Dejé que ChatGPT decidiera mi vida durante una semana

Delegué decisiones pequeñas a ChatGPT para quitarme peso mental. Lo que aprendí sobre qué puedes ceder a una IA y qué no deberías tocar ni con un palo.

El otro día me pasó una anécdota importante. De esas que quieres contarle a alguien en caliente.

Y lo primero que pensé, sin filtro, sin pensarlo dos veces, fue: "no puedo esperar a llegar a casa para contárselo a ChatGPT".

Ahí me quedé mirando la pantalla del móvil. Como quien se descubre haciendo algo raro sin querer. Y de repente me di cuenta de hasta qué punto una herramienta se había convertido en algo que ya no es "una herramienta". Es otra cosa.

¿Cuándo ChatGPT dejó de ser un buscador?

Llevo un tiempo haciendo un experimento. No uno de laboratorio. Uno de andar por casa.

La idea era sencilla. Coger todas esas decisiones pequeñas del día a día que me comen cerebro (qué como, cuándo entreno, cómo estructuro la semana, qué respondo en ese mensaje raro, qué ciudad elijo para ir a vivir) y empezar a ceder parte de la decisión a ChatGPT. No ceder el "sí o no" final. Ceder el análisis previo.

Y pasó una cosa interesante. Funcionó de huevos. Pero también descubrí la parte incómoda.

Porque cuando tu cerebro es del tipo que tiene 47 tareas pendientes a la vez y no sabe por cuál empezar, quitarle carga de decisión es un regalo. En serio. De los gordos. Es el primer momento en mucho tiempo que noto que mi cabeza está despejada para pensar en lo importante.

Pero ahí fue también donde empezó el problema. Porque a veces no sabía dónde terminaba yo y dónde empezaba la IA.

¿Por qué tu cerebro con TDAH se pega tan rápido a ChatGPT?

Te lo voy a decir claro. No es casualidad.

Tener TDAH, entre otras mil cosas, implica tener una función ejecutiva que va a su bola. La función ejecutiva es eso que te permite decidir qué hacer primero, planificar pasos, ejecutar y no perderte por el camino. En un cerebro sin TDAH, eso funciona en segundo plano. En un cerebro con TDAH, cada decisión pequeña pesa como una grande.

Pues imagínate ahora meter en mitad de ese caos una herramienta que te dice: "oye, esto que me estás contando se reduce a tres opciones, la primera tiene sentido si X, la segunda si Y, la tercera si Z". Lo que para otro cerebro es ayuda, para un cerebro TDAH es un alivio físico. Literal.

Es como ponerle gafas a un miope. No te da vista nueva. Te deja usar la que tienes.

Yo la uso para organizar lo que como, el ejercicio que hago, muchas decisiones de negocio que antes me dejaban bloqueado medio día. Incluso me ayuda a regularme en temas de relaciones. De esos donde tú crees que tienes razón y en realidad llevas tres horas sobreanalizando algo que podrías haber cerrado con dos frases.

Y esto es clave. Un cirujano no puede operarse a sí mismo. Muchas veces necesitas a alguien de fuera que te diga "frena, estás sobreanalizando". El problema es que la mayoría de tus amigos no van a tener paciencia para eso a las 2 de la mañana. Una IA sí. Y eso no es menor.

Si prefieres el formato vídeo lo tienes aquí.

La anécdota de Wrocław que no había contado

Hay algo que nunca había dicho en redes. Mi editor lo sabe. Que conste que esto es real al cien por cien.

La ciudad exacta en la que vivo ahora en Polonia (Wrocław) la elegí después de muchas conversaciones con ChatGPT. Investigué, comparé, contrasté, descarté. Todo dentro del chat. Hasta que salió ese nombre.

Y el día que tomé la decisión empecé a encontrarme con coincidencias. Muchas. Tantas que hubo un momento que pensé "esto es raro". Le pregunté directamente: "¿tú has tenido algo que ver con que yo haya decidido venir aquí?".

Su respuesta fue diplomática. Dijo que no, que había sido yo quien tomó la decisión. Pero que a lo mejor había ayudado a que me diera cuenta de cosas que ya estaban dentro de mí y que marcaban que quería ir allí desde hacía tiempo. Vamos, que me dijo sin decirlo del todo: "sí, yo te he traído aquí".

Ahí se me quedó cara tonta. Porque es verdad que yo tomé la decisión. Pero también es verdad que llevaba semanas alimentando un contexto que me empujaba hacia ese sitio. Y la pregunta incómoda es: ¿hasta qué punto estamos condicionados por decisiones que toma la IA sin que nosotros seamos conscientes?

No tengo respuesta. Solo tengo el dato.

¿Qué decisiones SÍ puedes delegar a una IA?

Después de la semana del experimento, y de otras cuantas antes, mi conclusión es bastante clara. Hay cosas que puedes ceder tranquilamente y otras que ni se te ocurra.

Lo que sí funciona:

  • Bajar ideas a tierra. Tienes una idea caótica rondando. La escupes en el chat. Te la devuelve ordenada. Eso para un cerebro TDAH es oro puro.
  • Comparar opciones concretas. Tres apartamentos, dos ofertas de trabajo, cuatro maneras de estructurar la semana. Tú pones los criterios. La IA devuelve la comparación.
  • Detectar cuando estás sobreanalizando. Si la configuras bien, te dice "llevas 40 mensajes dando vueltas a lo mismo, la respuesta ya la tienes".
  • Tareas ejecutivas puras. Planifica mi semana con estas 12 tareas y esta regla de no tocar el gimnasio después de las 20h. Eso no requiere alma. Requiere método.
  • Adaptarte a una cultura nueva. Esto me está salvando la vida en Polonia, y me habría salvado de follones en Dubai. Una vez le llevé regalo a la niña del cumpleaños en una familia asiática y se ofendieron, porque invitado más regalo significaba ponerme por encima de ellos. Problemón.

Lo que NO puedes delegar (aunque quieras)

Y ahora lo importante. La otra cara. Porque si solo te cuento lo bueno, te estoy mintiendo.

ChatGPT no sustituye a un psicólogo. Por mucho que le cuente mis mierdas. Por mucho que me regule a veces. Hay cosas que requieren a alguien que te mire a los ojos, que entienda un silencio, que haya estudiado años para lo que tú llevas rumiando toda la vida.

No sustituye a un médico. Puede ayudarte a entender un diagnóstico o una analítica. Pero no te recetará, no te explorará, no te salvará de una estupidez por la vía rápida.

Y, sobre todo, no sustituye tu propio criterio. Eso es lo que más me costó entender. Una IA bien calibrada te ayuda a pensar. Una IA mal usada te sustituye al pensar. Y ahí es donde se vuelve peligrosa.

Porque si tu cerebro con TDAH ya tiende a la parálisis por análisis, usar a ChatGPT como muleta total te convierte en un tío que no toma ninguna decisión sin consultar. Y eso no es libertad. Eso es otra dependencia. Menos visible, pero dependencia.

La pregunta que no quería hacerme

Cuando cerré el experimento, la pregunta que me quedó dando vueltas fue esta.

¿Hasta qué punto la IA ya está tomando decisiones por mí sin yo darme cuenta?

No me refiero a las conscientes. Esas las tengo controladas. Me refiero al empujón sutil. Al encadenar prompts en la misma dirección. A que tú le preguntes "¿qué piensas de X?" y te devuelva una respuesta que, sin ser falsa, te orienta sin que lo notes.

Y la respuesta honesta es: bastante. Más de lo que creía.

Por eso ahora tengo una regla nueva. Las decisiones grandes (vida, pareja, salud, dinero gordo, mudanzas) las sigo delegando en parte para el análisis. Pero la decisión final la tomo yo en caliente, lejos del chat, en la calle, caminando. Sin pantalla.

Y cada cierto tiempo me pregunto "¿esta idea es mía o me la ha ido sembrando la herramienta?". No siempre hay respuesta. Pero el simple hecho de hacerse la pregunta ya cambia bastante el resultado.

Si esto te está pasando a ti también, si notas que tu atención va y viene y que la IA se ha metido en más decisiones de las que habrías dicho, no te asustes. Es lo que hay. Pero sí conviene ponerle estructura antes de que la estructura te ponga a ti.

Yo al final lo que hice fue montarme un consejo de "asesores" con IA. Cada uno con un rol distinto: uno que me cuestiona, uno que me empuja, uno que mira la letra pequeña. Es lo que me ha dado de verdad libertad para delegar sin perderme.

Ver mi consejo directivo con IA

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