Cómo controlar los gastos de casa con IA leyendo el ticket

Tu banco te dice cuánto gastas, no en qué. El sistema con IA que uso para controlar los gastos de casa leyendo el ticket, sin apps.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito, con el sistema entero paso a paso.

Hace años que no llevo efectivo. Lo dejé a propósito: si todo pasa por la tarjeta, todo queda registrado, y así por fin iba a ver en qué se me iba el dinero. Funcionó a medias. Abro la app del banco casi cada semana y siempre veo lo mismo: cuánto me queda. Nunca en qué se me ha ido.

Y lo que tardé demasiado en entender es que no es que yo no mire: es que mi banco tampoco lo sabe.

¿Por qué tu banco no sabe en qué gastas?

Tu banco te pone "supermercado, 62,82" y ya está. No sabe si eso son verduras para toda la semana o cinco bolsas de patatas y dos cajas de cerveza. Y esa diferencia es justo donde está tu dinero.

El único sitio donde está el detalle de lo que compras es un papel de 20 centímetros que tiras a los 10 segundos de salir de la tienda. El banco agrupa por comercio: Mercadona, el chino de abajo, la gasolinera. Pero tú no comes Mercadona. Tú comes carne, verdura, pan y cosas que te llevas sin pensar. De eso el banco no tiene ni idea, porque nunca ve tu ticket. Por eso las apps de finanzas personales te enseñan lo mismo: se conectan al banco, y el banco solo sabe cuánto.

Las cuatro piezas del sistema

El sistema son cuatro piezas. Y fíjate: ninguna es la IA. La IA lee el ticket y hace las cuentas, pero esa es la parte fácil, y la que va a cambiar cada seis meses. Lo que hace que esto siga funcionando dentro de dos años son las cuatro piezas.

Uno: la foto, siempre en el momento. En la puerta del súper, antes de guardar el ticket en el bolsillo. No cuando llegues a casa. Es la única regla que si te la saltas se acaba el sistema. Lo intenté tres veces con hojas de cálculo y las tres lo dejé a las tres semanas. No por vago: apuntar la compra son cinco minutos y hacer una foto son tres segundos. A los tres segundos les dices que sí. A los cinco minutos, que no. Si capturar cuesta más de un gesto, el sistema ya está muerto aunque no lo sepas.

Dos: se guarda la foto, no solo el importe. Una carpeta que se llama gastos, con una subcarpeta por categoría (alimentación, luz, agua, coche), un archivo por mes, y una carpeta de tickets con las fotos por fecha y tienda. ¿Por qué la foto y no solo el total? Porque el total te sirve hoy y la foto te sirve siempre. Dentro de un año voy a poder decirte lo que costaba el aceite en julio, en qué tienda y de qué marca. Eso ninguna app de gastos te lo da.

Tres: las reglas escritas una sola vez. Van dentro de la propia carpeta, no las explicas cada vez. Las tres que más cambian el resultado: separar la comida de la droguería (el detergente y las bombillas no son de comer, y sin separarlos un mes con dos detergentes parece un mes en el que has comido muchísimo); marcar los gastos puntuales; y nunca un desglose sin el total. Escribí una frase, "siempre que se hable de gastos hay que dar el total del mes y cuánto queda de los 400", y cada respuesta viene ya en el formato que me sirve.

Cuatro: cerrar el mes. Cinco minutos el día uno. Se revisa que la suma cuadre, se apunta el total del año y se escribe qué pasó. Parece burocracia y es lo contrario: sin cierre no hay comparación, y un mes suelto no dice nada. Tres meses cerrados, sí.

¿Cómo se monta esto en tu ordenador?

No lo montas. Se lo pides una vez y punto. Hay un prompt de arranque que no te contesta nada: te deja el sistema hecho.

Lo primero son las carpetas y las fotos. Luego, cómo se clasifica la compra: no basta con "alimentación", le pido que saque el ticket línea a línea y lo reparta en categorías de verdad (carne, pescado, fruta, verdura, lácteo, pan, congelados, bebidas, y aparte lo que no es comida). Después las reglas: "si un ticket no se lee, dilo y ponle fecha estimada, pero no te inventes nada". Y la que lo deja funcionando solo: "cuando te mande la foto del ticket, archívala tú siguiendo esto y sin preguntarme nada".

Lo único que cambias es tu presupuesto y tus categorías; el resto te vale igual. Lo tengo entero en el comentario fijado del vídeo.

El día a día: nueve palabras

A partir de ahí, esto es lo que escribo cada día. Salgo del súper, hago la foto y mando: "ticket nuevo, archívalo y dime cuánto llevo". Nueve palabras. Y me contesta con el total del mes, lo que me queda y cuánto puedo gastar al día.

Fíjate en lo que no hay ahí. No le explico dónde va el archivo, ni cómo se llama la carpeta, ni el formato de la respuesta. No hace falta: ya está escrito en la carpeta. La gente cree que esto va de prompts larguísimos, y va justo al revés. Cuanto mejor tienes escritas las reglas, más corto es lo que escribes cada día.

El extracto del banco también entra

El sistema no se acaba en la compra. Le pasas el extracto entero del banco y te reparte el mes en gasolina, luz, agua y súper.

Y aquí el banco sí sirve. Cuando llenas el depósito no necesitas saber qué has comprado, solo cuánto y cada cuánto. Donde se queda corto es en el súper, con 20 cosas en un solo cargo. Combinas el extracto para lo que es un concepto y el ticket para lo que esconde 20, y ya no tienes el gasto de la compra: tienes lo que cuesta tu casa.

¿Qué te enseña que el banco no puede?

La pregunta que el banco no puede contestar es esta: no por tienda, por producto.

En julio, carne y embutidos, 165. Fruta y verdura, 52. Tres veces más en carne que en verdura. Yo llevaba años diciendo que en mi casa se come bien, y se come bien, pero el desglose dice otra cosa: mi cesta es carne. Y 44 euros en bebida, que no habría dicho ni 20. Lo pagaba todo con tarjeta, apuntado y visible, y no lo sabía, porque el banco me enseña la tienda, no el carro.

Lo segundo es lo que me salvó agosto. El día 18, con 340 euros gastados, me dijo: "al ritmo que vas, cierras el mes en 587, con un techo de 400". Seis días antes de que pasara. Y con seis días de margen sí puedes hacer algo. De eso va todo esto: no de saber lo que gastaste, sino de enterarte a tiempo de que te vas a pasar.

Y lo tercero, la lista de la compra de la semana. No una de internet: mis productos, por un importe que cabe en lo que queda del mes ("59 euros para 13 días"). Eso ya no es un consejo, es una instrucción.

Los límites del sistema

La proyección no es una profecía. A mitad de julio me decía que iba a cerrar en 614 y cerré en 436, porque hice una compra grande de congelado y me pasé la última semana sin pisar el súper. Te avisa, no adivina.

Los tickets malos existen. Tengo un par de agosto con la fecha borrada, guardados con fecha estimada, y el archivo lo dice. Prefiero un sistema que reconozca lo que no sabe a uno que se lo invente.

Y esto no es contabilidad: no te hace la declaración ni sustituye a tu gestor. Y el dato bueno no llega el primer mes: lo de la carne contra la verdura lo ves con tres meses, y con seis calculas tu propia inflación, no la del telediario, la de tu cesta.

¿Qué herramienta necesitas?

Ninguna app de finanzas y ningún Excel. Funciona con cualquier IA que pueda leer una foto y guardar archivos. El sistema entero son carpetas y archivos de texto: no hay que programar nada. Si sabes usar un bloc de notas, sabes usar esto.

Es la misma idea del sistema con Claude que uso para estudiar, y si nunca has tocado una herramienta así, aquí tienes cómo instalar Claude Code sin saber programar.

Fíjate en lo que ha pasado aquí: yo no le he preguntado nada, le he encargado el trabajo. La mayoría usamos la IA como un buscador con esteroides. Le preguntamos, nos contesta bien, y el trabajo sigue ahí sin hacer. Preguntar no es lo mismo que encargar, y encargar se aprende. De eso va Yo S.A.: de pasar de una carpeta de gastos a que la IA te lleve el trabajo.

Relacionado

Sigue leyendo