Contarle a tus amigas que tienes TDAH: las reacciones
Algunas reacciones te sorprenden para bien. Otras duelen más de lo esperado. Esto pasa cuando le cuentas a tus amigas que tienes TDAH de adulta.
Llevas semanas con el diagnóstico en la cabeza y en algún momento decides contárselo a tus amigas.
No es una decisión fácil. Hay algo vulnerable en soltar eso. En decir: "oye, resulta que llevo toda la vida con TDAH y no lo sabía." Porque no sabes muy bien qué esperar.
Y entonces pasan cosas. Algunas muy buenas. Algunas inesperadamente dolorosas.
¿Cómo reaccionan las amigas cuando les cuentas el diagnóstico de TDAH?
Hay un patrón que se repite bastante, y creo que vale la pena nombrarlo antes de que te lo encuentres.
La primera reacción, en muchos casos, es algo del tipo "pero si tú no tienes pinta de tener TDAH". O su versión soft: "¿seguro? Es que yo no te veo tan despistada." Con buena intención, probablemente. Pero que duele igual.
Porque lo que estás oyendo, aunque no lo digan así, es: "No te creo del todo." O peor: "No parece suficientemente grave para merecer un nombre."
Es el precio de haber compensado tan bien durante tanto tiempo. Has sido tan buena ocultando el caos interno que ahora, cuando pones nombre al caos, la gente no lo ve desde fuera.
También hay la reacción de apropiación rápida. "Yo también soy muy despistada, igual tengo TDAH." Bienintencionada pero que minimiza tu experiencia sin querer. Es como si tú dijeras que te has roto la pierna y alguien contestara "a mí también me duele la rodilla cuando llueve". No es lo mismo, pero la persona no lo sabe.
Y luego están las reacciones que no esperabas. La amiga que de repente te dice: "Oye, yo creo que mi hija puede tener lo mismo." La que lleva días callada y te manda un mensaje a la semana diciendo que ha estado leyendo sobre el tema. La que te dice simplemente "tiene todo el sentido" y punto. Esas reacciones valen mucho.
¿Tengo que contárselo a todo el mundo?
No. Y esto es importante.
No tienes obligación de hacer pedagogía del TDAH con todo tu círculo social. No tienes que explicar qué es la función ejecutiva en cada cena con amigas. No tienes que justificar tu diagnóstico ante nadie que no quiera o no pueda entenderlo.
Puedes elegir a quién se lo cuentas. Y puedes elegir cuánto detalle das. Hay amigas a las que les dirás "tengo TDAH" y punto. Otras con las que te sentarás a explicar qué significa para ti en concreto. Y otras a las que no les dirás nada, porque sabes que la conversación no va a ir bien y no necesitas eso ahora.
Todo eso es válido. Tu diagnóstico es tuyo, no es una noticia que haya que repartir.
¿Y si la reacción me hace dudar de mi propio diagnóstico?
Esto pasa más de lo que la gente cree.
Sales del psiquiatra con claridad. Tienes el diagnóstico. Sabes lo que tienes. Y entonces una amiga te dice "¿seguro que no es estrés?" y de repente hay una vocecita en tu cabeza diciendo: "¿y si tiene razón? ¿Y si estoy exagerando?"
La sensibilidad al rechazo que acompaña al TDAH hace que las opiniones de los demás pesen más de lo que deberían. Una sola reacción negativa puede desestabilizar semanas de proceso personal. Y eso no es porque seas débil. Es porque tu cerebro está cableado para reaccionar más intensamente a lo que percibe como rechazo.
Lo que funciona, en mi experiencia leyendo cientos de casos, es ir con información. No para convencer a nadie, sino para que tú tengas claridad de lo que estás contando. El TDAH femenino es invisible precisamente porque las mujeres compensan bien. Explicar eso brevemente puede ayudar a que la conversación vaya mejor.
Si acabas de pasar por la conversación de contárselo a tu familia, este post tiene mucho contexto que se traslada también a las amistades. Y la guía completa de TDAH en mujeres puede servirte para ordenar lo que quieres explicar antes de tener esas conversaciones.
Las reacciones que duelen no son culpa tuya. Son culpa de un sistema que lleva décadas invisible con el TDAH femenino.
Si todavía no tienes diagnóstico y quieres un primer punto de referencia, el test que construí tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas. Puedes hacerlo aquí.
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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.
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