La familia que no entiende por qué este mes ha ido mal

Les explicas que el negocio tiene altibajos. Ellos ven que el mes pasado ibas bien y este mes dices que mal. Para ellos no tiene sentido. Para ti es.

Mi madre tiene una pregunta que ha hecho durante años.

"Pero si el mes pasado te fue bien, ¿cómo puede irte mal ahora?"

No lo dice con maldad. Lo dice porque genuinamente no lo entiende. Para ella el dinero funciona como una nómina: llegas a fin de mes y recibes lo que te toca. Si el mes pasado llegó, este mes también llegará.

Explicarle que un negocio no funciona así es una conversación que he tenido cien veces y que nunca termina de aterrizar del todo.

¿Por qué la familia no entiende cómo funciona un negocio?

Porque nunca han necesitado entenderlo.

La mayoría de la gente en España trabaja por cuenta ajena. Tienen una nómina. Saben lo que van a cobrar el día 1. Si ese número baja, es porque algo malo ha pasado: un ERE, una reducción, algo extraordinario. La normalidad es la estabilidad.

El negocio propio no funciona así. Tiene ciclos. Tiene meses de sequía y meses de abundancia. Tiene clientes que llegan todos a la vez y clientes que desaparecen todos a la vez. Tiene lanzamientos que van bien y lanzamientos que van mal. Esa variabilidad no es señal de problema. Es la naturaleza del negocio.

Pero si no lo has vivido, parece caos. Y el caos asusta. Y el miedo genera preguntas: ¿Estás bien? ¿No sería mejor buscar algo estable? ¿No tienes que pagar hipoteca?

No es crítica. Es preocupación que no sabe cómo expresarse.

¿Qué pasa cuando llegas a la cena familiar con un mes malo?

Que hay que gestionar dos frentes a la vez.

Primero el interno: el mes ha ido mal. Tú ya tienes esa información procesada, o la estás procesando. Hay estrés, hay análisis, hay que ver qué ha fallado y qué hacer el mes que viene. Eso ya es trabajo mental intenso.

Luego el externo: llegar a la cena familiar y que alguien pregunte cómo van las cosas. Y tienes dos opciones. Decir la verdad y entrar en una conversación larga que no lleva a ningún lado. O decir "bien" y cambiar de tema.

La mayoría de las veces eliges lo segundo. Porque la primera opción termina inevitablemente en el consejo no pedido. "¿Y si buscas clientes en tal sitio?" "¿Has probado a llamar a más gente?" "¿No podrías reducir gastos?"

Con toda la buena voluntad del mundo. Sin entender nada de tu negocio.

La soledad del emprendedor no es solo no tener compañeros de trabajo. Es no poder hablar de verdad de tu negocio con las personas más cercanas porque el idioma no es el mismo.

¿Cómo explicas la variabilidad sin que parezca excusa?

Esa es la pregunta difícil.

Porque cuando el mes es malo y lo explicas, parece excusa. "El sector está complicado". "Es agosto y nadie compra". "Tuve que cancelar ese lanzamiento". Todo suena a justificación, aunque sea real.

Lo que nadie te enseña es que no tienes que explicar nada.

El negocio es tuyo. La variabilidad es tuya. Los malos meses son tuyos. No necesitas la aprobación de tu familia para tener un mal mes. No necesitas que lo entiendan para que sea válido.

Lo que sí ayuda es separar la conversación emocional de la informativa. Cuando quieres apoyo emocional, pides apoyo emocional. Cuando quieres que entiendan qué ha pasado, explicas qué ha pasado. Mezclar las dos conversaciones suele terminar mal.

¿Cuándo la familia empieza a confiar en que sabes lo que haces?

Cuando los buenos meses son evidentes.

No porque hagas un discurso. Sino porque llegas a la cena con cara diferente. Porque te ven más tranquilo. Porque cuando preguntan "cómo van las cosas" tu respuesta no tiene tono defensivo.

El tiempo es el único argumento que funciona de verdad con la familia. No las explicaciones. No los gráficos. No el ROI. El tiempo que demuestra que el negocio sobrevive a los malos meses y sigue adelante.

Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.

Mientras tanto, el mes malo es tuyo. Resuélvelo. Y luego cuéntalo cuando ya esté resuelto.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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