La culpa de haberle pasado el TDAH a tu hijo

Le diagnostican TDAH a tu hijo y lo primero que piensas es: esto es culpa mía. La heredabilidad del TDAH es alta. La culpa que viene con eso, insoportable.

Le diagnostican TDAH a tu hijo.

Y antes de que el psicólogo termine de explicarte qué significa, ya estás pensando en ti.

En cómo de pequeña nunca podías quedarte quieta. En que tú también olvidabas las cosas. En que tus notas eran un desastre aunque eras lista. En la sensación de que todo te costaba el doble que a los demás.

Y entonces llega la conclusión que nadie te ha dicho pero que tu cerebro forma sola: esto es culpa mía.

¿Es culpa mía que mi hijo tenga TDAH?

No. Pero entiendo por qué lo parece.

El TDAH tiene una heredabilidad muy alta. Los estudios sitúan el porcentaje entre el 70 y el 80%. Eso significa que si un niño tiene TDAH, es muy probable que alguno de sus progenitores también lo tenga, lo sepa o no.

Cuando descubres eso, la conexión parece directa: yo lo tengo, mi hijo lo ha heredado de mí, es mi responsabilidad.

Pero la culpa mezcla dos cosas distintas. La causalidad y la responsabilidad moral.

Que tu hijo haya heredado el TDAH de ti es causalidad. Es genética. Es la misma lógica por la que los niños heredan el color de ojos o la altura. Nadie culpa a un padre alto de que su hijo no quepa por la puerta. Nadie culpa a una madre con miopia de que su hijo necesite gafas.

El TDAH no lo elegiste. No es una decisión que tomaste. Es parte de cómo funciona tu cerebro, y los cerebros se heredan.

La culpa tiene sentido cuando hay una acción voluntaria con consecuencias evitables. Aquí no hay ninguna de las dos cosas.

Por qué la culpa llega igual aunque no tenga sentido

Sé que explicar que la culpa no es lógica no la hace desaparecer.

El cerebro TDAH tiene una relación especial con la culpa. La sensación de ser responsable de las dificultades de las personas que quieres es una constante. No por egocentrismo, sino porque la desregulación emocional hace que las emociones cargadas, como la culpa, lleguen con más fuerza y sean más difíciles de soltar.

Y además hay un elemento muy concreto: muchas madres que descubren que su hijo tiene TDAH están simultáneamente descubriendo que ellas también lo tienen. O reconociendo en el diagnóstico de su hijo algo que nunca habían puesto en palabras de sí mismas.

Eso es mucho de golpe. El diagnóstico de tu hijo. El tuyo propio con décadas de retraso. Y la sensación de que si lo hubieras sabido antes, podrías haber hecho algo diferente.

Es agotador. Y tiene todo el sentido que la culpa aparezca en ese momento.

Si el diagnóstico de tu hijo fue el espejo que te mostró el tuyo, ese proceso tiene su propio duelo y sus propios tiempos.

Lo que sí es tuyo y lo que no

Vamos a separar las cosas porque creo que ayuda.

Lo que NO es tuyo: que tu hijo tenga TDAH. Eso es genética. Punto.

Lo que SÍ es tuyo: cómo respondes a ese diagnóstico. Qué haces con él. Qué tipo de apoyo le das a tu hijo a partir de ahora. Qué modelo le muestras de cómo se vive con un cerebro así.

Y aquí está la vuelta de tuerca que pocas madres ven al principio.

Si tú también tienes TDAH, eres la mejor persona del mundo para acompañar a tu hijo en esto. No desde la teoría. Desde dentro. Desde entender lo que es que el tiempo se escape, que los deberes sean una tortura, que los amigos no entiendan por qué te portas así.

Tú no le has dado un defecto. Le has dado un cerebro que funciona como el tuyo. Y tú sabes mejor que nadie cómo funciona ese cerebro.

Eso no elimina el dolor del diagnóstico. Pero lo cambia.

El daño de la culpa crónica

Hay algo que quiero que entiendas sobre la culpa que no cede.

La culpa crónica es agotadora. Y cuando estás agotada por la culpa, tienes menos recursos para ser la madre que tu hijo necesita ahora. La culpa se come exactamente la energía que necesitas para acompañarle.

No es un argumento para no sentirla. Es un argumento para trabajarla con un profesional en vez de cargarla sola.

Muchas madres que llegan a consulta de psicología con este tipo de culpa descubren que hay trabajo por hacer, pero no el que creían. No el trabajo de "ser mejor madre". El trabajo de soltar una responsabilidad que nunca fue tuya.

La culpa crónica de no llegar a todo que tienen las mujeres con TDAH tiene un patrón muy reconocible y muy trabajable. No tiene que quedarse para siempre.

Lo que tu hijo necesita de ti

Esto es lo que me parece más importante de todo lo que he escrito hoy.

Tu hijo no necesita que te culpes. Te necesita a ti.

Te necesita presente. Te necesita entendiendo lo que le pasa porque tú también lo has vivido. Te necesita mostrándole que se puede vivir bien con este cerebro, que no está roto, que no es vago, que no es malo.

Eso eres tú. Eso solo lo puedes dar tú.

La culpa no te hace mejor madre. Solo te hace más pequeña. Y tu hijo merece que seas grande.

Esto no sustituye el trabajo con un profesional. Si la culpa es persistente y está afectando a tu bienestar de forma seria, busca apoyo psicológico. Hay herramientas específicas para trabajar esto.

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