Cómo crear una app con Softr desde cero (paso a paso)
Cómo crear una app con Softr desde cero: cuenta, datos, listas, usuarios y dominio propio. Sin escribir una sola línea de código.
Monté mi primera app en Softr por cabezonería.
Quería un panel interno donde Fer y Sara vieran el estado de las cosas sin preguntarme a mí cada dos por tres. Y no me apetecía picarme un CRUD entero, con su login y su despliegue, para algo que iban a usar tres personas.
Una tarde después tenía la app publicada, con acceso por email, permisos por usuario y dominio propio. Cero líneas de código.
Te cuento la ruta entera, con los nombres de los botones tal y como te los vas a encontrar en pantalla.
¿Qué necesito para crear una app con Softr?
Tres cosas. Ni una más.
Una cuenta en Softr. Gratis para empezar, luego ya veremos.
Una fuente de datos. Aquí es donde vive la información de tu app: los clientes, los pedidos, los proyectos, lo que sea. Puede ser Airtable, Google Sheets, Notion, una base de datos SQL o la propia base interna de Softr. Si no tienes nada montado, no pasa nada, luego te digo qué hacer.
Y una idea clara de qué hace tu app. Esto suena a obviedad, pero es donde más gente se atasca. "Una app para mi negocio" no es una idea. "Un sitio donde mis clientes entran con su email y ven el estado de su pedido" sí lo es. Si vienes de cero y todavía estás dándole vueltas al concepto, tengo otro post sobre qué es Softr y para qué sirve realmente que te ahorra media hora de dudas.
Paso 1: crear la cuenta y decidir por dónde empiezas
Te registras con Google o con email. Te suelta cuatro preguntas de perfil que puedes contestar a boleo.
Aterrizas en el dashboard. Botón grande arriba a la derecha: Create new app.
Ahí te da dos caminos.
Templates. Plantillas ya montadas: portal de clientes, directorio, intranet, marketplace, panel de reservas. Vienen con páginas, bloques y datos de mentira dentro.
Start from scratch. Un lienzo en blanco.
Coge una plantilla. Aunque tu app no se parezca. Te enseña cómo se estructura esto (páginas, bloques, listas, detalle) y luego borras lo que sobra. En blanco es más limpio, pero las dos primeras horas las pasas buscando dónde está cada cosa.
Yo empecé con la de portal de clientes y acabé sin una sola página de las originales. Da igual. Sirvió para aprender el terreno.
Paso 2: conectar la fuente de datos
Esta es la parte que de verdad importa. Softr no guarda tus datos, los lee de otro sitio. Es una capa de interfaz por encima de tu base.
En el menú lateral tienes Data sources (o Users & Data según la versión que te pille). Le das a Add data source y eliges.
Con Airtable te pide conectar la cuenta, autorizas y te lista tus bases. Seleccionas la base y las tablas que quieres exponer. En dos minutos aparecen dentro de Softr como si fueran suyas.
Si no tienes nada montado, usa Softr Database, la base interna. Creas las tablas ahí mismo. Es la vía rápida, aunque a la larga te limita.
Un aviso: la fuente de datos es la decisión más difícil de deshacer. Cambiarla a mitad de proyecto significa rehacer casi todos los bloques. Yo tiré de Airtable porque es donde ya tenía la información. Si te interesa esa combinación, lo desarrollo entero en cómo conectar Airtable con Softr.
Piénsalo diez minutos antes de seguir. En serio.
Paso 3: montar la primera lista y su vista de detalle
Ya tienes datos. Ahora toca enseñarlos.
Entras en Pages, creas una página nueva y le das a Add block. Se te abre un panel con bloques por categorías: Hero, List, Details, Form, Charts, Calendar, Table.
Coges uno de la categoría List. Tarjetas, tabla, galería, lo que te pida el cuerpo. Lo colocas en la página.
El bloque aparece con datos de relleno. En el panel de la derecha, pestaña Content, hay un desplegable de Data source: eliges tu tabla. Y ahí abajo mapeas los campos. Título con la columna Nombre, subtítulo con la columna Estado, imagen con la columna Foto. Elegir de una lista, nada más.
Ojo: solo se te ofrecen los campos que Softr sabe leer. Si un campo de Airtable es una fórmula rara, puede que no aparezca. Ahora vuelvo a esto.
Ahora la vista de detalle, para que al pinchar una tarjeta se abra la ficha completa.
Creas una segunda página, le metes un bloque de la categoría Details y lo apuntas a la misma tabla. Vuelves al bloque de lista, buscas Click action o Item click, eliges Open page y seleccionas la página de detalle.
Softr se encarga solo de pasar el registro correcto. Ni parámetros de URL ni nada parecido.
La primera vez que le di a previsualizar y vi que pinchando una tarjeta se abría su ficha, me quedé un rato tonto mirando la pantalla. Es una bobada. Pero es de esas bobadas que te hacen entender por qué esto se ha puesto de moda.
Paso 4: usuarios y permisos
Aquí es donde Softr se separa de un constructor web normal.
En Users conectas la tabla donde viven tus usuarios (una tabla con email, nombre y, si quieres, un campo de rol). Softr usa esa tabla como lista de acceso.
Luego eliges cómo entran: contraseña, enlace mágico por email o Google. Yo tiré del enlace mágico porque nadie se acuerda de otra contraseña más y me ahorra soporte.
Después, en cada página, hay una sección de Page visibility o Access. Ahí decides quién ve qué: todo el mundo, solo usuarios registrados, o solo un rol concreto.
Y más fino todavía: dentro de un bloque puedes filtrar por Logged-in user. O sea, que cada persona vea únicamente sus registros. El filtro dice algo tipo "campo Email es igual a Email del usuario logueado". Esa condición es la que convierte un listado público en un portal privado.
Pruébalo con dos usuarios de mentira antes de enseñárselo a nadie. Créate dos filas en la tabla, entra con cada una en ventana de incógnito y comprueba que no se ven entre ellas. Si te lo saltas, te enteras el día equivocado.
Paso 5: personalizar el diseño lo justo
Consejo de alguien que perdió el tiempo aquí: no te enamores del diseño en la primera versión.
En Settings, apartado de estilos, defines el color principal, la tipografía y el radio de las esquinas. Diez minutos. Con eso la app ya deja de parecer una plantilla.
Añades el logo en la cabecera, montas el menú de navegación y pones un favicon. Y paras.
Softr no es Figma. Puedes ajustar espaciados, alineaciones y colores por bloque, pero no vas a sacar un diseño de estudio. Ni falta: si la app resuelve algo, a nadie le importa que el botón sea un poco más redondo.
Lo que sí merece la pena es mirar cómo queda en móvil. Hay un selector de vista arriba con iconos de escritorio, tableta y móvil. Muchas listas que en pantalla grande van perfectas, en móvil se quedan estrechas. Se arregla cambiando el número de columnas del bloque.
Paso 6: publicar con tu dominio
Botón Publish arriba a la derecha. Le das y ya tienes la app viva en una URL de Softr, algo tipo tuapp.softr.app. Funciona, se puede compartir, y para uso interno puede que te valga tal cual.
Para dominio propio: Settings, Domain o Custom domain. Escribes el dominio que quieres usar (por ejemplo panel.tudominio.com) y Softr te devuelve los registros DNS que tienes que crear.
Te vas al panel de tu proveedor de dominios, entras en la zona DNS, y creas el registro que te ha dicho. Normalmente es un CNAME apuntando a un destino de Softr. Guardas.
Y ahora la parte que nadie te cuenta: esperas. Los DNS tardan. A veces quince minutos, a veces horas. Durante ese rato tu dominio da error y vas a pensar que lo has hecho mal. Lo más probable es que solo falte propagación.
Cuando el certificado se emite, tienes tu app en tu dominio, con HTTPS, sin haber configurado un servidor en tu vida.
Lo que se te va a atascar
Estas son las cuatro cosas con las que perdí el tiempo. Te las ahorro.
Los permisos. El error clásico: pruebas la app logueado como administrador y todo se ve precioso. Luego entra un usuario normal y le falta media app, o peor, ve cosas que no debería. Prueba siempre en incógnito con una cuenta de usuario real.
Campos que no aparecen. Mapeas un bloque y en el desplegable no está la columna que buscas. Suele ser porque el tipo de campo no está soportado o porque se creó después de conectar la fuente. Hay un botón de resincronizar en la sección de datos. Dale y vuelve a mirar.
Los límites del plan gratis. El gratuito sirve para montar, trastear y enseñar la idea. Pero en cuanto quieres dominio propio, más usuarios o quitar la marca de Softr, hay que pagar. El plan de entrada ronda unas cuantas decenas de euros al mes, y los precios cambian, así que míralo tú antes de comprometerte. Lo importante: construyes la app entera gratis y decides después.
El dominio y el DNS. Insisto porque es donde más gente abandona. Si has puesto el registro correcto, no lo toques cada cinco minutos. Cambiarlo una y otra vez alarga la propagación en lugar de acelerarla.
¿Y ahora qué?
Tienes una app publicada. Bien. Ahora úsala tú antes que nadie.
Métete una semana como si fueras el usuario. Vas a encontrar tres o cuatro cosas que chirrían: un filtro que falta, una lista que ordena mal, un formulario con un campo de más. Arréglalas antes de enseñársela a nadie.
Cuando eso funcione, la siguiente capa es automatizar lo que rodea a la app. Un correo automático cuando alguien rellena un formulario. Una fila que se actualiza sola. Ahí es donde esto pasa de web bonita a sistema que trabaja por ti.
Y esto no acaba en Softr. Hay unas cuantas herramientas más para crear apps sin programar, cada una buena para una cosa distinta. Softr brilla en portales con login y permisos. Para otras cosas hay opciones mejores.
Lo grabo casi todo en Ruben Loan Makers, por si prefieres verlo en pantalla en lugar de leerlo.
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Antes de ponerte a montar nada, viene bien saber qué tipo de tareas tuyas se pueden delegar a la IA y a herramientas como esta. Hice un test corto para eso: contestas unas preguntas y te dice por dónde empezar.
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