Mi hija se pierde en sus pensamientos: ¿es TDAH?

Tu hija mira al vacío, no termina los deberes, parece en otro mundo. Puede que no sea despiste. Te explico cuándo preocuparse.

Estás hablando con tu hija y en un momento dado te das cuenta de que no te está escuchando.

No está mirando el móvil. No está haciendo nada. Está mirando al vacío con una expresión que parece completamente ausente. Le dices su nombre. Nada. Se lo dices más alto. Vuelve, como si la despertaras de algo, y te mira con cara de "¿qué decías?".

Esto pasa una vez, y es anecdótico. Pero si pasa cada día, si pasa en clase, si pasa en mitad de una conversación importante, si pasa siempre en los momentos en los que más necesitas que esté presente... ya no es tan anecdótico.

¿Cuándo perderse en los pensamientos es una señal de alerta?

A ver, todas las personas nos perdemos en nuestros pensamientos. Es humano. No todas las niñas soñadoras tienen TDAH.

Pero hay una diferencia entre ensoñación ocasional y lo que se llama en el campo clínico "mente errante" o hiperactividad interna. En las niñas con TDAH, los pensamientos no se quedan en un sitio. Van a otro, y a otro, y a otro. Y volver cuesta. Y mientras están "fuera", el mundo real sigue avanzando sin ellas.

Las señales que marcan la diferencia son estas:

Que pase en momentos que requieren atención y ella sabe que tiene que estar atenta (clase, conversaciones, deberes) y aun así no puede evitarlo. Que cuando vuelve no sepa en qué punto se quedó y tenga que empezar desde cero. Que esto le cause problemas reales: notas bajas, profesores que dicen que no atiende, frustración de ella misma porque sabe que se perdió algo importante.

Y también, muchas veces, que después de un día de colegio llegue a casa completamente agotada. Porque ha estado todo el día haciendo un esfuerzo enorme para estar presente, y ese esfuerzo tiene un precio.

La diferencia entre soñar y no poder volver

Hay niñas que sueñan despiertas y lo disfrutan. Es un momento de descanso mental, una escapada creativa. Eso no es problemático.

Lo problemático es cuando tu hija no elige perderse. Cuando le gustaría poder seguir la clase y no puede. Cuando sabe que tiene que escucharte y no consigue que su cerebro se quede quieto. Cuando se siente frustrada consigo misma porque "se fue" otra vez sin querer.

Eso es lo que distingue el despiste normal del despiste que necesita atención.

El TDAH no es falta de voluntad. Es que el sistema que regula la atención no funciona de la misma manera. No es que tu hija no quiera estar presente. Es que su cerebro tiene dificultades reales para mantenerla ahí.

Si esto te suena familiar, te recomiendo que leas sobre cómo el TDAH se presenta de forma diferente en niñas y por qué no se detecta. También puede ayudarte entender el perfil de la niña soñadora que resultó tener TDAH.

Y si te reconoces también en tu hija, porque tú también eras así de pequeña y todavía lo eres, eso también es información valiosa. Puedes leer más sobre el TDAH en mujeres adultas y cómo se diagnostica ahora.

Si sospechas que lo que le pasa a tu hija (o a ti) tiene nombre, el test que construí puede ser un primer punto de partida. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que tu hija tiene TDAH, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH infantil.

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