Lo que Elon Musk enseña sobre hacer demasiadas cosas a la vez
Elon Musk dirige 5 empresas a la vez. ¿Es dispersión productiva o destructiva? Lo que su cerebro enseña sobre el TDAH y los múltiples proyectos.
Elon Musk dirige Tesla, SpaceX, X, Neuralink y The Boring Company. A la vez. No por turnos. No delegando y olvidándose. A la vez, con reuniones en cada una, decisiones técnicas en cada una, y Twitter a las tres de la mañana entre medias.
Eso no es multitasking. Es un cerebro que no puede funcionar con un solo proyecto.
Y antes de que saltes con el "ya, pero es millonario, qué fácil": la pregunta interesante no es si tú puedes ser Elon Musk. La pregunta interesante es por qué hay cerebros que necesitan cinco frentes abiertos para rendir y otros que con dos ya se cortocircuitan.
¿Tiene Elon Musk TDAH o es otra cosa?
Aclaración importante: Musk ha confirmado públicamente que tiene síndrome de Asperger. No ha confirmado un diagnóstico de TDAH. Pero Musk muestra rasgos que muchos expertos asociarían con TDAH además de su Asperger confirmado. La necesidad constante de estímulo. La incapacidad de quedarse quieto en un solo proyecto. Los horarios de trabajo absurdos. La impulsividad en redes sociales. Las decisiones que toma a las dos de la mañana y que al día siguiente mueven mercados.
¿Eso es Asperger? ¿TDAH? ¿Las dos cosas? ¿Un cerebro que simplemente no encaja en ninguna etiqueta limpia?
Lo que sí está claro es que su forma de funcionar tiene mucho en común con lo que viven millones de personas con TDAH. Y de ahí se puede sacar una lección que vale más que cualquier diagnóstico.
La diferencia entre dispersión destructiva y dispersión productiva
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
Porque hay dos tipos de persona con cinco proyectos abiertos. La primera tiene cinco proyectos porque cada vez que uno se pone difícil, salta al siguiente. Nunca termina nada. Siempre está empezando. La emoción del inicio le da dopamina, y cuando esa dopamina se acaba, se va a buscarla a otro sitio. Eso es dispersión destructiva. Y si tienes TDAH, probablemente te suene.
La segunda tiene cinco proyectos porque su cerebro necesita variedad para no apagarse. Rota entre ellos no para huir, sino porque al cambiar de contexto, su atención se refresca. Vuelve al proyecto anterior con ideas nuevas. Cada proyecto alimenta al otro. Eso es dispersión productiva. Y Musk, con todas sus polémicas, es un ejemplo de esto llevado al extremo.
Steve Jobs funcionaba de forma parecida
La diferencia no es cuántos proyectos tienes. Es por qué los tienes.
¿Necesitas 5 proyectos para funcionar o estás huyendo de ti mismo?
Esta es la pregunta incómoda. Y es la que nadie te hace.
Porque desde fuera, la persona que tiene cinco proyectos por dispersión destructiva y la que los tiene por dispersión productiva se parecen mucho. Ambas están siempre ocupadas. Ambas hablan de mil cosas. Ambas parecen energéticas, ambiciosas, imparables.
La diferencia está en los resultados. Y en lo que pasa cuando te sientas solo a las once de la noche.
Si tus cinco proyectos avanzan (aunque sea lento), si cada uno tiene un mínimo de estructura, si puedes explicar en una frase para qué sirve cada uno, probablemente tu cerebro necesita esa variedad para funcionar. No es un defecto. Es tu forma de operar.
Pero si tus cinco proyectos son cinco formas de evitar terminar el que de verdad importa, eso es otra historia. Y la segunda versión se disfraza muy bien de la primera. El TDAH es experto en convencerte de que estás siendo productivo cuando en realidad estás huyendo del aburrimiento, de la dificultad, o de ti mismo.
Musk, con todas sus locuras, termina cosas. Los cohetes vuelan. Los coches se venden. La red social funciona (más o menos). Podrás pensar lo que quieras de él como persona, pero no puedes decir que solo empieza cosas.
Lo que puedes robarte de Musk sin tener miles de millones
No necesitas dirigir cinco empresas. Pero sí puedes aprender algo de cómo funcionan los cerebros que necesitan múltiples estímulos.
Primero: deja de forzarte a hacer una sola cosa. Si llevas años intentando concentrarte en un solo proyecto y siempre acabas saltando a otro, quizá el problema no eres tú. Quizá tu cerebro necesita dos o tres frentes para funcionar bien. No cinco. Dos o tres. Con estructura.
Segundo: distingue entre rotar y huir. Rotar es volver. Huir es abandonar. Si tienes tres proyectos y cada semana trabajas un poco en cada uno, estás rotando. Si tienes tres proyectos y cada mes empiezas uno nuevo porque los otros "ya no te motivan", estás huyendo. La diferencia es brutal.
Tercero: ponle un mínimo viable a cada proyecto. Musk no hace todo en todas sus empresas. Tiene equipos, sistemas, estructuras. Tú no tienes equipos de miles de personas, pero sí puedes decidir cuál es el mínimo que cada proyecto necesita de ti esta semana. Dos horas aquí, una hora allá. No te pido un plan perfecto. Te pido que no dejes todo al impulso del momento.
Es la misma lógica que aplican muchos empresarios con TDAH: no luchan contra su forma de funcionar. La canalizan. Crean sistemas que trabajan con su cerebro, no contra él.
La trampa del "ya, pero él puede permitírselo"
Cada vez que sale el tema de Musk y la multipotencialidad, alguien dice: "Claro, con su dinero yo también haría cinco empresas". Y tiene razón. Parcialmente.
El dinero facilita todo. Eso es innegable. Pero la forma en que funciona su cerebro no la compró en ningún sitio. La necesidad de estímulo constante, la incapacidad de quedarse quieto, la tendencia a tomar decisiones impulsivas a las tres de la mañana. Eso no es cosa de ricos. Eso es cosa de cerebros que funcionan diferente.
Y tú, que probablemente no tienes miles de millones, tienes exactamente el mismo cerebro. Lo que cambia son los recursos, no el cableado.
La pregunta no es "¿puedo ser Elon Musk?". La pregunta es "¿puedo dejar de luchar contra mi cerebro y empezar a diseñar mi vida para que funcione con él?".
Porque a lo mejor no necesitas cinco empresas. Pero a lo mejor sí necesitas un trabajo y un proyecto personal. O un negocio y un hobby creativo. O tres clientes diferentes en vez de uno solo que te aburra hasta la parálisis.
La dispersión no es el enemigo. La dispersión sin dirección sí lo es. Y esa diferencia lo cambia todo.
El propio artículo sobre Musk y su forma de funcionar
Lo que Musk enseña sin querer enseñar nada
Que hay cerebros que no están diseñados para una sola cosa. Y que forzarlos a funcionar así es como ponerle un bozal a un husky y esperar que esté tranquilo en un piso de 40 metros cuadrados. Va a destrozar los cojines. No porque sea malo, sino porque necesita correr.
Si tu cerebro necesita varios frentes para funcionar, no estás roto. Estás funcionando con un sistema operativo diferente. Y el truco no es cambiarte el sistema, sino aprender a usarlo.
Eso sí: aprende a distinguir cuándo estás corriendo hacia algo y cuándo estás corriendo para no quedarte quieto. Porque ahí, en esa distinción, está la diferencia entre construir algo grande y pasarte la vida empezando cosas que nunca terminas.
Si te has visto reflejado en esto de necesitar varios proyectos, de no poder quedarte quieto con uno solo, de que tu cabeza va a mil por hora, quizá el primer paso sea entender cómo funciona tu cerebro. No para cambiarlo. Para usarlo.
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