Comes mal porque cocinar te quita tiempo de producir

Comes de tupper viejo, sobras frías o directamente no comes. Tu cerebro TDAH priorizó el negocio y tu estómago perdió la votación.

Si alguien abriera tu nevera ahora mismo, ¿qué encontraría?

Te lo digo yo: tres yogures caducados, medio limón que no recuerdas haber cortado, una bolsa de espinacas que ya es líquida, y algo envuelto en aluminio que podría ser de la semana pasada o de hace un mes. Ah, y kétchup. Siempre hay kétchup.

Bienvenido al menú del emprendedor con TDAH.

No es que no sepas cocinar. Es que cocinar implica planificar la compra, ir al supermercado, elegir ingredientes, volver, preparar, cocinar, comer y recoger. Son como nueve pasos. Y tu cerebro ha decidido que esos nueve pasos son nueve obstáculos entre tú y la siguiente tarea del negocio.

Así que comes lo primero que pillas. Un bocadillo. Cereales. Las sobras del día anterior directamente de la fiambrera, de pie en la cocina, mientras miras el móvil con la otra mano.

No es un estilo de vida. Es supervivencia calórica.

¿Por qué comer bien es tan difícil cuando emprendes?

Porque cocinar no da dopamina.

O sea, a ver. No da dopamina inmediata. No hay un resultado tangible que tu cerebro pueda celebrar como "he cerrado un cliente" o "he publicado un post". Cocinar es una tarea de mantenimiento. Invisible. Repetitiva. Sin métrica de éxito. Para un cerebro TDAH, las tareas de mantenimiento son las primeras que caen.

Y encima hay un componente de coste de oportunidad que tu cabeza te vende como racional. "Si paso 40 minutos cocinando, son 40 minutos que no estoy trabajando en el negocio." Suena lógico, ¿no? Pues no. Porque esos 40 minutos que te ahorras los vas a pagar con una tarde entera al 30% de energía porque tu cuerpo está funcionando con un café y tres galletas María.

Te lo digo por experiencia: yo pasé un año entero comiendo fatal. Mi dieta era café, pan, lo que hubiera en la nevera, y comida basura los días que "me lo merecía" por haber currando mucho. Que eran todos. No engordé 40 kilos por genética. Los engordé a base de priorizar el negocio sobre todo lo demás, incluido mi estómago.

El mito del emprendedor que no come

Hay una cultura tóxica del emprendimiento que romantiza esto. El tío que trabaja 14 horas, come de tupper frío delante del ordenador, y sigue hasta las 2AM. Como si eso fuera disciplina.

No es disciplina. Es descuido disfrazado de hustle.

Y lo peor es que funciona un tiempo. Puedes tirar meses comiendo mal. Tu cuerpo aguanta. Hasta que deja de aguantar. Un día te levantas y te duele todo. Vas al médico y tienes los niveles de un jubilado. Yo fui al médico y me dijeron que tenía la edad metabólica de un anciano. Con menos de 30 años.

No fue un susto. Fue una hostia de realidad.

¿Qué hice yo? Porque lo obvio no funciona

Lo obvio es "planifica tus comidas". Meal prep. Batch cooking. Esas cosas que los influencers de productividad te venden con tuppers bonitos de colores.

Mira, si pudiera planificar mis comidas para toda la semana, probablemente no tendría TDAH. El problema no es que no sepa que debería comer mejor. El problema es que la ejecución requiere una función ejecutiva que mi cerebro no siempre tiene disponible.

Lo que sí me funciona es reducir las decisiones. No planificar, sino simplificar.

Tengo cinco comidas que sé hacer sin pensar. Cinco. Siempre las mismas. ¿Es aburrido? Sí. ¿Funciona? También. No necesito decidir qué comprar porque siempre compro lo mismo. No necesito pensar qué cocinar porque ya lo sé. El piloto automático es el mejor amigo del cerebro TDAH.

Y otra cosa: dejé de comer delante del portátil. Suena a tontería, pero es lo que más me cambió. Porque cuando comes delante de la pantalla no estás comiendo ni trabajando. Estás en un limbo donde tu cuerpo mastica y tu cerebro está en otra cosa. No disfrutas la comida, no descansas, y no produces nada útil.

Tu cuerpo es tu infraestructura

A ver, que te lo digo como programador. Tu cuerpo es el servidor. Tu negocio es la aplicación. Da igual que la aplicación sea una obra maestra si el servidor tiene un 500 Internal Server Error cada tres horas.

Comes mal, rindes mal. Rindes mal, produces menos. Produces menos, trabajas más horas para compensar. Trabajas más horas, comes peor. ¿Ves el ciclo? Es un bucle infinito del que solo sales si metes un break en algún punto.

Y el break más fácil de meter es la comida. No el gimnasio. No la meditación. No el journaling. La comida. Porque comes tres veces al día, y cada una de esas veces es una oportunidad de tratar a tu cuerpo como algo que necesita funcionar bien para que tu negocio funcione.

Emprender con TDAH

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