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Época de exámenes con TDAH: tu cerebro elige ahora para reorganizar la habitación

Los exámenes llegan y tu cerebro con TDAH decide que es el momento perfecto para limpiar, cocinar o reorganizar todo menos estudiar.

tdah

Los exámenes están a la vuelta de la esquina. Tú llevas tres horas reorganizando el armario. Tu cerebro con TDAH ha decidido que ahora, justo ahora, es el momento perfecto para hacer cualquier cosa menos estudiar.

Y lo peor no es que estés perdiendo el tiempo. Lo peor es que te sientes productivo.

Porque no estás tirado en el sofá viendo vídeos de gatos. Estás haciendo cosas. Cosas útiles, incluso. El armario estaba hecho un desastre. La cocina necesitaba una limpieza a fondo. Y ese cajón lleno de cables que llevas ignorando desde septiembre no se iba a ordenar solo.

El problema es que el examen es mañana. Y tú acabas de descubrir que tienes tres cargadores del mismo móvil.

¿Por qué tu cerebro elige justo los exámenes para despistarse?

No es que seas vago. Si fueras vago, estarías en la cama. Pero no estás en la cama. Estás limpiando cristales a las once de la noche con una motivación que jamás has sentido por los apuntes de derecho procesal.

Lo que pasa es que tu cerebro funciona con dopamina. Y estudiar para un examen, especialmente si es una materia que no te apasiona, produce cero dopamina. Tu cerebro mira los apuntes y siente lo mismo que sientes tú mirando la cola del supermercado un sábado por la mañana: nada. Vacío absoluto.

Pero reorganizar el armario sí da dopamina. Es tangible. Ves progreso inmediato. Antes estaba desordenado, ahora está bonito. Cada camiseta doblada es una pequeña victoria. Cada cajón cerrado, una dosis de satisfacción.

Tu cerebro no te está saboteando. Está buscando desesperadamente algo que le encienda. Y como los apuntes no lo hacen, busca alternativas. Cualquier alternativa. Cocinar un risotto desde cero un martes a medianoche cuenta como alternativa válida para un cerebro con TDAH en época de exámenes.

¿Es procrastinación o es algo más?

Mucha gente te dirá que es procrastinación. Y técnicamente tienen razón. Estás evitando la tarea que deberías hacer.

Pero la procrastinación "normal" y la procrastinación con TDAH son primas lejanas que se parecen en la foto pero no tienen nada que ver en persona.

La procrastinación normal es: "No me apetece, ya lo haré luego". Hay una decisión, aunque sea mala. Puedes forzarte si quieres.

La procrastinación con TDAH es: tu cerebro ha puesto un muro invisible entre tú y los apuntes. No es que no quieras. Es que no puedes. Es como si tu cerebro decidiera sabotearte justo cuando más lo necesitas. Sientes una especie de parálisis. Te sientas delante del libro. Lees la misma línea cuatro veces. Las palabras están ahí pero tu cabeza está en Marte. Y entonces suena algo dentro de ti que dice: "Oye, ¿y si limpio el baño?". Y ya está. Se acabó.

No es falta de voluntad. Es un cerebro que no puede generar la activación necesaria para la tarea que tiene delante. Y en lugar de quedarse en blanco, busca otra cosa. Lo que sea. Ahora.

¿Y qué pasa cuando llega el día del examen?

Pasa algo curioso. A veces, mágicamente, el día del examen tu cerebro sí funciona.

No porque hayas descansado bien o hayas meditado o hayas seguido alguna técnica de estudio. Sino porque la urgencia real activa por fin esa dopamina que llevabas una semana buscando en los cajones del armario.

El día del examen, tu cerebro por fin decide arrancar

Y aquí viene la trampa. Si apruebas, tu cerebro aprende: "Mira, ha funcionado. Estudiar a última hora funciona". Y lo repite. Examen tras examen. Trimestre tras trimestre. Año tras año.

Si suspendes, tu cerebro aprende algo peor: "Da igual lo que hagas, vas a fallar". Y eso genera una capa de ansiedad que se suma al TDAH como el queso rallado a los macarrones. No sobra, pero no estaba invitado.

¿Cómo estudias para exámenes con un cerebro que no quiere estudiar?

No te voy a dar la charla de "hazte un horario y síguelo". Si pudieras seguir un horario, no estarías leyendo esto.

Lo que a mí me funciona (y a muchos cerebros dispersos les funciona) es dejar de luchar contra la bestia y empezar a engañarla.

Tu cerebro quiere novedad, estimulación y progreso visible. Los apuntes de 200 páginas no le dan nada de eso. Pero si conviertes esos apuntes en algo más pequeño, más visual, más manejable, tu cerebro tiene algo donde agarrarse.

Estudiar en bloques de 25 minutos con un temporizador visible. No porque el Pomodoro sea la leche, sino porque tu cerebro necesita ver que hay un final cerca. "25 minutos" es manejable. "Toda la tarde estudiando" es una condena a muerte.

Cambiar de ubicación. Tu cerebro asocia tu escritorio con "aquí es donde no estudio". Ve a una cafetería. A la biblioteca. Al banco del parque. El cambio de entorno genera suficiente novedad para que tu cerebro se enganche unos minutos.

Estudiar con alguien. No necesitas que te expliquen nada. Solo necesitas otro ser humano delante para que tu cerebro sienta presión social suficiente como para no levantarse a limpiar los cristales.

Y la más importante: perdonarte cuando falles. Porque vas a fallar. No porque seas incapaz, sino porque tienes un cerebro que funciona distinto. Lo mismo pasa con las oposiciones: un maratón brutal para un cerebro que no puede mantener el ritmo durante meses. La diferencia entre el que aprueba y el que no, muchas veces, no es la inteligencia. Es haber entendido cómo funciona su propia cabeza.

Esto no es una excusa

Que quede claro: tener TDAH no es un pase libre para no estudiar. No es una carta que sacas cuando suspendes para que todo el mundo te dé palmaditas en la espalda.

Es un contexto. Un contexto que explica por qué haces lo que haces. Por qué llevas una semana limpiando la casa en vez de abrir el libro. Por qué te cuesta lo que a otros les parece fácil.

Y entender ese contexto no es para excusarte. Es para dejar de culparte. Para buscar estrategias que funcionen con tu cerebro, no contra él. Para llegar al examen con algo más que una cocina reluciente y un ataque de pánico.

Tu cerebro no es el enemigo. Pero necesitas entender cómo funciona para dejar de pelearte con él cada vez que llegan los exámenes.

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