La autenticidad no es una tendencia de contenido. Es lo único que queda

Todo el mundo habla de autenticidad en marketing. Pocos la practican porque duele. Qué significa realmente ser auténtico en un negocio y por qué funciona.

La autenticidad se ha convertido en una palabra de marketing.

Lo cual es exactamente lo opuesto de lo que significa. Cuando la autenticidad se vende como estrategia, cuando alguien te enseña a "ser auténtico para conectar mejor con tu audiencia", hay algo que ya no funciona en el concepto.

No porque la autenticidad no funcione. Funciona. Sino porque la autenticidad fabricada con el objetivo de parecer auténtico produce exactamente el mismo resultado que el marketing que intentaba reemplazar: desconfianza.

¿Qué es la autenticidad real en un negocio?

Es hacer y decir lo que harías y dirías si nadie estuviera mirando las métricas.

No es contar tu vida privada. No es publicar sin filtro. No es ser impulsivo y llamarlo honestidad. Es tener una posición sobre tu trabajo, tu sector y tus clientes, y expresarla aunque no optimice las conversiones a corto plazo.

Significa decir que un tipo de cliente no es tu cliente aunque pague. Significa poner en la página de ventas la limitación real del producto. Significa no publicar en redes los días que no tienes nada que aportar en lugar de publicar por inercia. Significa que si alguien te pregunta si tu producto es lo que necesita y honestamente no lo es, se lo dices.

Eso es incómodo. Cuesta dinero a corto plazo. Y a largo plazo es lo único que genera la confianza que ninguna campaña de marketing puede comprar.

¿Por qué la autenticidad estratégica es una contradicción?

Porque en el momento en que la autenticidad es un instrumento para un fin, deja de ser autenticidad.

Puedes usar la autenticidad como marco para tomar decisiones de negocio: actúo de forma coherente con lo que creo porque eso me permite sostener el negocio a largo plazo. Eso es legítimo. Lo que no funciona es la autenticidad calculada: cuento esta historia personal porque los datos dicen que el contenido vulnerable tiene más alcance.

La gente que ha estado online suficiente tiempo detecta la diferencia. No siempre conscientemente. Pero hay algo en el tono del contenido fabricado para parecer auténtico que tiene la misma energía que una conversación de networking donde el otro está pensando en lo que va a decir mientras tú hablas.

El mejor contenido da vergüenza

¿Cuándo la autenticidad tiene un coste real?

Cuando el cliente quiere escuchar algo diferente a lo que tú crees.

Hay momentos donde ser auténtico significa perder la venta. El cliente quiere que le digas que puede tener resultados rápidos y tú sabes que no puede. El cliente quiere que refuerces su idea de negocio y tú ves un problema claro que nadie le ha dicho. El cliente quiere descuento y tú sabes que tu precio es justo.

En esos momentos, la autenticidad que cuesta dinero es la única que cuenta. Cualquier otro momento es autenticidad en condiciones favorables, que es fácil y no prueba nada.

La paradoja es que los clientes que se quedan después de que hayas sido honesto en un momento difícil son los clientes que más tiempo se quedan. Porque saben que no les vas a decir lo que quieren escuchar cuando lo que necesitan escuchar es diferente. Y eso, para alguien que está tomando decisiones de negocio importantes, vale más que cualquier garantía de satisfacción.

¿Qué significa ser auténtico cuando tienes TDAH?

Que no tienes que fingir una consistencia que no tienes.

Una de las presiones más grandes del marketing de contenidos es la consistencia: misma voz, misma energía, mismo tono, mismo tipo de contenido todos los días. Para alguien con TDAH eso es una camisa de fuerza. Hay días de alta energía y días de cero energía. Hay períodos de hiperfoco en un tema y períodos de aburrimiento profundo con ese mismo tema.

La autenticidad para alguien con TDAH emprendedor no es fingir consistencia. Es ser honesto sobre el ciclo. Publicar cuando tienes algo real que decir. Reconocer los cambios de dirección en lugar de ocultarlos. Mostrar el proceso real, que es desordenado y no lineal, en lugar del proceso ideal que nadie tiene.

Eso conecta con personas que funcionan igual. Y esas personas son tu audiencia, no la audiencia del emprendedor de éxito lineal de LinkedIn.

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