con los datos. Si le pides que complete información, se inventa cifras con una tranquilidad pasmosa. Nunca le dejes generar números. Los datos los pones tú.

El tono es el mismo para todos. Si no le das tu voz, todas las presentaciones de Gamma del mundo suenan igual. Es el mismo problema que tienen todas las herramientas de creador con IA: distinguen a quien le mete contexto propio de quien pulsa el botón y se va.

Un truco: la presentación como documento

Gamma no solo hace diapositivas. Puedes generar documentos y páginas web con el mismo motor, y eso abre una jugada que uso bastante.

Después de dar la charla, mandar el archivo de diapositivas es un desastre: fuera de contexto, media presentación no se entiende, porque la mitad la ponías tú al hablar.

Lo que hago es duplicar la presentación y pedirle que la convierta en documento, con las explicaciones desarrolladas. Eso sí se puede mandar. Y el que no vino, lo entiende.

Es el mismo contenido con dos formas: una para cuando estás delante hablando y otra para cuando no estás. Confundir las dos es el error más común en presentaciones de empresa, y no lo arregla ninguna herramienta.

¿Y si la presentación es para vender?

Cambia el orden, no la herramienta.

En una presentación de venta, la primera diapositiva no es tu logo ni tu trayectoria. Es el problema de quien te escucha, dicho con sus palabras. Si en las tres primeras tarjetas no aparece su problema, has perdido a la sala.

Después va lo que has visto tú que pasa, luego lo que propones y al final el precio. El precio, con número. Las presentaciones que esconden el precio hasta la reunión siguiente alargan procesos que se podrían cerrar en una tarde.

Gamma te lo maqueta igual de bien en cualquier orden. Ese orden lo decides tú, y es lo que de verdad separa una presentación que vende de una que se aplaude por educación.

Y ahora qué

Coge la última presentación que hiciste a mano. Copia su contenido en el esqueleto que te decía arriba y pásalo por Gamma.

Compara. Si el resultado en diez minutos se parece al que te costó tres horas, ya sabes lo que vas a hacer la próxima vez. Y si quieres saber cuándo compensa más que la alternativa de siempre, lo tienes en Gamma frente a Canva.

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Si quieres saber en qué punto estás con la IA y qué herramienta te toca aprender ahora, tengo un test corto que te lo dice.

Hacer el test de IA

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