Disociación y TDAH: cuando te desconectas sin querer

Te pillan con la mirada perdida y no sabes cuánto tiempo ha pasado. Puede ser disociación por trauma o desconexión TDAH. Aquí la diferencia.

Estás en una reunión. Alguien te habla. Mueves la cabeza como si estuvieras escuchando. Y de repente te das cuenta de que llevas cinco minutos sin estar ahí.

No es que te hayas dormido. No es que no te importe. Es que tu cerebro se ha ido a otro sitio sin avisarte. Y cuando has vuelto, ya no sabes qué se estaba diciendo ni cuánto tiempo ha pasado.

Esto puede ser muchas cosas. Puede ser disociación por trauma. Puede ser la desconexión automática del TDAH. Y puede ser las dos cosas a la vez, que es más frecuente de lo que parece.

¿Qué es exactamente la disociación?

La disociación es un mecanismo de defensa del cerebro. Cuando algo te supera emocionalmente, tu mente se desconecta para protegerte. Es como si bajara el volumen del mundo para que no te estalle todo a la vez.

En el contexto del trauma y del TEPT, la disociación es una respuesta directa a experiencias que el cerebro no pudo procesar. Puede incluir sensación de irrealidad, sentir que observas tu vida desde fuera, perder la noción del tiempo, o directamente no recordar periodos enteros.

Es un mecanismo potente. Y cuando funciona, funciona demasiado bien. Porque no puedes apagarlo cuando quieres.

¿Y la desconexión del TDAH es lo mismo?

No. Pero se parece una barbaridad por fuera.

En el TDAH, lo que ocurre es que el cerebro busca estimulación constantemente. Cuando lo que tienes delante no le da suficiente dopamina, se va. Así de simple. No hay trauma. No hay amenaza. Simplemente tu cerebro ha decidido que lo que está pasando no es lo suficientemente interesante y se ha puesto a pensar en otra cosa.

La diferencia clave es el detonante.

En la disociación por trauma, la desconexión suele activarse por un disparador emocional. Algo te recuerda a una experiencia difícil, algo te genera mucho estrés, y tu cerebro tira de ese mecanismo de protección.

En el TDAH, la desconexión no necesita disparador emocional. Pasa en la cola del supermercado. Pasa leyendo un libro. Pasa escuchando a tu pareja contarte su día. No hay nada malo ocurriendo. Es que tu cerebro se aburre y se larga.

Imagínate que tu cerebro es un gato. No se va de la habitación porque haya peligro. Se va porque ha visto algo más interesante por la ventana. Eso es TDAH.

¿Pueden ir juntos TDAH y disociación por trauma?

Sí. Y es más común de lo que crees.

Hay estudios que muestran que las personas con TDAH tienen más probabilidad de experimentar eventos traumáticos a lo largo de su vida. No porque busquen el peligro, sino porque la impulsividad, la dificultad para leer contextos sociales y las malas decisiones bajo presión te ponen en situaciones complicadas con más frecuencia.

Si a eso le sumas que el TEPT y el TDAH comparten síntomas que complican el diagnóstico, tienes un cóctel donde es muy fácil que te traten solo una parte del problema.

Además, crecer con TDAH sin diagnóstico ya es en sí una experiencia que puede generar sus propios traumas. Años de sentirte el raro, de que te digan que eres vago, de no entender por qué no puedes hacer lo que todos hacen. Eso deja marca. Y esa marca puede generar sus propios mecanismos de disociación.

¿Cómo saber cuál de las dos es?

No es fácil. Pero hay pistas.

Si la desconexión te pasa en situaciones neutras, sin estrés, sin disparador emocional, es más probable que sea TDAH. Tu cerebro simplemente se aburre.

Si la desconexión aparece en situaciones de estrés, conflicto, o cuando algo te recuerda a experiencias difíciles del pasado, es más probable que sea disociación por trauma.

Si te pasa en ambos contextos, probablemente tienes las dos cosas.

La sensación interna también puede darte pistas. En el TDAH, cuando vuelves en ti, normalmente piensas "¿qué se estaba diciendo?" o "me he perdido". En la disociación por trauma, la vuelta suele ser más brusca, con más desorientación, y a veces con ansiedad o malestar físico.

Otra cosa que ayuda: la medicación para TDAH. Si te medicas y la desconexión mejora en situaciones de aburrimiento pero sigue apareciendo en situaciones de estrés emocional, eso te está diciendo que hay algo más además del TDAH.

Lo que puedes hacer con esto

No autodiagnosticarte. Eso es lo primero.

Pero sí que puedes empezar a observar patrones. ¿Cuándo te desconectas? ¿Qué estaba pasando antes? ¿Hay un disparador emocional o simplemente era algo aburrido?

Si llevas años con un historial clínico caótico donde te han ido poniendo etiquetas sin que ninguna encaje del todo, incluir el TDAH en la evaluación puede ser lo que falta.

Y si además hay trauma, trabajar las dos cosas a la vez con un profesional que entienda ambas es la diferencia entre mejorar un poco y mejorar de verdad.

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te desconectas con frecuencia y no sabes por qué, el test de TDAH puede ayudarte a orientarte antes de una consulta. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales.

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