Bebidas energéticas y TDAH: mi experiencia con Monster y Concerta
Las bebidas energéticas y el TDAH: cómo uso el Monster y la cafeína como empujón puntual sin depender del Concerta todos los días.
Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito para leerlo con calma.
Las bebidas energéticas están hiper demonizadas. Que si te da un ataque al corazón, que si te vas a morir con una taquicardia en una esquina. Y a ver, como todo, tienen su parte mala. Pero también tienen su parte buena, sobre todo si tienes TDAH.
Antes de nada: yo no soy médico. Tómate esto como lo que te cuenta un tío random de internet al que no tienes que hacer ningún caso. Es mi caso concreto, no un consejo. Todo lo que hago con esto lo he hablado con mi psiquiatra, y eso es justo la parte que no te puedes saltar.
El problema no era el Concerta, era depender de él
Tengo TDAH diagnosticado desde hace años. Y como a la mayoría de la gente a la que se lo diagnostican, me mandaron medicación. Estuvimos probando hasta encontrar la que mejor me funcionaba: el Concerta.
El problema es que cuanto más lo tomaba, más dependiente me hacía. Y no hablo solo de que sin la pastilla no funcionaba. Hablo de que hubo días que se me olvidaba tomarla y ese día me volvía estúpido completamente. Me sentía inútil.
Y yo soy una persona a la que le gusta tener sus herramientas, sus recursos. No me gusta sentir que no puedo funcionar sin una pastilla.
Encima venía la tolerancia. Como cualquier medicamento, cada vez me hacía menos efecto, y cada vez necesitaba más dosis. Llegué al punto de que me dieron la máxima, y de esa me tenía que tomar dos al día. Una bomba para el cuerpo. Sí, funcionaba. Pero la pregunta era: ¿qué va a ser lo siguiente? ¿Diez pastillas al día para funcionar el resto de mi vida?
¿Por qué mi psiquiatra me quitó la pastilla diaria?
Le llevé todo esto a mi psiquiatra. Y aquí está lo importante: no fue de un día para otro. Fuimos dosificando, probando, cambiando patrones y rutinas, haciendo pruebas.
La conclusión a la que llegamos fue que yo no tenía que tomarme el Concerta todos los días. Solo esos días en los que te levantas hecho un escombro. Cualquiera con TDAH sabe a lo que me refiero. Esos días en los que simplemente no funcionas, y lo notas nada más abrir los ojos en la cama.
Así que la norma fue: tómatelo solo esos días. Y si hay uno en el que no hay forma humana, ese día te tomas dos.
¿El resultado? La dosis fue bajando poco a poco hasta la que tengo ahora, que es bastante más baja. Y a día de hoy, gracias a todo ese trabajo, prácticamente no me lo tomo nunca.
Ojo, que eso no significa que me haya recuperado del TDAH. El TDAH es un trastorno. Está contigo desde el día que naces hasta el día que te mueres. Encima, según los estudios, es hereditario. No se cura. Se gestiona.
La medicación te da foco, también para procrastinar
Hay una idea que mucha gente no entiende. El TDAH no te hunde en la miseria, y la medicación tampoco te salva de todos tus problemas.
Hay gente que se medica pensando que se va a convertir en un superhéroe. Ya sabes, esos vídeos donde suena todo el ruido de alrededor, te tomas la pastilla y de golpe se hace el silencio. No funciona así. Y por creer eso, mucha gente quiere sobremedicarse por algo que en realidad no necesita del todo.
Lo que consigue la medicación es ayudarte a poner foco. El problema es que ese foco se aplica igual cuando te pones a trabajar que cuando te pones a ver Netflix.
¿Qué significa esto? Que si tienes el TDAH mal gestionado de raíz, lo único que vas a conseguir con la pastilla es volverte un procrastinador profesional. Porque estás poniendo el foco en el sitio equivocado.
Por eso la medicación, sola, no basta.
¿Y qué pintan las bebidas energéticas en todo esto?
Mucha gente con TDAH lo acaba descubriendo justo por aquí. Se dan cuenta de que cuando toman una bebida energética funcionan mejor. Tiene que ver con cómo actúan los estimulantes en nuestro cuerpo.
No vengo ni a defenderlas ni a demonizarlas. Para mí son una herramienta más, y hay que tomarlas con cabeza.
Yo lo veo así: una bebida energética es como un Concerta pero en dosis muy pequeña. No es lo mismo, no es la misma sustancia ni el mismo efecto, no tiene nada que ver. Pero cuando necesito un empujón, y no uno tan grande como para tomarme un Concerta, pues a lo mejor me tomo un Monster, un café, o lo que sea según el día. Y me sobra.
Esto también lo hablé con mi psiquiatra. Le dije que lo hacía, me preguntó si me funcionaba, le dije que sí, y me dijo: hazlo. Ya está. Ahora tengo el Monster como una herramienta más.
Eso no significa que me levante y me meta cinco Monster hasta reventar. Es de vez en cuando. Y esa es la clave.
Porque existen un montón de estimulantes y sustancias que pueden ayudarte a funcionar mejor en momentos concretos. Pero siempre consultado con alguien que sepa de salud, que te diga "en tu caso sí" o "en tu caso ni se te ocurra". Igual que yo me puedo tomar una de vez en cuando sin problema, hay gente con hipertensión u otras patologías a la que una energética sí le puede dar un buen susto.
Si quieres profundizar en esta parte, te dejo lo que escribí sobre la relación tóxica entre el café y el TDAH, y también sobre la tolerancia a la medicación, que es justo el pozo del que salí.
Medicación, sí. Pero con las tres patas
Si algo quiero que te lleves de todo esto es que ni todo es blanco ni todo es negro.
Necesitas tu psiquiatra para el tema de la medicación, las dosis y los ajustes. Necesitas un psicólogo experto que te ayude a crear las herramientas que tú necesitas para funcionar en tu día a día. Y necesitas esas herramientas reales para los días en los que tu vida es un caos, con la medicación como muleta para cuando de verdad la necesites.
Habrá gente que necesite mucho más y gente que necesite mucho menos. No hay una única receta.
En mi caso, con todo ese trabajo detrás, la mayoría de días ya no tomo Concerta. Y muchas veces me basta con una de estas.
Si te has quedado con ganas de la parte de las herramientas, aquí te cuento las estrategias que me funcionaban antes incluso de medicarme.
Antes de plantearte nada, lo primero es saber cómo funciona tu cabeza. Y a partir de ahí, ya decides con tu profesional.
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