El duelo de la niña que fuiste y no entendieron

Parte del diagnóstico tardío de TDAH en mujeres es un duelo muy real. Por la niña que compensó sola, que creyó que era el problema, que nadie vio.

Hay una foto en casa de mi paciente que me describió esto.

Tiene como ocho años en la foto, uniforme del colegio, sonrisa enorme. Y ella me dice que cuando la mira ahora, después del diagnóstico, siente una ternura mezclada con algo que no sabe cómo llamar.

Rabia, quizás. O pena. O las dos a la vez.

"Es que esa niña lo estaba pasando fatal y nadie lo vio. Y encima lo estaba tapando muy bien para que no lo vieran. Y yo tampoco lo supe hasta hace dos años."

Eso es el duelo por la niña que fuiste.

¿Por qué aparece este duelo con el diagnóstico tardío?

Cuando te diagnostican de TDAH de adulta, inevitablemente miras hacia atrás. Y cuando miras hacia atrás con el nuevo marco, empiezas a reinterpretar cosas.

Ese momento en el que la profesora dijo que "podrías hacerlo mejor si te esforzaras". La vez que lloraste en tu cuarto porque no entendías por qué te costaba tanto hacer los deberes cuando a todos los demás parecía fácil. Los proyectos que empezaste y dejaste a medias, y la sensación de vergüenza que arrastrabas con eso.

Ahora lo entiendes. Ahora sabes que había una razón neurológica. Que no era pereza. Que no era falta de capacidad. Que esa niña estaba haciendo lo mejor que podía con unas herramientas que nadie le había dado.

Y esa comprensión, que debería ser alivio, a veces viene acompañada de una pena enorme.

Porque el diagnóstico no cambia el pasado. No devuelve los años. No borra las notas en el boletín que decían "tiene capacidad pero no se aplica". No repara la autoestima que se construyó ladrillo a ladrillo sobre la idea de que eras el problema.

Este duelo es real y merece ser reconocido

No es un duelo metafórico. Es un proceso psicológico real que muchas mujeres viven después del diagnóstico tardío, y que a veces pilla por sorpresa porque nadie advierte de que puede ocurrir.

La forma más común de que aparezca es esta: el diagnóstico llega, hay un período inicial de alivio y de "todo encaja", y luego viene la tristeza. Y la persona no entiende por qué está triste si ahora tiene respuestas. Se siente rara por sentirse mal cuando "debería" estar aliviada.

Pero tiene todo el sentido del mundo. Estás procesando décadas de malentendidos sobre quién eres. Eso no se hace en una tarde.

Lo que ayuda, según lo que he visto y lo que describen muchas mujeres, es darle espacio explícito al duelo. No taparlo, no apresurarlo. Hablar de esa niña, escribir sobre ella, llorar por ella si hace falta.

Y también, cuando estés lista, separar lo que esa niña vivió de lo que tú puedes hacer ahora. Porque el duelo no es para quedarse ahí. Es para soltar lo que no puedes cambiar y poder empezar a trabajar con lo que sí tienes.

Si te acabas de diagnosticar y estás en este proceso, leer sobre qué pasa después del diagnóstico cuando la vida no cambia mágicamente puede darte perspectiva de que lo que sientes es completamente normal.

Y la guía completa de TDAH en mujeres también tiene contexto útil sobre el proceso de diagnóstico tardío y lo que viene después.

Si estás en ese proceso de reconocimiento y quieres un primer punto de referencia, el test que construí tiene 43 preguntas basadas en criterios clínicos reales. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si estás procesando un diagnóstico tardío, contar con apoyo psicológico especializado en TDAH puede ayudarte mucho en este proceso.

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