El Excel que debería ser un software hace cinco años

Llevas años manteniendo a mano un sistema que ya debería estar automatizado. El problema no es el Excel. Es que nunca te has parado a verlo.

Tienes un Excel que ya debería ser un software.

No uno cualquiera. Uno con pestañas de colores, fórmulas que solo tú entiendes, una columna de observaciones donde escribes cosas como "revisar el lunes" sin especificar qué lunes. Un Excel que llevas actualizando a mano desde hace cuatro años y que cada vez que se lo enseñas a alguien nuevo tienes que hacer una visita guiada de veinte minutos.

Y lo peor no es eso. Lo peor es que sabes perfectamente que hay una herramienta que haría exactamente lo mismo. Que existe. Que la has visto en una demo. Que hasta tienes la pestaña abierta en el navegador desde hace tres semanas.

Pero sigues con el Excel.

¿Por qué no migras si sabes que deberías?

Porque migrar requiere energía que no tienes ahora mismo.

Eso es todo. No es que no veas el problema. Es que ves el problema y calculas el coste de resolverlo y decides que hoy no es el día. Y mañana tampoco. Y así llevas cuatro años.

Con TDAH, la barrera de entrada para cambiar un sistema que "funciona" es enorme. No importa que funcione mal. Funciona. Y cambiar algo que funciona por algo que podría funcionar mejor requiere un tipo de energía sostenida, de tolerancia a la fricción temporal, que tu cerebro detesta con toda su alma.

El cerebro con TDAH no hace trueques de largo plazo. No piensa "si aguanto dos semanas de curva de aprendizaje, luego me ahorro dos horas por semana para siempre". Piensa "esto funciona ahora mismo y aquello otro requiere esfuerzo ahora mismo". Y elige lo conocido aunque sea peor.

Es una trampa perfectamente diseñada para ti. Y la has caído de forma olímpica.

¿Cuándo el Excel deja de ser una solución y se convierte en un problema?

Cuando el Excel tiene más dependencias que el negocio que representa.

Si el Excel se rompe cuando cambias una fórmula. Si nadie más puede abrirlo sin que les expliques el sistema. Si cada vez que crece el negocio tienes que añadir una columna nueva y la cosa se va poniendo más rara. Si llevas meses sin actualizarlo y ya no sabes si refleja la realidad. Si la última vez que lo miraste te entraron ganas de cerrarlo y no volver.

Ese Excel ya no es una herramienta. Es una deuda técnica que paga el negocio en tiempo, en errores y en la energía mental que consumes cada vez que lo abres.

La ironía es que lo construiste para tener control. Y ahora el Excel te controla a ti.

¿Por qué la automatización no llega nunca?

Porque automatizar implica primero entender el proceso. Y entender el proceso implica pararte a mirarlo. Y pararte a mirarlo revela que el proceso es un desastre. Y aceptar que el proceso es un desastre requiere un nivel de honestidad contigo mismo que duele.

Es más fácil seguir abriendo el Excel.

El emprendedor que automatiza antes de validar comete un error. Pero el que no automatiza nunca también lo comete. La diferencia es que el primero falla rápido y el segundo falla despacio, acumulando horas muertas sin darse cuenta.

La pregunta no es si debes migrar. La pregunta es cuánto tiempo más puedes permitirte no hacerlo.

Hay cosas en tu negocio que deberían funcionar como procesos y no como iniciativas personales que dependen de que tú tengas un buen día. El Excel que debería ser un software es la versión más honesta de ese problema.

No lo vas a migrar hoy. Pero sería útil que al menos dejaras de llamarlo "solución".

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