En mi casa no se cree en el TDAH: expectativas familiares

Tu familia no cree en el TDAH. Te dicen que es una excusa, que antes no existía, que tú puedes si quieres. Esto es lo que está pasando y cómo manejarlo.

"En mi casa no se cree en eso."

Esa frase la he leído más veces de las que me esperaba cuando empecé a hablar de TDAH.

Y lo que viene detrás siempre es una variación del mismo guion: llegaste al diagnóstico, se lo dijiste a tu familia, y la respuesta fue decepcionante. "Antes no existía el TDAH." "Eso es un invento de los médicos para vender pastillas." "Todo el mundo tiene despistes, no es para tanto." "En nuestra familia siempre hemos podido con todo."

Y tú te quedas ahí, con tu diagnóstico en una mano y la incomprensión de los tuyos en la otra, sin saber muy bien qué hacer con ninguna de las dos cosas.

¿Por qué a las familias les cuesta aceptar el diagnóstico de TDAH?

Hay varias razones, y ninguna de ellas tiene que ver con que tengas una familia mala.

La primera es generacional. Para muchas personas mayores de 50, el TDAH simplemente no formaba parte del vocabulario con el que crecieron. El niño inquieto era "travieso". La adulta despistada era "cabeza de chorlito". No había diagnóstico porque no había herramientas para identificarlo. Eso no significa que no existiera. Significa que no tenía nombre.

La segunda es que el TDAH, especialmente en mujeres, es invisible. Si funcionas, trabajas, te cuidas y aparentemente lo llevas, desde fuera no hay señales de alarma. Y cuando dices que te cuesta, la conclusión fácil es que estás exagerando.

La tercera, y esta es la más difícil: a veces reconocer el TDAH en ti significa reconocer que quizás ellos también lo tienen o que no te dieron las herramientas que necesitabas. Eso remueve cosas.

Cómo gestionar la falta de apoyo familiar

No hay una respuesta perfecta aquí. No te voy a engañar.

Lo que sí hay es una distinción importante: no necesitas que tu familia crea en el TDAH para que el TDAH sea real. Su incredulidad no invalida tu diagnóstico.

Puedes intentar explicarlo con información (hay documentación clínica, no es una opinión). Puedes compartir recursos. Puedes invitarles a que vengan a alguna sesión con tu psicólogo si tienen apertura.

O puedes decidir que hay conversaciones que no merecen tu energía ahora mismo, y centrarte en construir tu propio sistema de apoyo fuera de casa.

Muchas mujeres con TDAH encuentran más comprensión en comunidades online, en grupos de personas que también lo tienen, o en sus propios profesionales, que en su entorno más cercano. Eso también vale.

Si además de la familia hay presiones más amplias de entorno o cultura, puedes leer sobre el TDAH como condición que nadie te cree y la guía completa de TDAH en mujeres que da un marco más completo.

No tienes que convencer a todo el mundo. Tienes que entenderte a ti misma primero.

Si estás en el proceso de entender si lo tuyo es TDAH o no, el test que construí puede ser un punto de partida. 43 preguntas, sin cuestionario de revista. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tienes TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en adultos.

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