Errores en el trabajo con TDAH: la vergüenza que no se olvida

Enviar un email al cliente equivocado. Olvidar una reunion importante. Las mujeres con TDAH cargamos con errores del trabajo mucho mas de lo normal.

Hay un email que mandé hace cuatro años que todavía me da vergüenza.

No voy a contar los detalles exactos, pero la versión resumida es: destinatario equivocado, contenido que no tenía que ver ese destinatario equivocado, y dos horas de querer desaparecer dentro del suelo mientras esperaba ver si había consecuencias.

Las hubo. Fueron manejables. Pero la vergüenza duró muchísimo más que las consecuencias reales.

Si tienes TDAH y trabajas, sabes de lo que hablo. Cada uno tiene su versión del email al destinatario equivocado. La reunión que se te olvidó. El informe que entregaste con los datos de la semana pasada. La llamada que no devolviste. El nombre del cliente que mezclaste con otro.

Y lo que pasa después del error importa mucho, porque en el cerebro TDAH ese proceso no funciona igual que en los demás.

¿Por qué los errores duran más en el cerebro TDAH?

A ver, cualquier persona se siente mal cuando mete la pata en el trabajo. No somos casos especiales en eso.

Lo que sí es distinto es la intensidad y la duración.

Hay algo que se llama disforia por rechazo, o RSD. Es una respuesta emocional muy intensa ante la percepción de error, fracaso o rechazo que muchas personas con TDAH experimentan de forma más aguda que la media. Esta misma RSD también aparece en las amistades y puede generar celos irracionales. No es que seas dramática. Es que tu sistema nervioso registra ese error como una amenaza emocional de mayor calibre.

La vergüenza que sientes después de mandar ese email al cliente equivocado no es proporcional al tamaño del error objetivo. Es proporcional a cómo tu cerebro procesa esa señal de "he fallado". Y para el cerebro TDAH esa señal llega fuerte.

Además, está la memoria emocional. Los errores con carga emocional alta se quedan grabados con una nitidez que puede ser abrumadora. Mientras que quizás no recuerdas qué comiste el martes, el error de hace cuatro años lo recuerdas con todos los detalles: la hora, la cara que puso tu jefe, lo que dijiste cuando intentaste explicarte, la sensación exacta del estómago cayéndose.

La trampa del "tengo que ser perfecta para compensar"

Aquí está la parte que más me preocupa cuando hablo con mujeres con TDAH sobre errores en el trabajo.

Muchas desarrollan un perfeccionismo defensivo. O sea, si soy perfecta, si reviso todo cien veces, si nunca dejo nada al azar, quizás no me pase. Quizás no cometa el error que me va a delatar, el error que va a demostrar que no llego.

Y ese perfeccionismo tiene un coste brutal. Porque revisar todo cien veces agota. Porque la hipervigilancia constante drena. Y porque aun así los errores pasan, porque con TDAH siempre pasan en algún momento, y cuando pasan después de todo ese esfuerzo preventivo la vergüenza es todavía mayor.

Es un sistema diseñado para producir agotamiento y vergüenza en bucle.

Lo que ayuda, y esto lo digo desde la experiencia propia y de muchas personas que he visto pasar por esto, es empezar a separar el error del valor personal. El email al cliente equivocado fue un error. No es una prueba de que eres mala profesional, irresponsable o no mereces el trabajo. Es un error que tiene explicación y que tiene solución.

La carga mental que acumulan las mujeres con TDAH en casa muchas veces viene agravada por esta hipervigilancia en el trabajo. Cuando estás usando toda tu energía en no cometer errores en la oficina, llegas a casa vaciada. Y en casa también hay cosas que gestionar.

Sistemas que reducen los errores sin que te cueste la vida

No te voy a decir que los errores desaparecen. Pero hay cosas que ayudan más que revisarlo todo cien veces.

Externalizar la memoria. Checklist para procesos que repites. Plantillas de email para situaciones recurrentes. Leer el destinatario antes de escribir el asunto, no al final. Pequeños rituales antes de enviar cosas importantes.

No porque seas torpe. Sino porque tu cerebro funciona así, y los sistemas externos compensan donde la memoria interna falla.

Y si cometes un error grave: arreglarlo, disculparte si es necesario, aprender lo que se pueda aprender, y seguir. La vergüenza que se queda durante años no añade nada al aprendizaje. Solo te pesa.

Si quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro, el test que construí puede ser un primer paso. Puedes hacerlo aquí.

---

Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional. Si te reconoces en lo que lees, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

Relacionado

Sigue leyendo