Dia de la madre con TDAH: cuando el dia mas feliz agota

El dia de la madre romantiza exactamente lo que a una mujer con TDAH le cuesta mas. No es que no quieras a tus hijos. Es que la presion es demasiada.

El Día de la Madre llega una vez al año y se supone que es el día en el que te das cuenta de lo bonito que es ser madre.

La desayuna en la cama. Los dibujos hechos a mano. Los "te quiero, mami" en papel de construcción. El brunch en familia con todos coordinados y sonrientes.

Y hay madres con TDAH que ese día están pensando: ¿por qué no me siento como debería sentirme?

No es que no quieras a tus hijos. Claro que los quieres. El problema es que ese día romantiza exactamente las cosas que a una mujer con TDAH le cuestan el triple que al resto.

¿Qué romantiza el Día de la Madre que complica a las mujeres con TDAH?

Romantiza la organización perfecta. La casa limpia para la foto. Los planes coordinados para que todo salga bien. La capacidad de estar presente en el momento sin que tu cabeza esté en treinta sitios a la vez.

Romantiza la paciencia infinita. La madre que responde a todas las preguntas, que no pierde el hilo, que sabe dónde están las tijeras y el pegamento y los rotuladores sin tapa.

Romantiza la carga mental invisible. Todos los cumpleaños de los amigos del cole que tienes en la cabeza. Los controles médicos, las vacunas, la reunión con la tutora. La logística completa de una familia, gestionada sin que nadie lo vea ni lo agradezca.

Y una mujer con TDAH lleva todo eso. Pero con el triple de esfuerzo. Y con la sensación constante de que le falta algo, de que hay cosas que se le escapan, de que no llega.

Ese día se celebra una versión de la maternidad que muchas madres con TDAH sienten que no encarnan. Y eso duele.

La maternidad con TDAH no es lo que muestran las películas

La maternidad con TDAH es olvidar firmar el permiso del cole el mismo día de la excursión. Es llegar al cumpleaños de tu hijo y darte cuenta de que el regalo está en casa porque lo dejaste en la entrada y nadie lo cogió. Es tener una conversación con tu pareja sobre algo importante y perder el hilo a mitad porque escuchaste algo por la tele que te enganchó.

No es mala madre. Es una madre con un cerebro que funciona diferente, que lo da todo pero de una forma que no siempre encaja con lo que el mundo espera.

Y el Día de la Madre puede convertirse en un espejo enorme de todas las formas en que sientes que no llegas a la foto bonita.

Lo que nadie dice ese día

Que la maternidad perfecta no existe para nadie. Que las madres que salen en Instagram ese día también tienen una zona de la casa que no sale en el encuadre. Que "estar presente" no significa hacerlo todo bien, sino estar ahí.

Que tus hijos no recuerdan si firmaste el permiso a tiempo. Recuerdan si estabas cuando importaba.

Y que cuidarte tú, buscar el diagnóstico si no lo tienes, pedir apoyo si lo necesitas, aprender cómo funciona tu cerebro, no es egoísmo. Es la mejor cosa que puedes hacer por tu familia.

La carga invisible que llevan las mujeres con TDAH es real, está documentada, y el Día de la Madre la pone bajo el foco con una intensidad que puede ser agotadora. Y en la guía completa de TDAH en mujeres hay un apartado sobre cómo reconstruir una imagen de una misma más justa y más real que la que nos vende el calendario.

Ser buena madre con TDAH no es parecerse a la postal. Es hacerlo con lo que tienes, pedir ayuda cuando la necesitas, y no destruirte por no ser perfecta.

Y eso, de verdad, es suficiente.

Si el agotamiento que describes te resulta familiar más allá del Día de la Madre, el test que construí puede ayudarte a entender qué parte de ese agotamiento tiene que ver con cómo funciona tu cerebro. Lo encuentras aquí.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional.

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