Autoexploración y TDAH: la relación con tu cuerpo que nadie enseña

Las mujeres con TDAH tienen una relación complicada con su propio cuerpo. Disociación, impulsividad, culpa. Y casi nadie habla de esto.

Hay cosas sobre las que nadie te enseña a hablar.

No en el colegio. No en casa. No en los libros de autoayuda sobre TDAH, que de esto no suelen decir nada. La relación de las mujeres con TDAH con su propio cuerpo, con la autoexploración, con el placer físico en solitario, es uno de esos temas que existe, que afecta a mucha gente, y que brilla por su ausencia en cualquier conversación seria sobre TDAH femenino.

Así que voy a intentarlo. Sin dramatismo. Desde lo que sé y desde lo que me cuentan.

¿Por qué el TDAH complica la relación con tu propio cuerpo?

Hay varios mecanismos que se solapan y que vale la pena entender por separado aunque en la práctica se mezclen.

El primero es la disociación. Las mujeres con TDAH tienen una tendencia alta a estar "fuera" del cuerpo. La mente va tan rápido, salta de tema en tema, que estar plenamente presente en una sensación física durante tiempo sostenido puede ser genuinamente difícil. No porque no quieran. Porque su sistema atencional no está entrenado para ese tipo de presencia.

Esto puede hacer que la autoexploración se sienta frustrante. Empiezas, tu mente empieza a divagar, y antes de que te des cuenta estás pensando en la lista de la compra o en aquella conversación incómoda que tuviste hace tres semanas.

El segundo es la impulsividad. El cerebro con TDAH busca dopamina. Y las sensaciones físicas son una fuente directa y rápida de dopamina. Eso puede hacer que haya momentos de muchísimo interés en la autoexploración y otros de indiferencia total, sin ningún punto intermedio razonable. Sin la modulación que tienen los cerebros neurotípicos.

El tercero, y este es el más invisible, es la vergüenza acumulada.

Las mujeres con TDAH han escuchado durante años que son "demasiado". Demasiado intensas, demasiado emocionales, demasiado impulsivas. Ese mensaje de "demasiado" no se queda solo en el trabajo o en las relaciones sociales. Se mete también en la relación con el cuerpo.

Muchas mujeres con TDAH crecen sintiendo que sus necesidades físicas, su intensidad, su forma de relacionarse con el placer, también son "demasiado". Y eso genera una distancia con el propio cuerpo que puede durar décadas.

Cómo empezar a construir esa relación desde cero

Lo primero que quiero decir es lo siguiente: no hay una forma correcta de relacionarse con el propio cuerpo. Hay la tuya.

Y si hasta ahora esa relación ha sido complicada, no es porque estés rota ni porque seas disfuncional. Es porque nadie te dio herramientas y encima el TDAH añade capas que la mayoría de la gente no tiene que gestionar.

Lo que suele ayudar, según lo que leo y lo que me cuentan, es empezar por la presencia. No por el objetivo. La mente con TDAH tiende a orientarse hacia resultados. Si la autoexploración tiene "un objetivo final", la mente lo persigue con la misma ansiedad con la que persigue cualquier otra tarea.

Pero el cuerpo no funciona así. El cuerpo funciona con presencia, con lentitud, con curiosidad sin destino concreto.

Hay prácticas de mindfulness sensorial que pueden ayudar a entrenar esa presencia. No meditación abstracta. Ejercicios concretos de atención a sensaciones físicas, sin juicio, sin objetivo. Eso va construyendo, con el tiempo, una capacidad de estar en el cuerpo que el TDAH dificulta de forma natural.

Y lo segundo es esto: si hay vergüenza, hay que nombrarla. La vergüenza se alimenta del silencio. Una psicóloga o sexóloga que entienda TDAH puede ser un espacio seguro para empezar esa conversación.

El diagnóstico de TDAH cambia muchas cosas. También puede cambiar la relación con el propio cuerpo, cuando entiendes por qué esa relación ha sido tan complicada.

Si sospechas que el TDAH puede estar en el fondo de patrones que reconoces en ti, el test que construí puede ser un primer mapa. 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Lo tienes aquí.

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Esto no es terapia ni orientación sexual. Si la relación con tu cuerpo está siendo una fuente de malestar importante, una psicóloga o sexóloga especializada puede ayudarte.

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