Emprender para dejar algo o emprender para vivir bien: la pregunta que nadie se hace hasta que es tarde

Hay dos tipos de emprendedor. El que construye un legado y el que construye una vida. El problema es cuando no sabes cuál eres.

Hay una pregunta que nadie te hace cuando empiezas.

No te la hace tu mentor. No aparece en ningún curso de emprendimiento. No sale en los podcasts donde entrevistan a fundadores de éxito. La pregunta es esta: ¿estás emprendiendo para construir algo que dure más que tú, o estás emprendiendo para vivir bien mientras vives?

Porque son dos proyectos diferentes. Completamente diferentes. Y si no sabes cuál es el tuyo, vas a tomar decisiones contradictorias durante años sin entender por qué nada cuadra del todo.

¿Qué diferencia a uno del otro?

El que emprendepora dejar algo toma decisiones a diez años. Sacrifica margen hoy por posicionamiento mañana. Construye sistemas aunque tarden tres años en funcionar. Pone el nombre del negocio por encima del suyo. Le importa más lo que queda cuando él no esté que lo que gana esta semana.

El que emprende para vivir bien toma decisiones a dos años. Optimiza el margen ahora. Prefiere un negocio pequeño que funciona a un negocio grande que requiere cinco años de sangre. Pone su nombre por encima del del negocio porque él es el activo. Si cierra y abre otro, está bien.

Ninguno de los dos está equivocado. Pero son incompatibles. Y cuando los mezclas sin darte cuenta, acabas con un negocio que no tiene el tamaño suficiente para ser legado y tampoco tiene la ligereza suficiente para darte la vida que querías.

¿Por qué el TDAH complica esta pregunta?

Porque con TDAH tu horizonte temporal es, por defecto, esta semana.

No por falta de visión. Sino porque tu cerebro procesa el tiempo de una manera distinta. El futuro abstracto no te activa. Lo concreto e inmediato sí. Y eso hace que, aunque conscientemente quieras construir algo para diez años, tus decisiones del día a día vayan optimizando para hoy.

El resultado es que puedes estar convencido de que estás construyendo legado mientras, en la práctica, estás gestionando urgencias. Y ese desajuste entre intención y comportamiento te genera una culpa difusa que no sabes de dónde viene.

El patrón de caer siempre en lo mismo

¿Cuándo se nota que no has elegido?

Cuando tienes resentimiento.

El que quiere dejar algo y tiene un negocio pequeño que no crece resiente que la vida se le pasa sin construir lo que quería. El que quiere vivir bien y tiene un negocio grande que requiere todo su tiempo resiente que el negocio le ha robado exactamente la vida que quería tener.

Ambos están trabajando mucho. Ambos están facturando. Y ambos tienen la sensación de que algo está mal pero no saben qué.

Lo que está mal es que el negocio que tienen no responde a la pregunta que nunca se hicieron.

Equilibrio entre vida y negocio

¿Y si quieres las dos cosas?

Claro que quieres las dos cosas. Todos queremos las dos cosas.

La pregunta es cuál pones primero cuando hay conflicto. Porque hay conflicto. Siempre hay un momento en el que tienes que elegir entre hacer lo que hace crecer el negocio y hacer lo que hace mejor tu vida. Y en ese momento, lo que eliges es lo que de verdad eres.

No lo que le cuentas a la gente. No lo que escribes en la visión del negocio. Lo que haces cuando toca elegir.

Elegir es honesto. No elegir es hacerte trampa. Y hacerte trampa durante suficiente tiempo tiene el coste que ya conoces: el vacío después del éxito cuando llegas a donde querías llegar y resulta que no era lo que buscabas.

Así que la pregunta es válida aunque incomode. ¿Para qué estás emprendiendo realmente?

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