Cómo dejar de tomar la misma decisión veinte veces al día

Las decisiones repetitivas en el negocio consumen energía que necesitas para lo que importa. Cómo automatizar las decisiones que no deberían ser.

Hay un tipo de agotamiento que no viene de trabajar mucho.

Viene de decidir mucho. De tomar constantemente pequeñas decisiones que en teoría son simples pero que consumen una cantidad de energía mental desproporcionada. ¿Respondo este email ahora o luego? ¿Acepto esta reunión o no? ¿Cobro esto extra o lo incluyo en el precio? ¿Mando el presupuesto hoy o espero a mañana?

Cada una de esas decisiones, por pequeña que sea, consume recursos. Y si las tomas veinte veces al día, llegas a la tarde con el depósito vacío. No porque hayas hecho nada especialmente difícil. Porque has gastado toda la energía en decidir en lugar de en ejecutar.

Los psicólogos lo llaman fatiga de decisión. Yo lo llamo un problema de diseño.

¿Por qué tomas la misma decisión veinte veces si podrías tomarla una?

Porque nunca te has parado a codificarla.

La primera vez que te preguntas si aceptar reuniones sin preaviso de 24 horas, lo piensas. La segunda vez, lo piensas un poco menos. La décima vez, lo piensas de manera automática pero igual lo piensas. Y cada vez que lo piensas, aunque sea menos que la vez anterior, gastas energía que podría estar en otra cosa.

La solución es simple en teoría: toma la decisión una sola vez, con calma, cuando tengas energía y perspectiva. Y luego convierte esa decisión en una regla. "No acepto reuniones con menos de 24 horas de antelación salvo emergencia de cliente activo." Decidido. Cerrado. La próxima vez que llegue la situación, no hay nada que decidir. Hay una regla que aplicar.

Eso es automatizar una decisión. No es tecnología. Es haber pensado por adelantado para no tener que pensar en el momento.

¿Cuáles son las decisiones que deberías haber codificado hace tiempo?

Las más comunes en negocios de servicios y productos digitales son más o menos siempre las mismas.

¿Cuándo subes precios? ¿Cuál es tu criterio para aceptar o rechazar un cliente? ¿Qué haces cuando un cliente pide algo que no está en el contrato? ¿Cuándo delegas y cuándo haces tú? ¿Cuál es el plazo de respuesta a emails? ¿Cómo gestionas los pagos atrasados?

Si tienes que pensar cada vez que alguna de esas situaciones aparece, tienes un problema de política interna no documentada. Y cada vez que lo piensas de nuevo, no solo gastas energía. Corres el riesgo de decidir de manera diferente dependiendo de cómo estás ese día. Lo que significa que no hay consistencia. Y sin consistencia, el negocio depende del estado emocional del emprendedor ese martes por la tarde.

Con TDAH esto es especialmente crítico porque nuestro estado emocional varía más que la media. Un día tomamos una decisión con claridad. Otro día, bajo presión o con poco sueño, tomamos la contraria. Y ninguna de las dos es necesariamente correcta. Son simplemente el producto del estado del momento.

Las reglas y políticas codificadas eliminan esa variabilidad. No perfectamente, pero sí significativamente.

¿Qué pasa con las decisiones que no se pueden automatizar?

Esas son las que necesitan tu energía real. Y cuando has automatizado todo lo que se puede automatizar, te queda más energía para ellas.

La trampa de no automatizar nada es que gastas la misma energía en decidir si respondes un email que en decidir si pivota tu negocio. Todo compite por el mismo recurso limitado. Y el resultado es que las decisiones grandes no reciben la atención que merecen porque el cerebro ya está exhausto de las pequeñas.

Decidir bajo presión

¿Cómo empiezas a automatizar si no sabes por dónde?

Por el inventario. Durante una semana, anota cada vez que tomas una decisión que ya has tomado antes en una situación similar. No juzgues ni clasifiques. Solo anota.

Al final de la semana, mira el inventario. Busca los patrones. Las situaciones que se repiten con más frecuencia son las candidatas más urgentes a convertirse en reglas.

Toma la decisión con calma, en un momento de claridad. Escríbela. Ponla donde la puedas consultar. Y la próxima vez que aparezca la situación, aplica la regla en lugar de decidir de nuevo.

No todas las decisiones se pueden automatizar. Pero muchas más de las que crees, sí. Y cada una que automatizas es un poco más de energía disponible para lo que realmente requiere que estés presente y pensando.

Como parte de construir el sistema que aguanta cuando tú estás al 30%, las decisiones codificadas son uno de los elementos más subestimados y de mayor impacto. El negocio que no depende de que estés siempre en perfectas condiciones es el negocio que dura.

¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo